En Europa el uso de redes sociales en menores de 16 años está mal visto. (Cedoc)

Prohibir redes a menores: el debate que crece en Europa y América

Los países que prohíben su uso a menores de 16 y el caso argentino. Los peligros.

La prohibición a menores de 16 años para el uso de redes sociales dejó de ser una hipótesis para convertirse en realidad. Australia fue el primer país en dar el paso y encendió una discusión que hoy atraviesa a Europa y América latina. El argumento es contundente: proteger a niños y adolescentes de los efectos adversos de plataformas diseñadas para capturar atención sin pausa.

En Australia ya rige una ley que impide a los menores de 16 años tener cuentas en redes como Facebook, Instagram, TikTok, Snapchat, X y YouTube. La normativa obliga a las empresas a implementar mecanismos eficaces de verificación de edad bajo amenaza de multas millonarias. El gobierno australiano sostuvo que la medida busca reducir la exposición a contenidos nocivos, frenar el ciberacoso y atenuar los impactos en la salud mental adolescente. Sin embargo, algunos especialistas advierten que el desafío será evitar que los jóvenes migren hacia espacios digitales menos regulados y potencialmente más riesgosos.

En España el Ejecutivo anunció su intención de fijar en 16 años la edad mínima para el uso de redes sociales, con sistemas de verificación más estrictos. Francia ya avanzó con una legislación similar que establece límites etarios y exige consentimiento parental, mientras Portugal debate iniciativas de la misma índole. El denominador común es la preocupación por el impacto psicológico y educativo del consumo digital intensivo en una etapa de desarrollo sensible.

Adicción. La médica psiquiatra y psicoanalista Alejandra Doretti ( Departamento de niños de la Asociación Psicoanalítica Argentina, MN 61502) describe el fenómeno con precisión clínica: “Las redes están formuladas para captar nuestra atención el mayor tiempo posible. En un cerebro adolescente, todavía en maduración y con alta impulsividad, esa estimulación permanente activa los centros de recompensa y favorece las conductas adictivas”. Doretti advierte sobre el aumento de la ansiedad, los trastornos del sueño vinculados a la exposición nocturna a pantallas y la incidencia del ciberbullying, cuya viralización masiva multiplica el daño. También señala el impacto de los modelos estéticos dominantes en la autoestima en construcción y el uso indiscriminado de inteligencia artificial en el ámbito escolar, que debilita procesos de pensamiento crítico.

En la Argentina el debate recién comienza. En la provincia de Buenos Aires se presentó un proyecto para restringir el acceso a redes a menores de 13 años, mientras en escuelas públicas y privadas se refuerzan políticas para limitar el uso de celulares en horario de clase. 
Aún sin una ley nacional, el tema forma parte de la agenda educativa y sanitaria.

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