Iñaki (CEDOC)
Iñaki Urlezaga vuelve a los escenarios tras siete años
Después de siete años sin protagonizar, el bailarín estrena una obra propia sobre el legado, la transmisión y el último aplauso de un artista.
Después de siete años sin asumir un rol protagónico, uno de los bailarines argentinos más trascendentes a nivel internacional vuelve a subir a un escenario. Iñaki Urlezaga presentará "El aplauso final", una obra escrita, dirigida y concebida por él, el sábado 26 de septiembre a las 20:30 y el domingo 27 de septiembre a las 19:00, en el Teatro Opera On de Buenos Aires, con entradas disponibles a través de Ticketek.
La propuesta se divide en dos partes. La primera reúne una gala de grandes dúos del ballet universal, con fragmentos de Romeo y Julieta, La Traviata y Sylvia. La segunda está dedicada a la obra que da título al espectáculo, una creación que explora la relación entre un artista y su mentor, con música del Concierto para Piano No2 de Rachmaninoff y la Orquesta Sinfónica Municipal de F. Varela, bajo la dirección de Darío Domínguez Xodo.
"Yo no tenía pensado regresar al escenario, incluso había decretado para mí mismo que me había jubilado. El motor es la obra, no el tiempo", explicó Urlezaga, aclarando que la pieza no es autobiográfica sino una reflexión sobre "quienes vendrán después".
De La Plata a los grandes escenarios del mundo
Nacido en La Plata, Urlezaga comenzó su formación con la maestra Lilian Giovine e ingresó luego al Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. Una beca lo llevó a perfeccionarse en la School of American Ballet de Nueva York, el paso previo a una carrera que lo convirtió en Primer Bailarín del Teatro Argentino de La Plata, del Teatro Colón y, entre 1995 y 2005, del Royal Ballet de Londres, además de Principal Guest Dancer del Dutch National Ballet. Su trayectoria lo llevó a escenarios como el Metropolitan Opera House, el Bolshoi, La Scala de Milán, el Mariinski y el World Ballet Festival de Tokio, y a cautivar incluso a figuras de la realeza británica en sus presentaciones.
En 2000 fundó su propia compañía, Ballet Concierto, con la que giró por América, Europa, Asia y Medio Oriente, y en 2014 fue convocado para fundar y dirigir el Ballet Clásico Nacional, cargo que ocupó hasta 2018, año en que realizó su gira mundial de despedida como primer bailarín, una decisión que tomó por respeto al público y a sí mismo, tras sobreponerse a lesiones que le exigieron largas recuperaciones. Su carrera fue reconocida con premios Konex, los Critic's Circle Dance Awards de Londres y el Premio Positano de Italia.
La faceta que lo acercó al gran público
Más allá del circuito estrictamente clásico, Urlezaga construyó en los últimos años un vínculo cercano con el público masivo a través de la televisión y las redes. Ese cruce entre la tradición del ballet clásico y la exposición popular es, de algún modo, lo que atraviesa también El aplauso final: una obra pensada para el gran público que, sin perder la exigencia técnica de la disciplina, apuesta a comunicar en un lenguaje corporal y emocional que trascienda a los espectadores habituales de la danza clásica. "El cuerpo tiene una verdad que la palabra muchas veces no posee", sintetizó Urlezaga.
Con esta vuelta, el coreógrafo y bailarín confirma que, después de una carrera dedicada a la formación de nuevas generaciones y al desarrollo coreográfico para compañías internacionales, todavía tiene una historia más para compartir arriba de un escenario.
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