Lorena Vega (Gentileza- )
Lorena Vega: “El trabajo no tiene un horizonte en términos de éxito, para mí, el éxito ha sido otra cosa”
Actriz, directora y dramaturga, vuelve al cine con “Lu & Pau” y repasa su carrera, sus amistades y su pasión por investigar.
Su voz es inconfundible y su fuerza escénica también. Solo ella puede ser Encarnación Ezcurra, Fernanda, la psicóloga de “Envidiosa”, esa inolvidable e irreductible india de “Las cautivas”, la temible Zurda de “En el barro”, una de las amadas habitantes de “La vida extraordinaria”, ella misma en “Imprenteros” o protagonizar “Sottovoce” en calle Corrientes. Lorena Vega, actriz, directora, dramaturga y docente, es una absoluta fuerza de la naturaleza criada en el barrio de Flores con calle, cordón y vereda al ritmo de aquella Rock & Pop de la Negra Vernaci. Ahora protagoniza junto a Jazmín Stuart “Lu & Pau”, la nueva película independiente y temeraria de Nicanor Loreti y se luce, como siempre, en una irreverente cruza entre el cine de pillos y el encanto de nuestras “Thelma & Louise” criadas a mate y medialunas.
Lorena Vega, si la defino, la limito.
Noticias: Hablemos de “Lu & Pau”. ¿Cómo fue hacer esta “Thelma & Louise” argenta?
Lorena Vega: Fue especial porque Nicanor Loreti es muy amigo mío, nos conocimos en una película de Javier Diament, “La Memoria del muerto”, donde yo hice mi primer personaje con un arco de desarrollo, Nicanor era asistente de dirección. Ahí me dijo: "Tengo un guión que quiero que leas porque hay un personaje para vos”. Resultó ser el de “Diablo”, su ópera prima que se convirtió en super de culto, de ahí en más siempre seguí participando de alguna manera en sus películas. Cuando llegó el momento de “Lu y Pau”, Nicanor tenía una dupla distinta con Jazmín y Dolores Fonzi que a último momento no pudo sumarse, así que me dijo: “Estoy embarcado en esto y solo puedo salir adelante haciéndolo con una amiga”. Le contesté: “Si puedo volver del rodaje en Misiones para hacer las funciones de las obras los fines de semana, estoy“. Fue alucinante reencontrarme con Nicanor como director después de tantos años recorridos.
Noticias: Valió la pena
Vega: Totalmente, además tuve la suerte de compartir el trabajo con Jazmín Stuart y admirarla profundamente. Nos divertimos un montón porque esta es una versión femenina y criolla de las buddy movies; nuestros personajes son dos minas muy lúmpenes que tratan de salir adelante en esta especie de clásico dúo de losers que ha sido muy contado por varones. Lu y Pau están rotas y quedan atrapadas en un lío terrible en nombre de la amistad.
Noticias: Una vez Pedro Alonso, el actor que se hizo famoso de grande encarnando a Berlín en “La casa de papel”, me dijo que el éxito es un animal muy traidor. ¿Hay una relación ambivalente con el reconocimiento?
Vega: Hay algo extraño para mí en relación al interés por el reconocimiento, me resulta como ajeno, no es que reniegue, pero siento que no trabajás para eso. Por supuesto que siempre me importó el prestigio porque entendía que es el resultado de estar haciendo cosas bellas, interesantes, de alta factura artística. Me importa lo que piensen mis colegas, mis amigos con los que trabajo, que los que gustan del teatro y del cine piensen que las cosas en las que participo están buenas. Siempre me importó el encuentro con los equipos de trabajo, algunas veces logrando lo que queríamos, otras superando lo que esperaba y también en algunas ocasiones siendo consciente de que quizás a tal laburo le faltó. En los espacios de trabajo se cuecen otras cosas. Me apasiona ver cómo se acercan los grandes actores a sus personajes, cómo crean su lenguaje, porque si hay un papel que te desafía, necesitás construirlo. A mí todo eso siempre me interesó mucho. Investigar es lo que más me enciende. Y se sufre, porque los ensayos son muy crueles, es un proceso muy en carne viva por el que hay que pasar. Entonces, cuando viene el estreno y la obra empieza a vivir en el encuentro con el público, si gusta y se sostiene, respirás de nuevo. Sé que alguien podrá pensar: "Ahora que te reconocen vas a decir que no te importa reconocimiento". Puedo pecar de antipática desde ese lugar, pero realmente creo que el trabajo no tiene un horizonte en términos de éxito, para mí, el éxito ha sido otra cosa, trabajar con amigos artistas que tienen un lenguaje propio.
Noticias: Vos sos de Flores y Griselda Siciliani también, ¿el hecho de haber crecido en una época donde en los barrios se jugaba mucho en la vereda contribuyó a la química que tuvieron en “Envidiosa”?
Vega: Sí, yo pienso que nuestra cuna de chicas de barrio un tanto alejadas de los centros comerciales, más suburbanos, llegando un poco a la General Paz, te crea un idioma en común, sobre todo en una época donde crecimos dando vueltas por la calle. Digamos que nos hace tener una visión más amplia de las cosas, en muchos aspectos es lo nos hizo vernos y reconocernos con Griselda como parte del mismo pueblo y nos unió un montón.
Noticias: Otra unión inesperada, ¿puede ser que Valeria Lois, Juan Pablo Garaventa y vos hayan tenido una compañía de teatro con Martín Piroyansky siendo él muy chico?
Vega: ¡Sí, es verdad! Tuvimos durante nueve años una compañía de teatro que se llamaba “Grupo Sanguíneo”. Lo primero que hicimos fue una obra de autoría propia a la que también nos dirigíamos; yo tenía 22 años, más o menos. En un momento teníamos que darle un plot twist a la dramaturgia y dijimos: "A los 45 minutos debería entrar un personaje que cambie todo”. Yo en ese entonces trabajaba en el estudio de Moseinco, era su asistente, entonces veía a todas las personas que entrenaban en los grupos de distintas edades. Era la época de “Magazine For Fai” y estaba muy en boga el tema de las infancias actuando como adultos, el programa tenía un grupo excelente de actores muy chicos donde estaban Julieta Zylberberg y Violeta Urtizberea, por ejemplo. Yo también laburaba en “Magazine For Fai” y ese dato no lo tiene casi nadie...
Noticias: Perdón, me la dejaste picando, entonces, ¿conociste a Lucrecia Martel que era la directora del programa?
Vega: Sí, claro, porque yo trabajaba detrás de escena. A Lucrecia en realidad la conocí antes cuando laburaban con Nora en un programa de documentales de la TV Pública en la época de su célebre corto “Rey muerto”, me había parecido brillante y estaba fascinada con ella, nos conocemos desde los noventa. Hace poco vino a ver “Imprenteros”, la obra que hago con mis hermanos, y le encantó, me dijo unas palabras muy conmovedoras que me guardo por pudor. Ojalá me dirija alguna vez, sería un sueño.
Noticias: Ahora sí volvamos a cómo se formó esa compañía con el niño Piroyansky
Vega: Retomemos, buscando el famoso nuevo personaje en nuestra obra dijimos: “Puede ser este chico Martín Piroyansky que es bárbaro". Decidimos consultarle a sus padres si podíamos hablar con él para ver si quería sumarse y a Martín le encantó la idea, creo que tenía 11 años y le dijimos: "El personaje de Vale se va desterrado de Argentina a Checoslovaquia y en un momento vuelve. Estamos pensando si regresa con un hijo o vuelve casada. ¿A vos qué te gustaría más, ser de tu edad o ser un adulto?” Imaginate, contestó: “¡Yo quiero ser el marido!” (risas) Fue impresionante lo que hizo Martín, era brillante, la gente saltaba de la butaca cuando entraba vestido como ruso con su estatura de niño, era chiquitísimo. No podían creer lo que estaban viendo. Fue un suceso, la mamá y el papá lo traían al ensayo, lo venían a buscar, Nora nos había prestado el estudio para que pudiéramos ensayar, ¡fue tan alucinante! Estrenamos en la librería Gandhi y rápidamente nos invitaron a hacer funciones en el Centro Cultural San Martín, en el Centro Cultural Recoleta y el sector de programación apostó a nosotros, que éramos un emprendimiento y nos impulsó. Esa compañía fue un viaje hermoso que duró casi una década.
Noticias: Estás rodando la tercera y la cuarta temporada de “En el barro”, pero en la primera tuviste como compañera a la gran, me pongo de pie, Rita Cortese. Vos la dirigiste en el Cervantes, ¿cómo se atraviesa esa experiencia?
Vega: ¡Pará que yo también me pongo de pie! Fue hermoso porque ella quiso que la dirigiera. Se dio en el marco de un ciclo de monólogos a partir del libro Teoría King Kong en el Cervantes, todas eran duplas femeninas de una actriz y una directora. Un día me llaman del Cervantes para preguntarme si tenía ganas de dirigir a Rita. Mi primera respuesta fue decir que no podía dirigir a semejante actriz… hasta que me comentaron que lo había pedido ella. ¿Cómo negarme? Era una propuesta imposible de rechazar. Trabajamos con Agustín Flores Muñoz, un músico amigo mío con el que hice “Yo, Encarnación Ezcurra”, él compuso la música y tocó en vivo con Rita en la función. Fue inolvidable, algo que todos sabemos, pero hay que decirlo en voz alta: la talla actoral de lo que significa Rita Cortese en escena, como artista integral, es insuperable, hizo veinte saltos mortales en el escenario en vivo, es increíble. Te diría que es comparable a Messi en este sentido, seguramente los equipos tienen un plan de cómo van a plantear el partido, pero después lo ves jugar a Messi y decís: "Esto excede lo que tenían planeado”, eso nos pasó con Rita. La forma en la que ella hacía jueguitos en el escenario, los momentos en los que decidió meter una pausa, dejar que se escuche el sonido de la música o acelerar, todas sus decisiones eran perfectas y generaron unos climas poéticos indescriptibles. Ahí crecí no solo como directora, sino como actriz.
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