La publicación del ranking Top 50 Buenos Aires 2026 de Best Pizza World provocó una de las discusiones gastronómicas más intensas de los últimos años en la Ciudad de Buenos Aires. La organización internacional, dedicada a elaborar clasificaciones de pizzerías en distintas ciudades del mundo mediante un índice propio denominado Best Pizza Index, difundió el 5 de septiembre su relevamiento anual y colocó por primera vez a una pizzería de estilo neoyorquino en la cima de la pizza porteña.
La elección desplazó a establecimientos históricos con más de ocho décadas de trayectoria y generó una ola de reacciones entre cocineros, periodistas gastronómicos y miles de usuarios en redes sociales, donde muchos cuestionaron la ausencia de templos tradicionales como Güerrín, Las Cuartetas, El Imperio de la Pizza, El Palacio o Los Inmortales.

Best Pizza World explicó que el ranking no responde a la opinión de un jurado gastronómico sino a un algoritmo internacional que analiza miles de datos públicos de cada establecimiento. El índice combina la satisfacción de los clientes, la consistencia de las reseñas a lo largo del tiempo, la calidad sostenida del producto, la reputación internacional de la pizzería, la detección de "joyas ocultas" y una revisión editorial que verifica la autenticidad de los datos recopilados. La organización sostiene que ninguna pizzería paga para mejorar su ubicación y que las certificaciones comerciales que ofrece el sitio no modifican el puntaje obtenido.
El Top Ten de Buenos Aires mezcló propuestas contemporáneas con instituciones históricas de la pizza al molde, la fugazzeta y el estilo napolitano, reflejando la transformación que vive la escena gastronómica porteña. Por lejos, la gran sorpresa del ranking fue Togni's Pizza, ubicada en Blanco Encalada 1665, en el barrio de Belgrano. El emprendimiento nació en 2021 de la mano del cocinero Máximo Togni y se especializa en pizzas gigantes inspiradas en el estilo neoyorquino, elaboradas con harina orgánica, masa madre y una fermentación en frío de 24 horas. La salsa se prepara con tomates italianos y la carta cambia de acuerdo con los productos de estación. El reconocimiento fue interpretado como un cambio generacional: por primera vez una pizzería moderna, sin la tradición centenaria de las grandes casas porteñas, quedó por encima de todos los clásicos.

Fundada en 1939, La Mezzetta volvió a ubicarse entre las mejores pizzerías de Buenos Aires gracias a su histórica fugazzeta rellena, considerada por muchos especialistas como una de las mejores de la Argentina. El local mantiene una costumbre inalterable desde hace décadas: prácticamente no tiene mesas ni sillas y la mayoría de los clientes come de pie frente al mostrador. Esa postal se transformó en un símbolo del barrio de Villa Ortúzar. Además de la fugazzeta, también son célebres sus pizzas de muzzarella, anchoas y napolitana. Muchos usuarios sostuvieron que La Mezzetta merecía conservar el primer lugar por representar la esencia de la pizza porteña.
La tercera posición fue para Pizzería Popular, ubicada sobre la avenida Malvinas Argentinas, en Caballito. Su propuesta representa el auge de la pizza napolitana en Buenos Aires: masa de larga fermentación, bordes aireados, hornos de alta temperatura y un perfil mucho más liviano que la pizza al molde. El local se convirtió en uno de los referentes del movimiento pizzero contemporáneo porteño y suele trabajar con ingredientes italianos y productos frescos. Su llegada al podio fue interpretada como la consolidación del estilo napolitano dentro de una ciudad históricamente identificada con la pizza de media masa y abundante queso.
Sin dudas, uno de los nombres que más polémica generó fue Kentucky, específicamente la sucursal de avenida Corrientes 961. La cadena nació en 1942 después de que tres amigos ganaran una apuesta en el Hipódromo de Palermo y utilizaran ese dinero para abrir la primera pizzería. Su pizza al molde, alta y con abundante muzzarella, es parte del ritual gastronómico de la calle Corrientes, especialmente antes o después de una función teatral. Sin embargo, muchos usuarios cuestionaron que una cadena comercial apareciera por encima de pizzerías históricas independientes.

El Cuartito, inaugurada en 1934 sobre Talcahuano 937, volvió a aparecer entre las mejores. Es uno de los grandes templos gastronómicos de Buenos Aires y un sitio de peregrinación para turistas, futbolistas y artistas. Sus paredes están cubiertas por camisetas, fotografías, afiches y recuerdos de la cultura popular argentina. Entre sus especialidades figuran la pizza de muzzarella, la napolitana y la fugazzeta. Una de las anécdotas más conocidas es que su nombre recuerda el pequeño local original donde comenzó a funcionar antes de expandirse al salón actual.
El Cedrón, en Juan Bautista Alberdi 6101, representa la tradición gastronómica de Mataderos. El edificio comenzó funcionando como bodegón en 1908 y desde 1935 adoptó el nombre actual. Su pizza más famosa es la de verdura con salsa blanca, aunque otro de sus secretos es un aliño cuya receta permanece reservada por la familia Cedrón desde hace décadas. En 2013 la Legislatura porteña declaró al establecimiento de interés cultural por su aporte a la identidad barrial.
Los Campeones es un histórico local de Barracas y es famoso por sus pizzas al molde de abundante queso y por conservar un espíritu absolutamente barrial. Desde hace décadas es parada obligada de vecinos y trabajadores de la zona sur de la ciudad. Una de sus anécdotas más repetidas es que muchos hinchas de Boca y de clubes del ascenso hicieron del local un punto de encuentro después de los partidos disputados en el sur porteño.

Un caso similar a Kentucky ocurrió con la sucursal de Almacén de Pizzas de Villa Devoto que fue la elegida por Best Pizza World para representar a una de las cadenas gastronómicas más importantes del país. Su propuesta combina pizzas artesanales, masas de fermentación prolongada y una carta con ingredientes gourmet. La presencia de esta sucursal, y no de otras de la cadena, llamó la atención de los especialistas.
San Carlos es otro de los nombres tradicionales recuperados por el ranking. El local es reconocido por su pizza al molde de masa esponjosa y por conservar recetas históricas que prácticamente no cambiaron en décadas. Muchos vecinos destacan especialmente la fugazza y la pizza de jamón y morrones. Por último, La Porta Nera de Palermo cerró el Top Ten gracias a una propuesta de pizzas napolitanas elaboradas con harinas italianas y hornos de leña. El emprendimiento se convirtió en uno de los favoritos del circuito gastronómico de Palermo por sus fermentaciones largas y sus combinaciones de ingredientes italianos tradicionales.
La publicación del ranking generó inmediatamente miles de comentarios en X, Instagram, TikTok y Reddit. La principal crítica fue la ausencia de varias pizzerías consideradas patrimonio gastronómico de Buenos Aires. De todas, la exclusión de Güerrín y el Imperio de Chacarita fueron probablemente las más discutida. Para muchos porteños resultan pizzerías emblemáticas de la avenida Corrientes y una referencia ineludible del estilo porteño.

En Reddit, donde la publicación del ranking se volvió viral pocas horas después de conocerse, los usuarios expresaron un fuerte rechazo a varias posiciones del listado. Algunos de los comentarios más compartidos fueron: "Kentucky? Qué porquería", "Con toda la plata que puso solamente pudo comprar el cuarto puesto", "¿Cómo puede faltar Güerrín?" y "No existe un ranking porteño sin Las Cuartetas" . Otros usuarios señalaron que el ranking privilegiaba locales "de moda" por encima de instituciones históricas de la gastronomía porteña.
La polémica también abrió un debate sobre qué debe entenderse por "la mejor pizza de Buenos Aires". Mientras los defensores del ranking celebraron que convivieran en un mismo Top 50 la pizza porteña tradicional, la fugazzeta, la pizza napolitana y el estilo New York, los críticos sostuvieron que comparar estilos tan diferentes desdibuja la identidad gastronómica de la ciudad. Ese contraste quedó reflejado en el propio listado: una pizza de inspiración neoyorquina terminó superando a locales fundados en las décadas de 1930 y 1940 que forman parte del patrimonio cultural porteño. Y, como ocurre cada vez que alguien intenta ordenar las mejores pizzas porteñas, el ranking terminó alimentando una certeza compartida que cada barrio tiene su favorita y ningún listado logra poner de acuerdo a todos.
















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