Un ídolo como Matthew Perry, una familia en particular como la de Matías Bagnato o una comunidad como la que sufrió Cromañon, las tragedias atraen a un público interesado en revisitar la historia. (HBO Max)

Documentales crudos: el dolor en primer plano

Las producciones de plataformas que evocan tragedias recientes. La masacre de Flores y el ARA San Juan, entre otras.

Hay historias que nadie quisiera vivir, pero que millones de espectadores están dispuestos a mirar. Crímenes atroces, familias destruidas, catástrofes y muertes que conmocionaron al país o al mundo encontraron otra existencia en las plataformas de streaming. Es histórico: cuanto más doloroso resulta el relato, mayor parece ser la necesidad de conocerlo. El espectador no disfruta necesariamente de lo que ve, pero tampoco consigue apartar la mirada. El sufrimiento ajeno se convirtió en motor de la industria audiovisual.

“La masacre de Flores”, “50 segundos: El caso Fernando Báez Sosa”, “ARA San Juan: El submarino que desapareció”, las producciones sobre Cromañón y el documental dedicado a Matthew Perry representan distintas expresiones de un mismo fenómeno. Testimonios, archivos y revelaciones transforman la memoria colectiva en una experiencia perturbadora. Aunque el desenlace es conocido, el suspenso permanece. La pantalla convierte el archivo periodístico en una vivencia emocional.

Made in Argentina. La reciente producción de HBO Max sobre la masacre de Flores recupera el incendio intencional que, en 1994, terminó con la vida de cinco personas de la familia y el entorno de Matías Bagnato. Así, el único sobreviviente es el centro emocional de una historia atravesada por el daño irreversible que generó Fructuoso Álvarez González, la búsqueda de Justicia y las consecuencias de sobrevivir a lo inconcebible. El documental explora las heridas que permanecen cuando la noticia desaparece de los diarios.

Para Sergio Nakasone, vicepresidente de No Ficción de HBO Max, el atractivo reside en una contradicción esencial. “Buscamos explicar lo inexplicable, revelar qué viene después de dolores tan intensos y cómo se sale de ello”, explica. En Bagnato destaca “un dolor hiperextremo y una resiliencia muy inspiradora”. La intención es contar también la reconstrucción de una vida.

La brutalidad adquiere otra dimensión en “50 segundos: El caso Fernando Báez Sosa”, de Netflix, que reconstruye el asesinato del joven de 18 años, golpeado hasta morir por un grupo de rugbiers en Villa Gesell, en enero de 2020. Las cámaras de seguridad, los registros de celulares y los testimonios de familiares construyen un relato angustiante. La serie despertó controversias por incorporar voces de condenados y allegados. Surge una pregunta: ¿cómo comprender la psiquis a los responsables sin relativizar su culpa?

En “ARA San Juan: El submarino que desapareció”, de Netflix, el dramatismo abandona el territorio policial para internarse en una tragedia nacional. Sus ocho episodios reconstruyen la desaparición del submarino argentino en noviembre de 2017, con 44 tripulantes a bordo. Familiares, especialistas y archivos permiten abordar la desesperación de la búsqueda, los interrogantes sobre las responsabilidades y el dolor de quienes aguardaron respuestas durante meses. La incertidumbre constituye su principal recurso dramático.

“Cromañón, el documental”, relata el incendio del boliche República Cromañón, ocurrido el 30 de diciembre de 2004, que provocó 194 muertes y apela a la identificación con una juventud interrumpida. La reconstrucción de aquella noche y las secuelas de los sobrevivientes encuentran otra perspectiva en el relato de Migue Granados. La dramatización y la memoria testimonial reabren una herida que atraviesa generaciones. Todo esto con un gran nivel de edición que une material de archivo con música de la banda en cuestión para agudizar la tensión.

Entrañable. La muerte de Matthew Perry, en octubre de 2023, incorpora una variante internacional. El documental disponible en Netflix revisa la vida del actor de “Friends”, su popularidad, sus adicciones y las circunstancias de su fallecimiento. El contraste entre el Chandler Bing que hizo reír a millones y el hombre que padecía detrás de aquella celebridad construye un relato agobiante. La conmoción nace del derrumbe de una imagen asociada a la felicidad televisiva y su contraparte.

“Buscamos primero acontecimientos que estén en la memoria colectiva de cada territorio”, explica Nakasone sobre su trabajo en Argentina, pero que también la plataforma replica en Colombia, Chile, Brasil y México. “Buscamos dar un nuevo punto de vista”. Esa perspectiva exige archivos inéditos y una narración novedosa. También reconoce la psicología que alimenta el consumo de policiales: “Detrás de eso se esconden dos sentimientos que son miedo e inseguridad. Observar cómo otros atravesaron circunstancias extremas permite acercarse a los propios temores desde la distancia protectora de la pantalla”.

La música inquietante, los silencios prolongados, el montaje y las revelaciones dosificadas convierten el sufrimiento verdadero en espectáculo. “Lo que siempre evitamos es el sensacionalismo, lo amarillo”, asegura el ejecutivo de HBO. Y concluye: “La consigna consiste en iluminar las consecuencias humanas de cada tragedia, no en explotar su dimensión macabra”. 

Las plataformas encontraron una fórmula de atracción. El público conoce el final, pero continúa mirando porque necesita una explicación o una forma de reparación. 

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