Flotar en el agua, una terapia de relax. (Freepik)

Las nuevas prácticas de bienestar: Desde el “hot pilates” a la flotación

Una novedosa generación de terapias busca mejorar el descanso, la energía y el equilibrio. Cuáles son y cómo se practican.

Algo está cambiando en el mundo del bienestar. Ya no alcanza con el masaje clásico o la clase de yoga semanal, hoy comienzan a aparecer propuestas que mezclan tecnología, rituales sensoriales y técnicas poco convencionales. Algunas prometen resetear la mente; otras tratan el cuerpo con madera, calor o agua. Todas forman parte de una nueva camada de experiencias que se expanden entre consultorios, estudios boutique y centros especializados.


Lejos del estrés

Uno de los tratamientos en boga es el “japanese head spa”, un ritual de origen japonés que combina limpieza profunda del cuero cabelludo con masajes prolongados en cabeza, cuello y hombros. La experiencia incluye vapor, hidroterapia y maniobras manuales destinadas a estimular la microcirculación y relajar la musculatura cervical. Aunque el foco está puesto en la salud capilar, gran parte de quienes lo prueban lo buscan por su efecto relajante y por la sensación de descanso profundo que genera.

“El trabajo específico sobre cabeza, cuello y cuero cabelludo ayuda a disminuir la tensión física y mental acumulada”, explica la masajista y formadora en técnicas de bienestar Noelia González. Según señala, la estimulación de esta zona favorece la oxigenación de la piel y mejora las condiciones del cuero cabelludo, lo que impacta con el tiempo en la vitalidad y el aspecto del cabello. El tratamiento se volvió cada vez más visible en redes y centros especializados, tanto que empezó a organizarse como negocio. La marca Japanese Head Spa, fundada en Málaga a fines de 2023, inició su expansión en América Latina con una primera apertura en la ciudad de Córdoba y planea sumar más en el resto del país.

A este tipo de propuestas centradas en la regulación del sistema nervioso se suma la terapia de flotación, también conocida como “tanque de aislamiento sensorial”. La experiencia ocurre dentro de un flotario, una cápsula o sala donde el agua está saturada con sulfato de magnesio (sal de Epsom), lo que permite que el cuerpo flote con facilidad y reduzca casi por completo la sensación de peso. La temperatura del agua y del ambiente se mantienen muy cercanas a la del cuerpo, mientras el espacio puede permanecer completamente oscuro y silencioso, con el objetivo de disminuir al mínimo los estímulos externos.

Las sesiones duran entre una y dos horas y muchos recurren a ellas para aliviar estrés, ansiedad, dolores crónicos o mejorar el sueño. Otros la utilizan como complemento para la meditación o para estimular la creatividad. “Hemos visto cómo muchas personas descubren por primera vez lo que significa relajarse realmente sin distracciones externas”, señalan desde Flotario Zero Gravite, un espacio dedicado a esta práctica, que convoca a usuarios de entre 20 y 80 años interesados en experiencias de descanso profundo y desconexión sensorial.


Entrenar el cerebro

El cerebro también ganó lugar visible en el mapa del bienestar. ExoMind se presenta como un sistema de estimulación cerebral no invasiva que activa áreas vinculadas con la regulación emocional, el descanso, el autocontrol y la toma de decisiones. El tratamiento buscaría estimular la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro de reorganizar y fortalecer determinados circuitos neuronales.

“Durante muchos años el bienestar estuvo enfocado principalmente en el cuerpo, pero hoy sabemos que el cerebro regula buena parte de esos procesos”, explican las doctoras Ana Bogado y Lore Stubrin, de Fimedical, uno de los centros pioneros incorporar esta tecnología en Argentina. En la práctica clínica, señalan, muchas personas llegan buscando mejorar la calidad del sueño, reducir la ansiedad o manejar mejor el estrés, algo especialmente frecuente entre profesionales con alta carga laboral o personas que sienten que su mente no logra desconectarse. El método está dando los primeros pasos en el mundo del wellnes pero los especialistas aseguran que mejora cuadros como fibromialgia, migrañas o tratamientos de adicciones. Muchos centros reconocidos de Argentina ya cuentan con este sistema de tratamiento. Tiene el aval de la FDA y la Anmat pero siempre conviene consultar con el médico de cabecera.


Movimiento y forma

Después de algunos años de experimentar el yoga en salas a alta temperatura (como ocurre con el bikram yoga), hoy se suman otras disciplinas de entrenamiento a ese mismo camino. Una de ellas es el “hot pilates”, una variante del “pilates mat” que se practica en ambientes calefaccionados, generalmente con calor infrarrojo, lo que intensifica el esfuerzo físico y modifica la experiencia corporal.

Uno de los estudios que introdujo el método en el país es Hottest Studio, iniciado en 2025 en Colegiales y recientemente expandido a Caballito. La propuesta combina ejercicios clásicos de pilates sobre colchoneta con movimientos funcionales y elementos como bandas, mancuernas o tobilleras, todo dentro de una sala con temperatura elevada. “Hoy muchas personas buscan que el entrenamiento sea una experiencia y no simplemente una rutina más”, explica Florencia Fraga, fundadora. Según señala, el calor aumenta la exigencia del trabajo físico y obliga a desarrollar mayor control y conciencia corporal. Las clases son multinivel, por lo que cada alumna puede adaptar la intensidad. Para muchas, el atractivo está en esa combinación entre desafío físico y sensación de desintoxicación que produce el calor.

Y también en plan de intervenir el cuerpo desde lo físico y lo estético aparece la maderoterapia, una técnica de masaje que utiliza herramientas de madera diseñadas para trabajar distintas zonas del cuerpo. Rodillos, copas y tablas aplican presión sobre los tejidos para estimular la circulación, favorecer el drenaje linfático y ayudar a modelar la silueta.

“Cada herramienta tiene un uso específico y permite adaptar el tratamiento a las necesidades de cada persona, logrando resultados más precisos que un masaje manual tradicional”, explican desde el equipo de Estética Funcional. La técnica suele utilizarse para mejorar la firmeza de la piel, reducir la apariencia de celulitis y aliviar la sensación de pesadez en piernas, además de estimular la circulación y relajar la musculatura.

Para la cabeza, para el cuerpo, para el cerebro: el wellness empieza a expandirse hacia territorios cada vez más variados y efectivos.

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