Hinchas en el Mundial (CEDOC)

El video del enano austríaco que festejó con los hinchas argentinos

En redes sociales se viralizó el curioso registro de la celebración de las hinchadas previó al duelo entre el seleccionado nacional contra el equipo de Austria.

La selección argentina de fútbol selló su clasificación a los dieciseisavos de final del Mundial 2026 tras vencer a Austria por 2 a 0 en el majestuoso AT&T Stadium de Dallas, Texas. El encuentro, correspondiente a la segunda fecha del Grupo J, estuvo marcado por la mística incombustible de Lionel Messi, quien no solo se repuso de un penal fallado en el arranque, sino que convirtió un doblete histórico que lo catapultó como el máximo goleador de todos los tiempos en las Copas del Mundo con 18 anotaciones.

Con este triunfo bajo el arbitraje del egipcio Amin Mohamed Omar, el combinado dirigido por Lionel Scaloni alcanzó los seis puntos, ratificando su estatus de firme candidato a defender la corona global ante un rival europeo que ofreció una resistencia física y táctica sumamente incómoda. La repercusión del resultado y de los récords obtenidos por el capitán de la selección argentina fue la coronación de una velada futbolística que quedo en la historia del deporte. 

Las horas previas en los alrededores del recinto texano reflejaron el contraste cultural y la efervescencia de dos parcialidades que vivieron la jornada con una intensidad desbordante. La marea albiceleste inundó los accesos con el ruidoso folklore sudamericano, desplegando miles de banderas, camisetas de todas las épocas de Messi y Diego Armando Maradona, y entonando cánticos eternos que hacían sentir a Dallas como una sucursal de Buenos Aires.

 Por su parte, la afición austríaca se hizo notar con una prolijidad festiva y un entusiasmo singular, tiñendo sectores de rojo y blanco con enorme ilusión y respeto por medirse ante los campeones vigentes. Los fanáticos europeos expresaban una profunda admiración por el astro argentino, al tiempo que arengaban a sus jugadores al ritmo de cánticos tradicionales y celebraban la previa de manera pacífica, conviviendo e intercambiando fotos y bufandas con los simpatizantes argentinos en un clima de perfecta camaradería mundialista.

Sin embargo, la postal de los festejos previo al encuentro se dio con un inusitada y curiosa secuencia en la que un hincha austriaco con enanismo se unió a la tromba nacional de manera entusiasta. En cuestión de minutos, el fanático europeo se saco la remera de su seleccionado y se vistió con la caracterización del conjunto albiceleste. 

El inicio del juego trajo consigo la primera gran emoción a los siete minutos, cuando el sistema de videoarbitraje convocó al juez principal para revisar una clara infracción de Stefan Posch y Xaver Schlager sobre Lautaro Martínez dentro del área. La expectativa se transformó en algarabía austríaca cuando Lionel Messi  desvió su remate desde los doce pasos hacia el costado izquierdo, un suceso que inyectó un fuerte envión anímico en el planteamiento de Ralf Rangnick.

Austria apeló a su habitual libreto de alta intensidad y presión asfixiante tras la pérdida, disputando la tenencia en el mediocampo y obligando a los volantes argentinos Rodrigo De Paul, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister a redoblar el esfuerzo físico ante la ausencia de espacios cómodos para clarificar la distribución. Pero, a pesar del sofocón táctico, el campeón del mundo mantuvo la paciencia que caracteriza el ciclo de Lionel Scaloni y comenzó a romper líneas mediante circuitos colectivos.

A los 37 minutos del primer período se destrabó la paridad mediante una notable acción combinada iniciada por la banda derecha: Thiago Almada condujo por el eje central y Facundo Medina trepó por el carril izquierdo para soltar un pase raso hacia atrás que Almada dejó pasar inteligentemente entre sus piernas, permitiendo que Lionel Messi apareciera por sorpresa para fusilar la valla europea con un preciso zurdazo. La ventaja parcial le dio serenidad a la estructura defensiva nacional, apuntalada por la solidez de Lisandro Martínez y Cristian Romero para neutralizar al centrodelantero Michael Gregoritsch, permitiéndole a la Argentina asimilar los ataques directos del rival sin perder el orden geométrico.

En el complemento, Austria adelantó líneas de manera audaz y llegó a adueñarse transitoriamente de la posesión, forzando algunas intervenciones oportunas de Emiliano "Dibu" Martínez, quien desactivó los envíos aéreos y un peligroso tiro libre que amenazaba con la igualdad. Promediando la segunda mitad, la fisonomía del encuentro varió ante el desgaste físico y las variantes introducidas por el cuerpo técnico argentino.

El ingreso de Nicolás Otamendi dio mayor firmeza, mientras que las inclusiones de Julián Álvarez y Nicolás González renovaron las transiciones ofensivas. En tiempo de descuento, cuando el seleccionado austríaco quemaba sus últimas naves en busca del empate, el conjunto albiceleste hilvanó un contraataque letal comandado por el propio capitán. En el cuarto minuto suplementario, tras una habilitación precisa en los metros finales, Lionel Messi definió con la jerarquía habitual para sellar el definitivo 2 a 0, desatando la locura en las tribunas y garantizando de manera anticipada el pasaporte hacia la siguiente fase.



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