Javier Milei (CEDOC)

Encuesta: el 58 por ciento dice que está peor desde que gobierna Milei

La consultora Equipo Mide dio a conocer su estudio del mes de septiembre sobre la situación económica-social y su impacto en la imagen del Gobierno.

El último relevamiento nacional de la consultora Equipo Mide expuso un escenario de marcado deterioro en la percepción de la gestión de Javier Milei y en la evaluación que los argentinos hacen de su propia situación desde la llegada de La Libertad Avanza al poder. El estudio, realizado entre el 18 y el 25 de septiembre sobre 2.114 casos, con un margen de error de ±2,1%, registró que el 58% de los encuestados considera que está peor desde que gobierna LLA, mientras que el 21% afirma estar mejor y el 20% sostiene que permanece igual.

La evaluación general de la gestión presidencial también mostró un saldo desfavorable. Según la encuestadora, el 59% desaprueba el Gobierno de Milei, frente a un 38% que lo aprueba y un 3% que no respondió o manifestó no saber. En comparación con la medición anterior de la consultora, la desaprobación se ubicó en un nivel superior al registrado en agosto, mientras que la aprobación permaneció por debajo de cuatro de cada diez consultados.

La percepción sobre el rumbo del país siguió una tendencia similar. El 60% de los entrevistados sostuvo que la Argentina marcha en la dirección equivocada, mientras que el 40% consideró que lo hace en la dirección correcta. De acuerdo con la información difundida sobre el estudio, el indicador negativo se redujo tres puntos respecto de agosto, cuando alcanzaba el 63%, mientras que la percepción favorable aumentó en la misma magnitud. Es decir, aun con una mejora mensual en este indicador, la mayoría continúa evaluando negativamente el rumbo nacional.

La mirada sobre el futuro inmediato también aparece condicionada por el pesimismo. El 40% de los encuestados cree que la situación del país será peor dentro de seis meses y otro 20% considera que continuará igual de mal. En conjunto, el 60% no observa una mejora en el corto plazo. En sentido contrario, alrededor del 29% espera una evolución favorable, mientras que el resto corresponde a respuestas que no permiten establecer una posición definida.

El informe ubicó además a la Argentina dentro de un cuadro que una mayoría de los entrevistados define como una crisis profunda. El 54% consideró que el país atraviesa una situación de ese tipo, mientras que el 24% describió el escenario como difícil pero con posibilidades de mejorar. Otro 18% manifestó percibir un proceso de mejora.

La situación económica personal constituye otro de los ejes centrales de la medición. Además del 58% que aseguró estar peor desde la llegada del economista libertario, apenas el 7% sostuvo que la economía ya está mejor que antes, mientras que el 51% afirmó que está peor. En tanto, el 55% consideró que el esfuerzo realizado como consecuencia del ajuste no valió la pena y solamente el 19% expresó satisfacción con ese esfuerzo.

En cuanto a los principales problemas del país, los bajos salarios en relación con la inflación ocuparon el primer lugar, con el 22%. Le siguieron la desocupación y la corrupción, ambas con el 16%. Más atrás quedaron el Gobierno, con el 12%; la inflación, con el 6%; la inseguridad, con el 5%; y la pobreza, con el 4%.

La corrupción aparece, además, como un capítulo específico del estudio. El 44% de los consultados considera que la corrupción es mayor que durante gobiernos anteriores, mientras que el 40% cree que es menor y un 9% sostiene que no existe corrupción. El resultado se suma al hecho de que la corrupción figura entre las principales preocupaciones de la población junto con los salarios y el desempleo.

El estado emocional de los argentinos también fue medido por Equipo Mide. La angustia o tristeza encabezó las respuestas con el 22%, seguida por la incertidumbre, con el 21%, y la bronca o enojo, con el 19%. La esperanza alcanzó el 17%, mientras que la confianza quedó en el 12%. El miedo representó el 4% y la alegría apenas el 1%.

La encuesta también indagó sobre el vínculo político de los ciudadanos con el Gobierno. El 41% se definió como opositor a la administración de Milei, mientras que el 32% manifestó apoyarla. En materia de confianza, el 44% afirmó que no confía nada en el Gobierno y el 16% expresó que confía mucho. Estos números se producen en paralelo a un dato relevante sobre la propia base electoral del Presidente: entre quienes votaron a Milei en la primera vuelta de 2023, el 31% considera que el país marcha en la dirección equivocada y el 29% evalúa negativamente su gestión. Entre los votantes de Patricia Bullrich, esos porcentajes ascienden al 40% y al 42%, respectivamente.

La imagen personal de Milei también presenta un diferencial negativo. Equipo Mide registró un 39% de imagen positiva y un 57% de imagen negativa para el Presidente. Patricia Bullrich, en tanto, obtuvo 41% de valoración positiva y 52% negativa. Dentro del oficialismo, Karina Milei aparece con 40 puntos de imagen negativa, mientras que Federico Sturzenegger y Santiago Caputo también se ubican entre los dirigentes libertarios con una valoración desfavorable elevada.

Otro de los interrogantes planteados por la encuesta fue la posibilidad de una eventual reelección presidencial. El 52% considera que Milei no merece un segundo mandato, mientras que el 33% sostiene que sí debería tener la posibilidad de continuar en la Casa Rosada. En paralelo, el 56% afirma que el Presidente no sabe cómo resolver los principales problemas del país.

El resultado más contundente del informe es, en ese contexto, la percepción sobre la situación personal: casi seis de cada diez argentinos, el 58%, afirman que están peor desde que gobierna Milei, frente a poco más de dos de cada diez que dicen estar mejor. El dato se combina con una evaluación negativa de la economía, un alto nivel de desaprobación presidencial y expectativas poco favorables para los próximos seis meses, aunque la encuesta también muestra que el oficialismo conserva un sector significativo de respaldo y que el malestar con el Gobierno no se transforma automáticamente en una identificación mayoritaria con una alternativa opositora.

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