Friday 11 de September, 2026

SOCIEDAD | Hoy 12:57

Anuncian detalles del Papamóvil que se construirá para la visita de León XIV

Durante su histórica visita pastoral a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre, Toyota Argentina será responsable del vehículo de traslado utilizado por el Pontífice.

Toyota Argentina confirmó que fabricará y donará los nuevos papamóviles que utilizará el papa León XIV durante su histórica visita pastoral a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre. La decisión fue anunciada oficialmente por la automotriz luego de recibir las especificaciones técnicas de la Santa Sede y marca un nuevo capítulo en la relación entre la industria automotriz argentina y las visitas papales al país.

Serán dos unidades especialmente desarrolladas sobre la base de la Toyota Hilux producida en la planta de Zárate, provincia de Buenos Aires, un modelo convertido en emblema de la producción nacional y de las exportaciones argentinas. Los vehículos serán adaptados por un carrocero homologado por Toyota y luego entregados al Vaticano para ser utilizados durante todos los traslados públicos del Pontífice en Buenos Aires, Córdoba y Luján. La empresa evitó revelar los detalles técnicos por razones de seguridad y protocolo, aunque confirmó que se trata de una donación íntegra para la visita apostólica.

La elección de la Hilux no fue casual. El Vaticano privilegió un vehículo fabricado en el país anfitrión, una tradición que suele repetirse en los viajes papales alrededor del mundo. La pickup argentina es producida desde hace casi tres décadas en Zárate y actualmente se exporta a 22 países de América Latina y el Caribe. Las dos unidades serán construidas en paralelo porque la agenda de León XIV incluye actividades multitudinarias en ciudades separadas por cientos de kilómetros y la organización consideró más eficiente disponer de un vehículo permanente en Buenos Aires y otro en Córdoba.

Toyota

Fuentes de la organización de la visita señalaron que los papamóviles serán de configuración abierta, similares a los que León XIV utiliza habitualmente en Europa y América, permitiendo un contacto visual permanente con los fieles, aunque incorporarán refuerzos estructurales, sistemas especiales de comunicación, escalones de acceso, una plataforma elevada y un asiento central diseñado para que el Papa pueda permanecer de pie o sentado durante los recorridos. La visita de León XIV será la primera de un Papa a la Argentina en 39 años y representa uno de los acontecimientos religiosos más importantes desde el regreso de la democracia.

El Pontífice llegará al país en el marco de una gira sudamericana que también incluirá Uruguay y Perú. Durante su estadía se alojará en la Nunciatura Apostólica de Buenos Aires y encabezará tres celebraciones masivas. La principal actividad en la ciudad de Buenos Aires será una misa en la Avenida del Libertador, a la altura del Monumento a los Españoles, en Palermo, donde se espera una convocatoria de cientos de miles de personas. También visitará la Catedral Metropolitana, mantendrá encuentros con autoridades religiosas y representantes sociales y recorrerá distintos sectores de la ciudad a bordo del papamóvil.

Posteriormente viajará a Córdoba, donde celebrará una misa multitudinaria en el predio de la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), elegido por su capacidad para recibir peregrinos de todo el centro y norte del país. La última jornada tendrá como destino la Basílica de Nuestra Señora de Luján, el principal santuario mariano de la Argentina, donde encabezará una celebración dedicada a la Virgen de Luján antes de regresar a Roma.

La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, encabezó en Casa Rosada las reuniones de coordinación junto al canciller Pablo Quirno, autoridades de Seguridad, representantes del Arzobispado y el nuncio apostólico Michael Wallace Banach. El operativo contempla miles de efectivos de seguridad, coordinación sanitaria, cortes de tránsito, logística aérea y terrestre y la acreditación de decenas de periodistas internacionales que acompañarán la gira papal.

Fotogaleria El papa León XIV saluda a un niño entre la multitud tras el rezo del Ángelus a la entrada del Palacio Apostólico en la Plaza de la Libertad, en la residencia papal de verano de Castel Gandolfo

El uso del papamóvil responde precisamente a esa necesidad de combinar cercanía con seguridad. Estos vehículos están diseñados para que el Papa pueda recorrer largas distancias entre multitudes sin perder contacto directo con los fieles. La plataforma elevada permite que pueda ser visto desde ambos lados de la calle, mientras que la velocidad reducida facilita saludos, bendiciones y el acercamiento de niños y personas con discapacidad. Cada viaje apostólico utiliza un papamóvil diferente, adaptado especialmente al país anfitrión y al tipo de recorrido previsto. En algunos destinos se emplean vehículos completamente abiertos para privilegiar la proximidad, mientras que en otros, dependiendo del nivel de riesgo o de la evaluación de seguridad realizada por el Vaticano, se utilizan cabinas cerradas con cristales blindados, sistemas de protección balística y estructuras reforzadas.

La historia del papamóvil comenzó mucho antes de convertirse en un símbolo mundial del Vaticano. Los primeros papas se desplazaban en carruajes o automóviles convencionales, pero a partir de la década de 1930 comenzaron a utilizar vehículos especialmente preparados para ceremonias públicas. El concepto moderno nació durante el pontificado de Pablo VI, cuando aparecieron plataformas abiertas que permitían al Papa saludar de pie. Sin embargo, el modelo cambió radicalmente después del atentado sufrido por Juan Pablo II el 13 de mayo de 1981 en la Plaza San Pedro, cuando Mehmet Ali Ağca disparó contra el Pontífice. Desde entonces, el Vaticano incorporó cabinas de cristal antibalas, blindaje, neumáticos especiales y sistemas de protección reforzada, transformando al papamóvil en un vehículo de máxima seguridad sin perder la posibilidad de mantener contacto visual con la multitud.

La Argentina también tiene una historia particular con estos vehículos. Cuando Juan Pablo II visitó el país en junio de 1982, en plena Guerra de Malvinas, el Automóvil Club Argentino (ACA) recibió la misión de construir el primer papamóvil nacional en apenas cuatro días. Los técnicos tomaron una Ford F-350 que funcionaba como grúa de auxilio, retiraron todo el sistema posterior y construyeron una cabina completamente nueva con cristales antibalas, base de madera de quebracho, alfombra roja y un asiento giratorio blanco que permitía al Papa saludar en todas las direcciones. Ese vehículo recorrió Buenos Aires y Luján durante la visita relámpago por la paz y años más tarde fue utilizado nuevamente en Bolivia. Actualmente forma parte del patrimonio histórico de la entidad automovilística y volvió a exhibirse al público con motivo de la llegada de León XIV.

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Gustavo Winkler

Gustavo Winkler

Periodista

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