Oria vs Jove (CEDOC)

Santiago Oría responde a los señalamientos por los bots del Gobierno

Un análisis detectó cientos de miles de perfiles sospechosos en X. El cineasta, ahora al frente de la comunicación libertaria, contestó con dureza.

Una investigación sobre los seguidores de Javier Milei en X abrió un frente en la disputa por la comunicación digital del Gobierno. El informe del periodista Manu Jove, publicado en Bardeo News, afirma que la cuenta presidencial incorporó por lo menos medio millón de perfiles falsos o automatizados. Santiago Oría rechazó la acusación y cuestionó a la fuente.

“Nueva operanota de Mano Sobre”, escribió Oría al compartir la nota. Su principal objeción apuntó contra Binary Data, el perfil anónimo presentado como responsable del análisis: había sido creado en agosto y tenía cerca de 20 seguidores cuando se difundió la investigación. Su sitio seguía en construcción. X no informa el día ni la hora de apertura, por lo que no puede comprobarse que hubiera sido creado “hacía dos minutos”, como ironizó el funcionario.

Jove respondió publicando la metodología. Binary Data aseguró que examinó, mediante la API oficial de X, más de dos millones de seguidores de Milei. Detectó 659.174 cuentas creadas en 2026 y afirmó que 473.175 no tenían publicaciones ni seguidores. Su clasificación ubicó a 762.338 perfiles dentro de la categoría de sospechosos.

El sistema de puntajes fue diseñado con inteligencia artificial y tomó como señales la falta de actividad, la desproporción entre seguidores y seguidos, una frecuencia superior a cien mensajes diarios y la creación simultánea de grandes grupos de usuarios. La propia fuente admitió que el método “no es ciencia exacta”.

Esa salvedad es central. No se publicaron la base completa, el código, la selección de la muestra, una validación independiente ni la tasa de falsos positivos. Una cuenta nueva o inactiva puede ser un bot, pero también pertenecer a una persona que solo utiliza la red para leer. Los datos muestran una anomalía; no prueban quién creó, compró o administró esos perfiles.

Oría tampoco presentó datos alternativos que expliquen el crecimiento. Su cuestionamiento sobre la identidad y la escasa trayectoria de Binary Data es atendible, aunque no refuta sus cifras. Del otro lado, el informe no exhibe contratos, pagos ni vínculos técnicos que permitan atribuir la supuesta operación al Gobierno.

El balance deja indicios, no una prueba concluyente. Hay cientos de miles de seguidores con rasgos compatibles con perfiles artificiales y la fuente que los clasificó es anónima, reciente y todavía no sometió su trabajo a revisión externa. Sigue sin demostrarse que esos usuarios hayan sido financiados, controlados o contratados por el Gobierno.

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