Deco veraniega (CEDOC)
Cómo lograr una casa fresca: tres tendencias claves en la deco 2026
Del Mediterráneo contemporáneo al refugio earthy y el eclecticismo nocturno: así se arma una casa más liviana y habitable este verano.
En 2026, la decoración de verano dejó de ser un catálogo de clichés —palmeras, rayas marineras y blanco total— para convertirse en un ejercicio más fino: reducir la temperatura percibida del hogar mediante luz, materialidad y una paleta cromática administrada con inteligencia. La tendencia dominante no propone “tematizar” los ambientes, sino construir climas habitables: interiores que respiran, exteriores que se amueblan con vocación doméstica y una continuidad cada vez más natural entre adentro y afuera.
La campaña Amore di Summer de AltoRancho ordena ese espíritu en tres pilares útiles —Marine, Earthy y Eclectic Blend— que dialogan con lo que hoy marcan los tableros internacionales: vida indoor–outdoor, materias honestas (lino, arcilla, madera, piedra), azules acuosos y el regreso del color en clave emocional, pero curada. La clave para que un espacio “se vea 2026” no reside en el golpe de efecto, sino en la coherencia sensorial. Menos argumento, más atmósfera. Los tres estilos funcionan como tres respuestas —complementarias— al mismo problema estival: cómo diseñar frescura sin perder carácter.
Marine: Mediterráneo contemporáneo, sin postal
El Marine 2026 se aleja del decorado náutico literal y se aproxima a un Mediterráneo contemporáneo: superficies claras con textura (cal, revoques, terminaciones mates), maderas lavadas, fibras naturales y azules que van del “water blue” al navy como acento calibrado. Ya no se trata de poblar el ambiente de objetos “de mar”, sino de construir frescura visual con contraste, luz y materialidad. Los reportes de tendencia insisten en esa dirección: claridad, naturalidad, conexión con el exterior y azules acuosos que serenan sin enfriar el conjunto.
En la práctica, el Marine convincente se arma sobre una base blanca que evita lo hospitalario, y se tensa con un azul profundo en una pieza protagonista —una silla, una mesa auxiliar, una vajilla—. El resto debe sostenerse en texturas: lino lavado, algodón con trama visible, cerámicas esmaltadas, vidrio simple. El gesto más actual está en el “mix” silencioso: platos con relieve, vasos sin pretensión, manteles que no gritan.
En balcones y galerías, la regla es inequívoca: el exterior deja de ser un anexo y pasa a ser comedor. Sombra, asiento cómodo, mesa estable; y una única nota azul que ordene el conjunto. En ese terreno, el aporte de AltoRancho —cuando ofrece piezas de líneas curvas o vajilla con guiños marinos— funciona mejor como acento que como guion, precisamente porque evita la caricatura.
Earthy: el refugio natural como antídoto contra el calor
Earthy es el estilo del descanso: no compite con el verano, lo acompaña. En 2026, el giro global se vuelve nítido: materiales naturales y táctiles —piedra, madera cruda, lino, arcilla, yeso—, y una estética “vivida” que privilegia textura sobre ornamento. El punto decisivo es abandonar la idea de “rústico” como sinónimo de pesadez: Earthy se construye desde lo orgánico y liviano, con tonos arena, ocre suave y terracotas rebajadas, superficies mates y objetos que envejecen con dignidad.
Hay dos movimientos clave. El primero: terracota y arcilla regresan, pero lo hacen con formas más contemporáneas y patrones actualizados, lejos de la nostalgia colonial. El segundo: vuelve la familia de los marrones cálidos —incluido el “chocolate”— como base sofisticada para ambientes con alma, especialmente cuando se los combina con neutros y verdes apagados.
El Earthy veraniego se define por lo que no retiene: no atrapa calor, no encandila, no satura. Lino en la mesa, fibras en sillas y pantallas, cerámica artesanal en bowls, jarras y fuentes. Centros de mesa con ramas, frutas o flores de estación. La idea es clara: frescura sin frialdad. AltoRancho lo sugiere con vajilla sobria y cerámica de tonos cálidos: si esas piezas operan como “capas” dentro de un conjunto personal —y no como set cerrado—, el resultado es sereno y actual.
Eclectic Blend: color con criterio, no con ruido
Eclectic Blend aparece cuando cae el sol: el verano, entonces, pide mesa larga, conversación y un punto de celebración. Pero 2026 no premia el desorden; premia la curaduría. La base conceptual se apoya en una tendencia que continúa creciendo —el llamado “dopamine décor”—, que reivindica el color como energía emocional y como marca de identidad. En clave estival, esa lógica se traduce en rojos, naranjas y fucsias bien administrados, vidrio color, textiles con dibujo y una dosis de juego que no renuncia al buen gusto.
Para que el eclecticismo no derive en estridencia, conviene aplicar una regla simple: 70% de base calma, 20% de color medio y 10% de golpe cromático. Un solo objeto lúdico fuerte —una copa magenta, un florero singular, una bandeja de vidrio— puede ordenar todo el relato. El eclecticismo elegante no acumula; combina procedencias: cerámica artesanal con vidrio soplado, rayas con lisos, una pieza “statement” y el resto en tono menor.
Además, el telón de fondo es una tendencia estructural: el patio dejó de ser un espacio secundario. La dirección 2026 empuja a amoblar el exterior como interior, con confort, curvas suaves, fibras y una cita retro setentosa en ratán, bambú o teca. En ese contexto, Eclectic Blend funciona como puesta en escena: el color opera como iluminación emocional.
También te puede interesar
-
Verano activo: Surf, kitesurf, running y yoga en Pinamar y Cariló
-
Hierro o inoxidable: cómo elegir bien una sartén
-
El nuevo circuito top de Punta del Este
-
Las mejores playas de la costa para alejarse del ruido y el estrés
-
Moda: El gran regreso de las marcas internacionales
-
Pan dulce: Clásicos, experimentales y para todos los presupuestos
-
El brindis cero por ciento que es tendencia
-
La pantalla que le enseñó a cocinar a los argentinos
-
Gastronomía: La mejor cocina vasca en Buenos Aires