Opinión / 23 de marzo de 2012

Los trucos de la memoria

Han transcurrido 36 años desde que, para alivio de buena parte de la población del país, las fuerzas armadas pusieron fin al gobierno grotesco, a la vez débil, penosamente ineficaz y cruel, de la presidenta Isabelita Perón. Para la mayoría de los argentinos (y argentinas), tanto el golpe como el llamado Proceso militar que lo […]

Ilustración: Pablo Temes.

Han transcurrido 36 años desde que, para alivio de buena parte de la población del país, las fuerzas armadas pusieron fin al gobierno grotesco, a la vez débil, penosamente ineficaz y cruel, de la presidenta Isabelita Perón. Para la mayoría de los argentinos (y argentinas), tanto el golpe como el llamado Proceso militar que lo siguió y que duró hasta diciembre de 1983, fueron acontecimientos remotos –la edad promedio es de aproximadamente 30 años– pero una minoría influyente se niega a permitirles alejarse en el tiempo.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner y sus aliados “estratégicos” de agrupaciones conformadas por familiares de los desaparecidos, además de veteranos de las organizaciones terroristas, sus descendientes y quienes quieren participar emotivamente en “la lucha” de un período que, mal que les pese a los nostálgicos, ya se ha ido, no quieren que el país lo deje atrás. En el caso de algunos, el motivo es personal: el golpe del 24 de marzo de 1976 los marcó para siempre; en el de muchos otros, es político: entienden que, manipulada con astucia, “la memoria” puede serles muy útil.
En Europa, a 36 años del estallido de la Segunda Guerra Mundial, una catástrofe un tanto mayor que la supuesta aquí por el Proceso militar, “la memoria” no ocupaba un lugar demasiado grande en la agenda política de los países democráticos. Ya tenían otras prioridades. Si bien continuaban produciéndose juicios a criminales de guerra notorios, había un consenso de que sería mejor dedicarse a curar las heridas y minimizar la importancia de las diferencias que una generación antes habían provocado lo que aún es el conflicto más mortífero de la historia de nuestro género. En cambio, en la mitad oriental del Viejo Continente, la regida por totalitarios comunistas, los gobiernos, sobre todo el de la “zona soviética” de la Alemania dividida, sí se aferraban al pasado por entender que servía para legitimarlos. Aunque el “peligro nazi” apenas existía y, de todos modos, ellos mismos tenían mucho más en común con los nazis que sus adversarios democráticos, se esforzaban por convencer a sus compatriotas de que la guerra contra el mal nazifascista, supuestamente encarnado por los relativamente inocuos gobernantes occidentales, distaba de haber terminado, que era necesario no bajar la guardia nunca porque el enemigo estaba al acecho.

Hasta mayo del 2003, la clase dirigente argentina pareció decidida a enfrentar el pasado como había hecho, en circunstancias incomparablemente más terribles, sus equivalentes de Europa occidental. Intentaba aislarlo anímicamente, sin olvidarlo por completo pero así y todo tratándolo como una etapa ya concluida. A partir de la llegada al poder de los Kirchner, empero, la política oficial se ha asemejado bastante a la de la Europa oriental comunista. Néstor Kirchner y, con más empeño todavía, Cristina, optaron por reanudar la guerra propagandística contra los que tuvieron algo que ver con el Proceso o que, en su opinión por lo menos, estaban vinculados de alguna que otra manera con corrientes que en su momento habían apoyado al régimen militar.
No les resultó fácil: puesto que muy pocos soñaban con reivindicar el Proceso en público, tuvieron que distorsionar la realidad para incorporar a las huestes del mal a personajes siniestros como aquellos chacareros “oligárquicos”, los “generales mediáticos” liderados por el CEO de Clarín, el ex amigo Héctor Magnetto, y otros productos de la febril imaginación oficialista. También tuvieron que amnistiar a algunos funcionarios de su propio gobierno. Con todo, a juzgar por sus afirmaciones recientes, parecería que Cristina, lo mismo que los jerarcas comunistas del este europeo, da por descontado que quienes se atreven a criticarla son forzosamente “nazis”.
La voluntad de los Kirchner de hacer de las atrocidades perpetradas por el régimen castrense una fuente de legitimidad, erigiéndose en paladines de los derechos humanos, motivó cierta sorpresa entre quienes conocían su trayectoria, ya que nunca habían manifestado el más mínimo interés por el tema. Tal vez no fueran “amigos del Proceso”, pero tampoco eran enemigos declarados. Al igual que la mayoría abrumadora de los integrantes de la clase política nacional, la acompañaron pasivamente durante los primeros años para entonces oponérsele cuando ya se batía en retirada.

Tal actitud puede entenderse. No se trataba solo del miedo muy lógico de verse acusados de subversión, un crimen capital en la fase inicial de la dictadura, sino del desconcierto –el que con toda seguridad compartía la pareja de abogados jóvenes que se abría camino en Río Gallegos aprovechando en beneficio propio las penurias económicas ajenas–, que se había apoderado de las elites nacionales debido al fracaso terrible de un gobierno popular que, pocos años antes, había disfrutado del apoyo del 62 por ciento del electorado.
¿Y los derechos humanos? En aquellos días se trataba de una preocupación minoritaria; tanto para los comprometidos con el Proceso como para el grueso de los peronistas, el secuestro, tortura o muerte de uno de los suyos era un crimen de lesa humanidad imperdonable, mientras que el destino similar de un enemigo podría justificarse aludiendo a razones ideológicas. Puede que el país haya evolucionado desde entonces, que la mayoría abrumadora de los políticos e intelectuales haya aprendido que ciertas metodologías, por llamarlas así, son intrínsecamente malas y que las ideas de quienes las aplican no sean atenuantes, pero también es posible que sigan imperando las pautas tradicionales. Es de esperar que nunca tengamos una oportunidad para averiguar la respuesta a este interrogante fundamental.
Luego de que una sociedad sufre un desastre colectivo, con escasas excepciones sus integrantes reaccionan adaptando sus recuerdos a las nuevas circunstancias. Para políticos e intelectuales que están acostumbrados a dejar constancia de sus opiniones, hacerlo puede plantear problemas engorrosos. Los ayuda el hecho de que tantos otros tengan algo que preferirían borrar de sus currículos que pocos se arriesgarían a tirar la primera piedra –de ahí la desaprobación generalizada a “la política del prontuario”–, pero por su naturaleza los pactos tácitos de este tipo son precarios. Con cierta frecuencia, aparecen memoriosos que se resisten a respetarlos, de ahí aquella foto antológica de Néstor Kirchner en la compañía de militares presuntamente truculentos, las referencias a su homenaje sentido al mejor presidente de la historia, Carlos Menem, y a su apoyo entusiasta a la privatización de YPF. De consultarse los archivos, se encontraría que durante los primeros años del Proceso una proporción sorprendente de los políticos nacionales aceptaba que, bien que mal, para la Argentina de la segunda mitad de la década de los 70 no hubo más alternativa que la de resignarse a un período de disciplina castrense.

A diferencia de los presidentes Menem, Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde, pero no de Raúl Alfonsín, los Kirchner han gobernado en contra del Proceso, como si a su entender se hubiera prolongado hasta mayo del 2003, impulsando bajo distintos pretextos una multitud de juicios contra los acusados de cometer crímenes aberrantes y distinguiendo entre los atribuidos al Estado, o sea, a los militares y sus auxiliares policiales o civiles, por un lado y los del sector privado, es decir, de las organizaciones terroristas, por el otro. ¿Ha servido el espectáculo así brindado a aleccionar a la población sobre lo peligroso que es dar demasiado poder a una minoría de ideas políticas contundentes? Puede que no. ¿Ha ayudado a hacer más comprensible lo que sucedió para que la clase dirigente de la Argentina, un país civilizado, se borrara, dejando que una camarilla militar la tomara bajo su tutela para entonces procurar solucionar manu militari sus muchos problemas? Por desgracia, no existen motivos para creerlo. Antes bien, ha demorado la revisión necesaria para que “el relato” se acerque más a la verdad.
Aun es temprano para que el país salde cuentas con el Proceso. No podrá hacerlo hasta que escaseen los decididos a aprovecharlo para denigrar a sus adversarios y exaltar su propia militancia a favor del bien, fuera esta auténtica o, como suele ser el caso, ficticia. Andando el tiempo serán cada vez menos los ex comandantes, coroneles y otros que puedan ser enjuiciados y encarcelados por lo que hicieron cuando se suponían impunes, pero por justificados que sean los castigos que reciban, condenarlos es una forma de exculpar a los demás. Al fin y al cabo, para que el Proceso se consolidara, tuvieron que colaborar, por comisión o por omisión, decenas, acaso centenares de miles de personas que se creían totalmente inocentes: políticos que se negaron a asumir sus responsabilidades, jueces politizados o intimidados de mentalidad similar, intelectuales que glorificaban la violencia, votantes que anteponían la lealtad hacia un caudillo anciano acompañado por una bailarina a una dosis mínima de sentido común, y muchos más. El Proceso militar fue una obra colectiva, la culminación monstruosa pero en cierto modo previsible de un conjunto de tendencias que debieron haber motivado alarma años antes, pero que solo ocasionaron inquietud cuando ya era demasiado tarde.

* PERIODISTA y analista político, ex director de “The Buenos Aires Herald”.

 

37 comentarios de “Los trucos de la memoria”

  1. En la dictadura de los setenta hubo abuso de poder,discurso único y nula libertad de prensa.Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia

  2. Indignante lo que se lee tanto en la nota como en los comentarios. Faltan encontrar 400 nietos, por lo tanto no es un tema cerrado.
    Es increible lo que opinan muchachos, tendrian que leer mas, el analfabetismo politico que tienen es tremendo.

  3. Con los 30mil desaparecidos no les parece que se asemeja al tema del holocausto? en todo caso en la 2nda guerra mundial murieron 49millones aproximadamente, pero de todas maneras los únicos que importan son los 6 millones de judios.

    1. No te parece que ante la enormidad del holocausto de la segunda guerra mundial y el exterminio de las minorias, los unicos que por estar disgregados por el mundo lograron evadirlo, son los que luego formaron el estado de Israel como forma de evitar que eso pueda volcer a ocurrirles, en lugar de minimizar los numeros.

      1. Estos tipos del olocausto no son bebé de pecho,Han asesinado a diestra y siniestra y siguen haciéndolo. día trás día y : ME GUSTARÍA QUE COMENTEN LO DEL MURO QUE ESTÁN HACIENDO.. QUE ES MUCHO MÁS GRANDE QUE EL QUE ROMPIERON EN BERLÍN . DEJEN DE JODER. CHE. QUE NO SOMOS TODOS ESTÚPIDOS.

    2. Ni numericamnte, ni judicialmente se asemejan.
      Los que murieron en el Holocausto, eran ciudadnos normales, que por su religion o eleccion sexual, eran destruidos en las camaras de gas.
      Aqui, hablamos de GUERRILLEROS asesinos, pone bombas, que mataron miles de ciudadanos,los cuales, nunca se han contabilizados. Veamos la Realidad, no la distorcion del Gobierno, manejado por esos guerrilleros o sus decendientes.
      Olvidamos los muertos DIARIOS solo aqui en la Cap. ocurrian pero la junta, prohibia publicar. YO lo VIVI, no me lo ocntaron como, pareceria a UD.

  4. James Nielsen, es un agente de la CIA, y era parte de la dictadura que tanto aborrece, ya era enemigo de los argentinos en el 73 como ahora. No sorprende, pero en el foro engrupio a los que necesitan motivos para odiar y asi lo expresan, los que odian moriran en su propia amargura, hace rato que perdieron la batalla cultural, seguimos observando como se retuersen hasta que den el suspiro final. Sobran en la argentina.

    1. Las nuevas generaciones de Argentinos, siempre extenderán su
      brazo fuerte y solidario para rescatar de las sombras de la
      exclusión a los desposeidos de la sociedad, cómo las más de 18.000
      compatriotas que fueron víctimas de los montoneros, erp y demás ‘orga’
      de asesinos aberrantes. Cuando la justicia se lea con minúsculas,
      cuando la injusticia se pretenda eternizar, negando DDHH a TODAS
      las víctimas por igual. Silencios que hablan y murmuran contra
      la opresión y la injusticia se haran oir en toda la República.
      Somos millones de Argentinos que queremos que los DDHH se apliquen
      en forma justa y ecuánime a todos por igual.

    2. Las nuevas generaciones de Argentinos, siempre extenderán su brazo fuerte y solidario para rescatar de las sombras de la exclusión a los desposeidos de la sociedad, cómo las más de 18.000 compatriotas que fueron víctimas de los montoneros, erp y demás ‘orga’ de asesinos aberrantes. Cuando la justicia se lea con minúsculas, cuando la injusticia se pretenda eternizar, negando DDHH a TODAS las víctimas por igual. Silencios que hablan y murmuran contra la opresión y la injusticia se haran oir en toda la República. Somos millones de Argentinos que queremos que los DDHH se apliquen en forma justa y ecuánime a todos por igual.

  5. ¿Cuándo va a ir a la justicia los crímenes que cometieron los montoneros:Aclarando la memoria.
    EVALUACIÓN PORCENTUADA DE HOMICIDIOS Y ATENTADOS COMETIDOS POR MONTONEROS DESDE EL 25 DE MAYO 1973 AL 24 DE MARZO 1976.

    El 53 % de las víctimas eran miembros de las Fuerzas Policiales
    El 5 % eran víctimas de las Fuerzas Armadas
    El 42 % eran particulares
    En cuanto a los primeros:
    El 50 % era del personal de tropa
    El 19 % correspondía a oficiales
    El resto, pertenece al personal de suboficiales

    En cuanto a los particulares:
    El 7% autoridades electas (diputados, intendentes, concejales).
    El 22% militantes políticos y estudiantiles.
    El 22% eran empresarios.
    El 20% lo conformaban sindicalistas.
    El resto simplemente particulares.

    En cuanto a los atentados:
    El 74% estaba dirigido a particulares.
    El 16% a funcionarios del gobierno constitucional.
    El 8% a las Fuerzas de Seguridad y Policiales.
    El 2% a las Fuerzas Armadas.

    PERÍODO POSTERIOR AL 24 DE MARZO DE 1976.

    Víctimas de homicidios:
    El 74% miembros FFAA, de Seguridad y Policiales (cerca del 43% de estas víctimas, agentes de policía y 26% ciudadanos particulares.

    Víctimas de atentados:
    El 78% de los objetivos fueron particulares o servicios públicos.
    El 21,5% miembros de las Fuerzas Armadas, de Seguridad, Policiales e Institutos Penales.¿Alguien alguna vez entrevistará a los familiares de los masacrados por la guerrilla?
    Podría ser para el próximo 24 de marzo…Creo que llenarían las plazas del país.

  6. Muy bueno lo suyo JAMES. También lo de MICKEY 2012. Una pregunta que muchos nos hacemos tiene que ver con esa memoria selectiva. Pero para no ponernos contra los montos, preguntémosnos solamente: ¿porqué no se dice nada de la pavorosa y terrible “triple A”? ¿Cuántos amigos que sólo creían en un país de izquierda fueron muertos, vejados y torurados? ¿Que pasó con el rector Remus Thetus de la Universidad nacional del Sur? ¿ o con Ponce? responsable de múltiples hechos tristemente recordados en BAHIA BLANCA.

  7. Entre 1973 y 1976, en pleno gobierno democrático, libremente elegido por el pueblo, la inepta y corrupta clase política argentina fogoneó y amparó a grupos paramilitares terriblemente violentos (Montoneros; AAA; ERP; FAP; etc.), enfrascados en una lucha de poder. Cuando la cosa se les fue de las manos entregaron la República atada de pies y manos al caos y la violencia y abrieron las puertas del infierno. Ellos fueron los únicos culpables. Hoy, esa misma clase política tan inepta y corrupta como la de entonces, muchos de los cuales aún siguen actuando, está llevando al País nuevamente al borde del abismo. Sin embargo, se hacen los distraídos y miran para otro lado, buscando culpables entre las sombras y enemigos en los rincones.

  8. Muy desafortunadas y agresivas las alusiones y comentarios del señor Neilson sobre la señora de Perón, la olvidada y principal víctima del nefasto golpe militar. Si su gobierno fue tan desastroso porque no lo arreglaron a este país los lúcidos y capaces militares y civiles que le sucedieron en el cargo. Para juzgar el gobierno de Isabel Perón no hay que omitir el contexto que enmarcó su corta gestión.

  9. Cuando la memoria es “TRUCULENTA”, puedo decir igualmente “MEMORIA MENTIROSA”.
    Personalmete creo que el calificativo que más se ajusta a la memoria que ejercitan los Kirchner, es la “MEMORIA SELECTIVA”.
    Ellos hacen un”relato” de los sucesos solo a partir del Proceso Militar del ’76, “olvidandose” deliberadamente de la época de sangre y fuego que se desató en el pais desde la caida del gobierno democratico de Arturo Illia.
    La “memoria selectiva” les impide (o prohibe?)recordar el accionar sangriento de los distintos grupos terroristas (ERP, MONTONEROS, TRIPLE A, etc)que “ajusticiaban” a los que consideraban enemigos de su “causa nacional y popular”, con muchas victimas totalmente inocentes, que caian bajo el fuego de bombas y metrallas en plena calle o por ser vecinos de los ajusticiados.
    El uso perverso de la “memoria selectiva” que hacen los Kirchner, a sabiendas de que “su relato” solo es una parte de la verdad, hasta el día de hoy les reditua beneficios politicos, pero el fin último no este, sino que apunta a los enormes beneficios económicos que obtienen gobernando discrecionalmente y enriqueciendose sin nigun tipo de control o límite, ya que han cooptado todas instituciones de control, amén de tener mayoria en ambas Cámaras Legislativas, y manejar bajo presión a los jueces que podrian investigar importantes causas de corrupción que podrian complicarlos.
    Esto ejercicio de la memoria selectiva (mentirosa) es posible porque va dirigida principalmente a los “nuevos jovenes militantes” (mayoritariamente rentados), que por su corta edad y carecer de “otras fuentes” , absorven diariamente fuertes dosis de “el relato” de la viuda Kirchner, principal impulsora y beneficiaria, y por el séquito funcionarios y empresarios “sicristinistas”, que a cambio hacen crecer exponencialmente sus nuevos y abultados patrimonios, tanto en cuentas personales o a traves de sus testaferros.
    Unos y otros ya deben sufrir contarcturas de cuello y dolor manos de tanto aplaudir y afirmar con la cabeza ante cada afirmación de la viuda Kirchner, en sus promlongados e interminables monólogos, donde en sus relatos va mechando “mentiras verdaderas”.

    1. YO, TE APLUDO, DE PIE !!!!!!
      (pero, no entiendo, como esto ….continua. es NEFASTO ! Y ABERRANTE ! cuando escucho en boca de “estos” la frase “derechos humanos”… me dan ganas de vomitar, y algo mas violento ….

  10. Impecable. Y mucho mas viniendo de un periodista – o mas que de un periodista, de un intelectual (ya que la palabra está tan de moda) – que se animó a enfrentar la barbarie del proceso. Y que ahora – en la contra ola – se anima a enfrentar la reivindicación de la barbarie terrorista.
    Porque para vivir en democracia necesitamos asumir nuestro escabroso pasado. Pero, sobre todo, vivir el presente y pensar el futuro con decencia y responsabilidad.

  11. Es un tema difícil porque, sea como sea, hay mucho dolor en juego. Y también mucha locura. Pero el tono respetuoso aunque contundente del periodista parece ser el mejor modo de disolver esta
    sombra negra, “a golpes de realidad”. Bien por James!

  12. como siempre excelente.Basta del pasado.A trabajar por el futuro argentinos.De seguir asi todas las culpas seran de Cornelio Saavedra.

  13. van a tener que perpetuarse, o meter en cana a todos los familiares de los ahora presos, que inevitablemente pugnaran por que vayan presos, los Kirchner, los Kunkel, Los Garré, Los Abal Medina, Vervistky, Anguita, y tanto terrorista glorificado hoy e indemnizado. Tendrán que asegurarse que mueran por lo menos todos aquellos que tienen memoria de lo que realmente pasó en aquél período y que no compran el relato, y aún así cuidarse de que no se haya filtrado la verdaad a los descendientes, todo pasa todo vuelve

  14. Maravillosa nota. Se aparta de la comparsa. Dice una verdad valiente e irrefutable. La causa del golpe el gobierno Peronista-“isabelino”-“loperegista” que lo precedió y el apoyo de la mayoría del pueblo quele dimos. Pero la verdad es que en ese entonces ante el desastre de ese gobierno, había que ser un iluminado democrático y republicano como Balbín para apoyarlo

  15. Memoria sin archivos ocultos.
    En este 24 de Marzo de 2012, a 36 años de aquel golpe de estado que diera lugar a la más cruenta dictadura de la historia argentina, se hace necesario repasar el camino transitado en los últimos 28 años y algo más en democracia.
    “Todo está guardado en la memoria” dice la canción popular.
    Pero, como si esa memoria fuese en enorme “pen-drive”, para algunos parece tener “carpetas ocultas”.
    Digo que se hace necesario repasar este tramo de la historia reciente porque, parece, se ha instalado una metodología de relato que cuenta esa historia con severas omisiones.
    De este modo, y conmemorando aquel día, se ha dado en llamar al 24 de marzo “día de la memoria”.
    Y de eso se trata precisamente.
    Mantengamos en la memoria lo sucedido durante esos oscuros años de violencia y atropello. Para que no vuelva a suceder NUNCA MAS.
    Pero si de memoria hablamos, debemos recordar también que la lucha por la defensa de los derechos humanos no comenzó en 2003.
    Debemos recordar que esa lucha se inició mucho antes, incluso antes de 1983.
    Y, para aquellos que quizá son tomados desprevenidos por ese relato a que hacía referencia, cabe recordar, celebrando la memoria, que esa lucha inclaudicable por la defensa de los derechos humanos comenzó a transitar su camino allá por 1975, pocos meses antes del golpe militar de 1976.
    Así nació la APDH (Asamblea Permanente por los Derechos Humanos), Fundada por el Obispo de Neuquén Jaime de Nevares, Rosa Pantaleón, Eduardo Pimentel, Ariel Gómez, José Miguez Bonino, Guillermo Frugoni Rey, Roque Aragón, Jaime Scmirgeld, Alicia Moreau de Justo, el Obispo Carlos Gattinoni de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina, Alfredo Bravo y Susana Pérez Gallart. Integrándose luego el Rabino Marshall Meyer, Adolfo Pérez Esquivel, Oscar Alende y Raúl Alfonsín, entre otros.
    Según indica el sitio oficial de la APDH, la organización es fruto de una “autoconvocatoria de personas provenientes de los más diversos sectores sociales, políticos, intelectuales, sindicales y religiosos argentinos, en respuesta a la creciente situación de violencia y de quiebra de la vigencia de los más elementales derechos humanos que se escalaba en el país”
    Y así, mientras muchos se hacían los distraídos, cuando no cómplices, la APDH daba batalla ante los avasallamientos a que era sometida la sociedad por parte de Montoneros/FAR/FAP de un lado y la Triple A y los grupos paramilitares del otro.
    Y ya durante la dictadura, cuando se proclamaba que “los argentinos somos derechos y humanos” y se intentaba adormecer a la sociedad con el mundial ’78, la APDH recorría el mundo reclamando por los desaparecidos, las libertades vulneradas, poniendo al descubierto los centros clandestinos de detención y el accionar de las FFAA.
    Ya en la apertura política, con el levantamiento de la veda electoral impuesta por el proceso, Raúl Alfonsín nos convocaba a participar de la recuperación democrática y en sus discursos de campaña nos advertía: “pero no es sobre la base de una claudicación ética que vamos a reconstruir la democracia” refiriéndose a la Ley de autoanmistía que propiciaban los militares.
    “Juicio y castigo” decía. “Vamos a juzgar a los responsables del genocidio en la argentina..” prometía.
    Y agregaba: “debemos determinar los grados de responsabilidad entre quienes dieron las órdenes, quienes las ejecutaron y quienes se excedieron en el cumplimiento de esas órdenes…”
    Por eso reitero. Celebremos la memoria. Pero no escondamos parte de la historia guardada en la memoria.
    Inmediatamente después de asumir su cargo, Raúl Alfonsín ordenaba el enjuiciamiento a las juntas militares y a las cúpulas de ERP y montoneros. Se creó la Conadep, que tuvo a su cargo reunir las pruebas y testimonios para el juzgamiento a las juntas y se remitía al Congreso un conjunto de proyectos de ley para darle marco legal a estas iniciativas y desactivar la ley de autoanmistía de Bignone.
    Todo esto cuando las FFAA y los grupos económicos que le daban sustento todavía tenían un inmenso poder y los formadores de opinión de entonces presionaban a la incipiente democracia en defensa de los militares.
    Se conoció y se difundieron las atrocidades cometidas por el proceso.
    El informe de la Conadep ( de 50.000 páginas) fue puesto a disposición de la Cámara Federal y sirvió de base para la acusación formulada por los fiscales Julio César Strassera y Luis Moreno Ocampo en casi 9.000 casos de violación a los derechos humanos cometidos durante el proceso militar.
    Y la Cámara Federal condenó a los militares. En un juicio ejemplar, único en el mundo. En democracia y con todas las garantías constitucionales.
    Haciendo honor a la memoria, también ha de decirse que fue Raúl Alfonsín quien luego impulsara las llamadas leyes de Punto final y Obediencia debida.
    Se puede estar o no de acuerdo con esta desición política, con este hecho histórico. Pero lo que no se puede negar es que la desición fue tomada como corresponde en democracia.
    Se remitió el proyecto de ley al Parlamento, para que fuesen los representantes del pueblo los que tomaran en definitiva la desición final.
    Cabe recordar que ya en aquel momento (1986) el radicalismo no tenía mayoría parlamentaria.
    El proyecto fue remitido al Senado, donde el gobierno no tenía mayoría
    El 22 de diciembre de 1986 se votó en el Senado donde había 18 radicales, 21 justicialistas y 6 provinciales. Hubo 25 votos a favor del Punto final y 10 en contra (entre los que ser contaban algunos provinciales).
    El bloque justicialista colaboró en la formación del quórum, permitiendo el tratamiento de la ley, y la sanción fue acompañada por el grupo que lideraba Vicente Saadi.
    Al día siguiente la ley se aprobó en el la Cámara de Diputados y el justicialismo también acompañó, de diversas formas, la sanción de la ley.
    El bloque de los renovadores, que piloteaba José Luis Manzano, colaboró no formando parte de la sesión para que la UCR pudiera obtener los dos tercios imprescindibles al efecto de tratar sobre tablas el proyecto
    También contribuyó el grupo que dirigía Herminio Iglesias, quien acompañó la estrategia radical del mismo modo que diputados liderados por el sindicalista Diego Ibañez.
    No todos los radicales se alinearon con su bloque, dirigido por César Jarovlasky.
    Dice la crónica, que el presidente Alfonsín, había convencido al diputado Federico Storani, quien votó favorablemente, pero no así su hermano Conrado Storani (h), quien junto con los diputados Roberto Sanmartino, Ramón Dusol y Hugo Puicill rehusaron su asentimiento.
    Entonces, y aquí viene la parte del relato que deja algunas páginas ocultas, es bueno recordar que EL JUSTICIALISMO TAMBIEN VOTO EL PUNTO FINAL Y LA OBEDIENCIA DEBIDA.
    Y como si esto fuera poco, parafraseando a algun vendedor ambulante en el colectivo, fue Carlos Saul Menem el que indultó en 1990 a los que habían sido condenados en el gobierno de Alfonsín.
    Y para finalizar, en el día de la memoria, también es bueno hacer memoria y recordar que la derogación de los indultos y de las leyes de punto final y obediencia debida fue propiciada por la Diputada Nacional del MST Patricia Walsh y acompañada por los legisladores alineados con Elisa Carrió.
    Tanto Néstor Kirschner como Cristina Fernández se suben al caballo y enarbolan las banderas de los derechos humanos, pero no es esta una bandera que le pertenece al justicialismo exclusivamente.
    Hay que tener un poco de memoria.
    Hay que ajustarse a los hechos para poder construir un relato coherente a la memoria que debemos celebrar.
    No solamente el 24 de marzo. Cada día en nuestras vidas, cada uno de nosotros.
    Y construir la memoria con toda la verdad…

  16. Justicia y Memoria: por las 52 muertes en la masacre de ONCE, por el 10% de pobreza estructural, por los que quedaron fuera del modelo y los que aprobechan del modelo…

  17. es casualidad que peron nos dejo una incapaz y ahora ” el ” nos deja una incapaz pero con demasiada soberbia.cuando estaban en santa cruz presentaron algun habeas corpus por algun desaparecido ? o solo se aprovecharon de la 1050 e hicieron plata con la desgracia ajena ?

  18. Dijo algo parecido, como siempre Sr. Neilson sus comentarios son excepcionales,llenos de verdades y la verdad duele, aunque a la gente le encanta que le mientan en este pais, pero su nota es muy profunda y no puede ser refutada, peino canas y viví todos esos momentos.

  19. Como siempre, nota impecable. La historia del Proceso, no cambiara, hasta que tambien se juzgue por la misma vara, a los asesinos, libres, del otro lado.

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