Luis Ventura, reconoce que lo critican porque muchos quieren su lugar y niega influir en los votos de los socios. Rodrigo Lussich, Adrián Pallares, Fernanda Iglesias y Matías Vázquez, los más ofendidos. (APTRA)
Show Business rebelado: los indignados del Martín Fierro
Los famosos que levantan la voz por las polémicas de la premiación de APTRA. El rol de Ventura y las sospechas de "arreglos".
La lógica se repite como ritual. Se anuncian las nominaciones a los Martín Fierro y, de inmediato, el sistema entra en combustión. Este año no fue la excepción y APTRA quedó nuevamente atravesada por una serie de cuestionamientos que exponen una trama más profunda: la de sus enemigos visibles, aquellos que orbitan alrededor del premio más codiciado de la televisión argentina pero que, al mismo tiempo, lo discuten.
Esta vez, el malestar se manifestó con nombres propios. Adrián Pallares y Rodrigo Lussich fueron categóricos y sostuvieron que la entidad “no los quiere” porque siguen pagando el maltrato sistemático que Jorge Rial, el ex conductor de “Intrusos”, ejerció durante años al frente del envío.
En la misma línea, Laurita Fernández expresó sentirse relegada, como si su trayectoria reciente no encontrara correlato en el reconocimiento institucional. La incomodidad también tomó forma de confrontación directa cuando Matías Vázquez protagonizó un tenso cruce en vivo con Luis Ventura, presidente de la institución, elevando el tono de una discusión que dejó al descubierto la fragilidad del vínculo entre la conducción de la entidad y el ecosistema mediático. A su vez, Fernanda Iglesias cuestionó públicamente su ausencia en la categoría de panelistas, alimentando la percepción de arbitrariedad.
Frente a los ataques, Ventura responde con simpleza: “Critican lo que no tienen. Y les molesta quedarse afuera, porque saben que el premio tiene mucha trascendencia tanto a nivel nacional como internacional”.
Camino al premio. En ese contexto, la sospecha de nominaciones “arregladas” volvió a instalarse como un murmullo persistente. NOTICIAS se metió en la trastienda de la Asociación para conocer el mecanismo de selección. A saber: la Comisión Directiva define las categorías en función del año televisivo y su relevancia. Luego, un voluminoso libro que hace la vez de ayudamemoria reúne a todos los posibles candidatos. Allí conviven desde ternas acotadas, como las de Ficción que solo tenían tres candidatos, hasta listados extensos que superan los 100 nombres en rubros como Conducción o Panelistas. Así, cada socio vota a un único candidato en la instancia de preselección. Esos votos se depositan en sobres firmados y cerrados dentro de una urna. Tras el conteo, los más votados integran las ternas finales. El mismo proceso se repite luego para consagrar a los ganadores. Los premios especiales, en tanto, responden a aniversarios, trayectorias o a la necesidad de incluir figuras ausentes en las nominaciones para que asistan a la ceremonia y genere un interés del público y de los sponsors.
Uno de los puntos más criticados de esta nominación fue la “terna” de siete candidatas a Conducción Femenina, que este año tiene a Moria Casán, Pamela David, Verónica Lozano, Karina Mazzocco, Wanda Nara, Georgina Barbarossa y Mariana Fabbiani. “Lo que seguro pasó en esta terna- relata un socio por lo bajo -es que habrán quedado dos con la misma mayoría de votos y el resto en una segunda línea con igual cantidad de votos; entonces, como es funcional al show, pusieron a las siete”.
Contragolpe. Desde adentro, las voces buscan matizar las sospechas. La periodista Karim González, socia desde hace 30 años, ofrece la siguiente radiografía: “Acá no hay ningún condicionamiento, las ternas se votan de la manera más simple que se puedan imaginar. Antes se votaba en la cocina de APTRA, literalmente. Después se pasó al living, pero sigue siendo igual de directo”. Su testimonio, sin embargo, introduce un dato que complejiza la historia: “En los años 90, muchos productores y figuras mandaban relojes, invitaciones y atenciones varias. Era una forma de hacerse recordar. El que me regalaba algo, yo directamente no lo votaba. Y como yo, muchos. Por eso desde hace años nadie regala nada”. El mismo Luis Ventura agrega: “Me acusan de influir en los votos, pero el problema es que los que hablan no conocen a los socios. Quien crea que yo puedo influir en la decisión de una Marita Otero o de un Gustavo Lladós, por dar ejemplos, es porque no los conocen. Son periodistas muy respetados de la gráfica. Ante el mínimo consejo, me mandan a la puta que los parió”.
Ventura no es ingenuo y sabe el lugar que ocupa y, aunque quisiera que sean más benévolos con él, soporta los ataques: “Me atacan porque quieren mi lugar y yo no soy complaciente. Esto es un lugar de jerarquía y visibilidad, pero no de poder. Yo no tengo poder; tengo trabajo, tolerancia al cansancio y creatividad, algo que les falta a muchos”.
En ese delicado equilibrio entre prestigio y sospecha, los Martín Fierro continúan siendo, paradójicamente, un objeto de deseo y disputa. Y en ese punto exacto es donde el reconocimiento se vuelve escaso y el ego abundante, nacen los enemigos de APTRA. En los últimos días, Ventura coqueteó con la posibilidad de abandonar la institución. Con NOTICIAS se sincera: “Solo dejaría la presidencia si me traen pruebas de un hecho de corrupción de uno de los socios. Primero lo echo y después renuncio. Y también si me llama Lanús para que sea el director técnico. Ahí sí, no me ven más”.
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