Willy Kohan (CEDOC)

El periodista Willy Kohan denunció que usaron su imagen con IA para un fraude

El falso anuncio circuló en YouTube y promovía inversiones mediante una voz adulterada. El conductor ya reportó el canal y alertó a sus seguidores.

El periodista económico Guillermo “Willy” Kohan alertó a sus seguidores sobre una maniobra en la que se utilizó su imagen, modificada mediante inteligencia artificial, para promocionar supuestas inversiones. El contenido apareció en un canal de YouTube con el que aseguró no tener ninguna relación y que ya fue denunciado.

“Aviso que en un canal de YouTube que desconozco y denuncié están utilizando con inteligencia artificial mi imagen para recomendar inversiones, lo que parece una estafa”, escribió Kohan en su cuenta de X. En el mismo mensaje se desligó por completo de la publicidad: “No tengo nada que ver con esto, no tengo ninguna responsabilidad, lamento la maniobra”.

La pieza falsa imitaba una intervención del periodista y aprovechaba su reconocimiento como especialista en economía para darle credibilidad a la propuesta. Sin embargo, presentaba una señal que permitía advertir la manipulación: la voz atribuida a Kohan tenía un marcado acento español, ajeno a su forma habitual de hablar.

El episodio vuelve a poner en primer plano una modalidad de fraude que creció con el desarrollo de las herramientas generativas. Los estafadores toman imágenes y registros de voz disponibles públicamente, los alteran y fabrican mensajes en los que figuras conocidas recomiendan plataformas, activos o negocios de los que nunca participaron.

En el caso de Kohan, el engaño resulta especialmente sensible porque su trayectoria está asociada a la información financiera. Con más de cuatro décadas de trabajo en medios gráficos, radiales y audiovisuales, su rostro y su voz funcionan como una referencia reconocible para una audiencia interesada en mercados, ahorro e inversiones.

La advertencia pública del conductor tuvo así un doble objetivo: dejar constancia de que jamás autorizó el uso de su imagen y evitar que posibles víctimas interpretaran el video como un consejo financiero genuino. También aclaró que no asume responsabilidad alguna por las consecuencias que pueda generar el material apócrifo.

Antes de invertir, hay que verificar el mensaje en cuentas oficiales y desconfiar de ganancias fáciles.

Kohan hizo justamente eso: recurrió a su perfil auténtico para desmentir la operación y comunicar que había denunciado el canal. Su reacción expuso, además, una paradoja de la era digital: cuanto mayor es la confianza acumulada por una figura pública, más valiosa puede resultar su identidad para quienes buscan convertir una falsificación tecnológica en una estafa creíble.

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