Viejos tiempos: Esteban Bullrich y Mauricio Macri (CEDOC)

Esteban Bullrich patea el tablero y renuncia al PRO tras el apoyo a Adorni

Tras el escándalo por la falta de quorum para interpelar al jefe de Gabinete, en una carta publicada en sus redes sociales, el ex senador dimitió del partido que fundaron con Mauricio Macri.

El bloque del PRO en la Cámara de Diputados resultó clave para bloquear el intento de la oposición de interpelar y promover una moción de censura contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, al decidir de manera orgánica no bajar al recinto y vaciar la sesión especial. La estrategia defensiva, coordinada con el presidente del cuerpo, Martín Menem, y respaldada también por la Unión Cívica Radical y otras fuerzas provinciales, impidió que el arco opositor alcanzara los 129 legisladores necesarios para habilitar el debate, dejando el tablero con apenas 117 presentes.

El oficialismo y sus aliados estructuraron esta maniobra parlamentaria a cambio de conceder la apertura de la discusión de los proyectos de ley en la Comisión de Asuntos Constitucionales, una jugada táctica que le permitió a la Casa Rosada ganar tiempo y enfriar la embestida parlamentaria. El cuestionado funcionario nacional enfrenta serias acusaciones judiciales por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de activos que investigan el juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita, vinculadas a supuestas inconsistencias en sus declaraciones patrimoniales, la compra de una propiedad lujosa y gastos suntuosos.

Fuentes parlamentarias confirmaron que la bancada del PRO, conducida por Cristian Ritondo, se abroqueló bajo el argumento de que la sesión especial convocada era meramente un show mediático orquestado por el kirchnerismo. Tras el fracaso del quórum, los legisladores amarillos afirmaron en sus redes sociales que no estaban resguardando a Adorni de dar explicaciones, sino defendiendo los procesos institucionales ordinarios del Congreso Nacional frente a los apartamientos de reglamento.

Esta postura, sin embargo, chocó de frente con la fuerte interna partidaria, ya que pocas horas después la bancada del PRO en la Cámara de Senadores, liderada por Martín Goerling Lara, tomó una distancia drástica y presentó un proyecto propio para exigir la comparecencia directa del jefe de ministros en la Cámara Alta. Sumado a esto uno de los principales figuras de Propuesta Republicana y fundador del partido, Esteban Bullrich, difundió su carta de renuncia indeclinable al titular del frente, Mauricio Macri. 

Desde sus inicios, Bullrich consolidó su trayectoria política sobre una sólida formación académica de perfil corporativo y una temprana militancia partidaria en los albores del siglo XXI. Graduado como Licenciado en Sistemas por la Universidad Centro de Altos Estudios en Ciencias Exactas (CAECE), completó su formación con un Máster en Administración de Empresas (MBA) en la prestigiosa Kellogg School of Management de la Northwestern University, en Estados Unidos.

Su ingreso formal a la vida pública se produjo a través de Recrear para el Crecimiento, el partido liberal-conservador fundado por Ricardo López Murphy en 2002. Dentro de esa estructura, el joven profesional asumió la conducción de la juventud y se convirtió en una de las promesas técnicas del espacio, logrando su primer gran hito electoral en 2005 al ser elegido diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. Tras la posterior fusión y absorción de Recrear por Compromiso para el Cambio, se integró de forma orgánica a Propuesta Republicana (PRO), catapultándose rápidamente como uno de los principales cuadros técnicos y políticos de la escudería liderada por Mauricio Macri.

Su paso por la administración pública estuvo marcado por la gestión educativa y por resonantes victorias electorales frente al peronismo. En 2009 asumió como ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, cargo que ejerció durante casi ocho años y en el que implementó la modernización tecnológica escolar, la inscripción online y el Plan Sarmiento. En 2015, con la llegada de Cambiemos al poder nacional, fue designado ministro de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Nación. Su mayor consagración electoral ocurrió en las elecciones legislativas de 2017: encabezando la lista de senadores nacionales por la provincia de Buenos Aires, Bullrich derrotó en las urnas a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner tras una campaña sumamente polarizada.

En abril de 2021, su carrera política dio un vuelco drástico cuando anunció públicamente que padecía Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). El diagnóstico se dio a conocer luego de que sus dificultades en el habla durante las sesiones legislativas virtuales generaran diversas especulaciones; fiel a su estilo transparente, Bullrich comunicó su condición a través de una emotiva carta y videos donde visibilizó la enfermedad.

 

A continuación la carta de renuncia de Esteban Bullrich publicada en su cuenta personal de X.

Por medio de la presente quiero presentar mi renuncia irrevocable al PRO, partido que tuve el honor de fundar junto a vos hace más de veinte años.

No es fácil escribir estas líneas. Una parte importante de mi vida está unida a la historia del PRO. Compartimos el sueño de construir una nueva forma de hacer política, basada en la honestidad, la cercanía, la vocación de servicio y el respeto por las instituciones. Desde ese sueño asumí responsabilidades que marcaron mi vida y puse siempre lo mejor de mí para honrar la confianza que el partido y la sociedad depositaron en mí.

Justamente por haber sido parte de esa construcción, siento hoy la obligación moral de ser coherente con aquellos valores fundacionales.

Desde hace ya un tiempo me cuesta reconocer en muchas decisiones del partido el espíritu que nos dio origen. No se trata de diferencias tácticas, ni de matices propios de cualquier fuerza política. Se trata de una distancia cada vez mayor entre los principios que decimos defender y las decisiones que finalmente adoptamos.

Mi enfermedad me obligó a mirar la vida desde otro lugar. Me enseñó que el tiempo es demasiado valioso para vivir en contradicción con la propia conciencia. También me confirmó una convicción que atraviesa Liderazgo espiritual: el verdadero liderazgo no nace del poder ni del éxito electoral; nace de la coherencia entre los valores que proclamamos y las acciones que elegimos cuando esos valores son puestos a prueba.

En ese camino de reflexión fui comprendiendo que permanecer en el partido implicaba aceptar silencios y decisiones con las que ya no podía identificarme.

La protección brindada a Manuel Adorni fue, para mí, el hecho que terminó de hacer evidente esa distancia. No porque crea que una persona defina el destino de un partido, sino porque las organizaciones revelan su verdadera identidad en aquello que deciden justificar, tolerar o defender. Cuando la conveniencia política comienza a pesar más que la responsabilidad ética, el liderazgo pierde su sentido más profundo.

No escribo estas palabras desde el enojo ni desde el resentimiento. Siento un profundo agradecimiento por el camino recorrido, por las oportunidades que recibí y por tantas personas valiosas con las que compartí este proyecto. Conservo intacto el afecto por quienes, desde distintos lugares, siguen creyendo de buena fe en el PRO.

También mantengo hacia vos un sincero reconocimiento por haber impulsado un espacio que cambió para siempre el mapa político argentino y permitió que muchos encontráramos un lugar desde donde servir al país.

Pero hay momentos en los que la fidelidad a una organización no puede estar por encima de la fidelidad a la propia conciencia. Permanecer, para mí, sería dejar de vivir de acuerdo con aquello que intento enseñar y transmitir.

Por eso doy este paso con serenidad, sin estridencias y sin rencores. Mi compromiso con la Argentina permanece intacto. Seguiré trabajando, desde donde Dios me permita hacerlo, para promover una cultura política que entienda el poder como servicio, la verdad como un deber y la dignidad de cada persona como el centro de toda decisión.

Deseo sinceramente que el PRO pueda reencontrarse con el espíritu que inspiró su nacimiento. Porque los partidos políticos, como las personas, solo perduran cuando tienen el coraje de volver una y otra vez a los principios que les dieron vida.

Con respeto y afecto, Esteban Bullrich