Milei como San Martín (CEDOC)

Milei busca su paso a la inmortalidad sin PASO

El Gobierno resignó las colectoras y ahora dice que no hay apuro para tratar la eliminación de las PASO. Pero el objetivo sigue intacto: blindar la reelección de Milei en 2027.

Este lunes hay dos pasos a la inmortalidad en la mesa de la política. El primero es el que se conmemora: los 176 años de la muerte del general José de San Martín, con Javier Milei a las tres de la tarde en Plaza San Martín, gabinete completo y cadena nacional. El segundo no figura en el programa, pero es el que explica cada movimiento del oficialismo desde hace meses: la reelección presidencial. Milei no busca el bronce del Libertador, pero busca algo que en la Argentina democrática resultó más esquivo que cruzar los Andes: que un presidente no peronista gane dos veces.

El paso a la inmortalidad de Milei es ambicioso. Desde 1983 hubo exactamente dos reelecciones y las dos llevaron la etiqueta peronista: Carlos Menem en 1995 y Cristina Kirchner en 2011. Del otro lado de la grieta, el historial es sombrío. Raúl Alfonsín entregó el poder seis meses antes. Fernando de la Rúa se fue en helicóptero. Mauricio Macri fue el primer presidente no peronista en sortear el fantasma del mismo helicóptero, pero su premio fue perder la reelección por más de ocho puntos.

Milei quiere convertirse en el primero en romper esa maldición estadística. Todo lo demás, incluida la ingeniería electoral, es instrumental. Y ahí entran las PASO para lograr ese paso: las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, el instrumento electoral que el Gobierno quiere jubilar y que el peronismo defiende sospechosamente con una devoción repentina: las instaló el kirchnerismo pero después nunca las usó, cuando tuvo la lapiceral.

El argumento del oficialismo para el "¡afuera!" de las PASO es fiscal: primarias que casi nadie usa como primarias y cuestan una fortuna. El argumento real es otro y lo dijeron mejor los adversarios que los propios: en la cumbre de tres horas en el Hotel Libertador donde Axel Kicillof, Sergio Massa, Máximo Kirchner y los gobernadores de Unión por la Patria cerraron filas: la conclusión fue que suprimir las primarias es la vía para garantizar la continuidad de Milei.

La jugada dejó de ser secreta. Pero hay otra lógica presidencial menos partidaria y más financiera. En 2025 el tramo electoral le costó a Milei una corrida que solo se calmó con el auxilio del Tesoro estadounidense y el "tío" Scott Bessent. Primarias en agosto y eventual ballotage en noviembre son un trimestre entero de volatilidad. Eliminar las PASO es, en esa lectura, menos una reforma institucional que un seguro cambiario.

El problema es que el seguro tiene letra chica y dentro del propio oficialismo empezaron a leerla. Un sector del ala política le pide a Karina Milei y a los Menem que reabran la discusión con un razonamiento incómodo: ir derecho a primera vuelta habilita a que le siembren candidatos alrededor. Victoria Villarruel, que ya tantea vuelo propio, y un ousider como el banquero Jorge Brito, Tres puntos mordidos por cada uno y la victoria en primera vuelta se convierte en ballotage. Con primarias, el voto útil actúa como aspiradora y esas candidaturas se desinflan antes. Pero Diego Santilli desestima el riesgo y sostiene que los outsiders nunca llegan a la boleta. 

Mientras tanto, la realidad parlamentaria corre en otro andarivel. Primero se cayó la idea de las colectoras, el plan de colgar listas provinciales de la boleta de Milei. Después llegó el freno más grande: tras la resistencia de los gobernadores del Norte Grande y el viaje de Santilli a Posadas. Y ahora la consigna que baja de Balcarce 50 cambió de tono: "no hay apuro".

La reforma que iba a definirse antes de octubre ahora podría discutirse en diciembre, atada a un paquete más amplio donde conviven Zonas Frías, Zonas Cálidas, rutas, obras y tarifas. Probablemente una apuesta al bluff: esa dilación perjudica también a los gobernadores que necesitan también cuanto antes tener fondos frescos para esas obras que definen sus campañas y reeleciones. 

Finalmente, y más alla de todas las especulaciones, en el Congreso y en Casa Rosada los libertarios y varios de sus aliados repiten una certeza de dos palabras: "Milei reelige". Ganan en primera vuelta, el peso de los gobernadores es nulo, dicen. La frase tiene el encanto de las profecías autocumplidas y el defecto de ignorar las encuestas. Teñido por la misma soberbia que le costó al oficialismo capítulos enteros de la ley de propiedad privada y la conclusión posterior de que el error había sido comunicacional. Nunca el proyecto o el poroteo. El segundo bluff. 

En el medio queda el PRO, que juega con inteligencia felina: el "Gato" Macri, gran jugador de bridge, vio sus cartas empoderadas la semana pasada tras la llamada de Karina Milei invitando a un diálogo. Pero la jugada esconde riesgos, por eso se muestra renuente a votar la eliminación de las primarias: no por convicción institucional sino porque es la única palanca que tiene.

Lo que se le pide a Macrei cambio de "respetar los rangos" en la Ciudad y otros distritos gobernados por los propios, es un acto de fe: aprobar hoy la reforma y confiar en que en 2027 La Libertad Avanza cumpla con no disputar la Capital ni las intendencias bonaerenses. Firmar el cheque y rezar para que haya fondos.

La negociación está en curso: la mesa conjunta nacida el jueves pasado con Cristian Ritondo y Fernando De Andreis frente a Santilli y los Menem, prometió "blindar el cambio". Blindar es un verbo defensivo: nadie blinda lo que domina. Por eso el paso a la inmortalidad de Milei todavía es una promesa que necesita votos. 

En esta Nota