Macri con Sulayem (GCBA)
Buenos Aires cruza los dedos para recibir la F1 en 2027
El Autódromo estará listo en marzo del año que viene. Si se cae una fecha del calendario, Jorge Macri buscará ocupar ese lugar.
Ayer, en la apertura del Congreso Americano de la FIA en Buenos Aires, Javier Milei cerró su discurso con una frase pensada para el aplauso: queremos ver a Colapinto en el país. Funcionó. Ben Sulayem sonrió, la sala aplaudió y el video circuló en todos los portales antes del mediodía. Lo que no dijo el Presidente, es que el tren al que se subió partió de la estación hace bastante.
Las obras en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez arrancaron el 21 de enero de este año, a cargo de Autopistas Urbanas y del estudio del alemán Hermann Tilke, el ingeniero que rediseñó medio calendario de la Fórmula 1. Y el proyecto es más viejo todavía: Orlando Terranova, del grupo promotor local, viene repitiendo que llevan tres años de trabajo, y que desde el primer día se diseñó el proyecto apuntando a dos categorías que controla Liberty Media, la Fórmula 1 y el MotoGP. Cuando el Presidente anunció que iba a hablar con la FIA, la Ciudad ya llevaba ocho meses moviendo tierra.
Y mientras el Presidente hablaba desde el atril, el Jefe de Gobierno se sentó con Ben Sulayem y le presentó, plano por plano, el plan de renovación total del autódromo. Lo acompañaron el jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny, y el secretario de Deportes, Fabián Turnes. De esa reunión habría surgido el aval del máximo dirigente del automovilismo mundial a las obras en curso.
Vale una aclaración sobre los roles. La FIA homologa circuitos: define cuántos boxes hacen falta, qué mezcla asfáltica se usa, dónde van los pianos, cómo se evacúa el agua. Es el árbitro técnico. Pero el calendario lo vende otra empresa: Formula One Management, subsidiaria de Liberty Media. Milei le habló al árbitro. Jorge Macri viene negociando, desde hace meses, con el dueño de la pelota.
El dato que todavía no se publicó es el que ordena todo lo demás. La pista porteña va a estar terminada en marzo de 2027, a tiempo para el debut del MotoGP, que se correría el fin de semana del 11 de abril aunque el calendario recién se confirma en el otoño europeo. Y ahí aparece la jugada bonus: la Ciudad quiere quedar anotada como alternativa inmediata si alguna fecha del calendario 2027 de Fórmula 1 se cae.
No es una especulación vacía. Este año pasó: los Grandes Premios de Baréin y Arabia Saudita fueron cancelados por el conflicto en Medio Oriente, la temporada quedó reducida y recién en julio la Fórmula 1 resolvió reubicar una de esas carreras en Sepang, Malasia. Ese es exactamente el hueco que Buenos Aires quiere ocupar de manera provisoria en 2027, para negociar desde otro lugar el ingreso formal al calendario en 2028. A eso apuntan las gestiones.
La competencia es dura. Tailandia puso sobre la mesa un presupuesto de 1.500 millones de dólares para entrar al Mundial y Sudáfrica también empuja. La cuota de organización que cobra Liberty ronda los 50 millones de dólares por carrera, con contratos que suelen firmarse a cinco años. Contra eso, la Ciudad invirtió unos 150 millones de dólares en la obra más grande de la historia del circuito, que hoy tiene un 60 por ciento de avance, va a llamarse Circuit Fangio, tendrá 4,87 kilómetros y 15 curvas en su variante para Fórmula 1 y capacidad para 150.000 personas por día.
El Gobierno nacional, hasta acá, no puso un peso: el circuito que puede devolverle la Fórmula 1 a la Argentina lo está construyendo una empresa estatal porteña, AUSA, con plata pública de la Ciudad y un promotor privado que llegó después. Jorge Macri ya trajo a Colapinto a correr en un circuito en Palermo, y ahora confirmado como titular de Alpine para 2027, busca repetir con un evento global que genere además un derrame en turismo, gastronomía y más en la ciudad.
“Estamos haciendo la inversión más importante en la historia del Autódromo de la Ciudad. Soñamos con la vuelta de la Fórmula 1 y por eso estamos transformando por completo la pista y las instalaciones para que cumpla con todas las exigencias y sea un ícono de Buenos Aires en el mundo”, sostuvo el Jefe de Gobierno.
“Nuestro posicionamiento global, alejado de centros de conflicto, nos vuelve aún más competitivos. Un ecosistema público-privado virtuoso que se encuentra con algo que no se puede fabricar: la pasión”, agregó en el cierre, convencido que está en la pole de los que esperan lugar en la máxima categoría del automovilismo.
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