El lanzamiento de "El Primer Feca", el noticiero creado por Santiago Siri con inteligencia artificial, sumó un conflicto inesperado. Matías Canzonetta, cronista oriundo de Junín, advirtió que uno de los movileros virtuales tendría rasgos y una voz muy similares a los suyos. Su planteo trasladó la discusión hacia un terreno delicado: el posible uso de la identidad de una persona sin autorización.

“Siento que me chorearon la voz y mis imágenes y armaron al movilero de la calle. ¿Si es así me lo pueden decir o la estoy flasheando?”, escribió Canzonetta en las redes. También invitó a Siri a revisar su perfil de Instagram para comparar fotografías y videos. El creador le respondió con una frase breve: “No sé quién sos”.

No se presentó evidencia pública que confirme que el personaje haya sido diseñado con material del cronista. La semejanza continúa siendo una denuncia de Canzonetta, no un hecho probado. Sin embargo, el episodio puso bajo la lupa los límites de la generación sintética de rostros y voces cuando el resultado recuerda a alguien real.
"El Primer Feca" se define como un experimento de periodismo audiovisual realizado íntegramente con IA. Publica videos breves y diarios en Instagram, protagonizados por conductores artificiales especializados en diferentes áreas. Según Siri, agentes automatizados buscan noticias, comparan medios, escriben los guiones, producen las imágenes y difunden el contenido.
El estreno ya había recibido críticas por errores en los subtítulos y la pronunciación, los estereotipos de sus personajes y su impacto sobre un sector marcado por la precarización laboral.
Siri defendió la iniciativa como una prueba para medir hasta dónde puede llegar la tecnología. Afirmó que no busca demostrar que los periodistas sobran ni que una máquina puede ejercer mejor el oficio. El proyecto publicó sus instrucciones y criterios editoriales para que puedan ser examinados. Esa apertura no resolvió el reclamo del movilero. La controversia expone un desafío que excede al noticiero: cómo innovar con inteligencia artificial sin apropiarse de la imagen, la voz ni el trabajo de quienes producen la información.














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