Helena Pimenta (José Tolomei)

Helena Pimenta: “La justicia social es incuestionable”

La directora española estrena “Esperando a Godot” en Buenos Aires y reflexiona sobre el teatro, la libertad artística y el mundo.

La directora de escena, dramaturga y gestora teatral española Helena Pimenta hizo de los textos clásicos un territorio vivo, capaz de interpelar el presente y exponer las contradicciones de la condición humana. Licenciada en filología inglesa y francesa, fundó en 1987 su propia compañía e inició una trayectoria que la llevaría a obtener el Premio Nacional de Teatro en 1993. Fue la primera mujer en dirigir la Compañía Nacional de Teatro Clásico de España desde la creación de la institución. Su versión de "La vida es sueño", protagonizada por Blanca Portillo, llegó al Teatro San Martín en 2012, y por estos días se prepara para el estreno de "Esperando a Godot", de Samuel Beckett, con elenco argentino. En su encuentro con NOTICIAS repasa su recorrido, reflexiona sobre las exigencias de la creación, y aborda las tensiones entre las convicciones artísticas, las jerarquías institucionales y el poder cultural. Una conversación sobre el teatro como espacio de libertad, pensamiento y confrontación con el presente.

Noticias: ¿Qué quedó de aquella joven que soñaba con hacer teatro?

Helena Pimenta: Se cumplieron muchísimos sueños que ni siquiera hubiera imaginado. La ilusión de hacer del teatro un espacio de libertad. Crecí ahí, aprendí a respetar, a escuchar, a amar profundamente el trabajo artístico y la relación con el público. 

Noticias: ¿Cuándo descubrió que ese sería su camino?

Pimenta: No estaba segura de querer dedicarme al teatro porque creía que sería profesora toda la vida, pero, con el tiempo, cuando ejercía como profesora en el País Vasco, empecé a entender que podía ser un elemento de comunicación y aprendizaje. 

Noticias: ¿Qué es el teatro para usted?

Pimenta: Es un lugar de encuentro y un espacio en el que uno aprende a ser humano. Al menos, así lo he vivido yo. Permite conocerse, conocer a los demás, ser tolerante, escuchar y ofrecer lo mejor de uno. 

Noticias: ¿Qué encuentra en los clásicos? 

Pimenta: Ayudan a responder las preguntas que necesitamos hacernos hoy. Uno interroga a un buen texto clásico y encuentra herramientas para comprender el mundo en el que vive. A veces, a través de la metáfora, amplía nuestra mirada sobre la realidad. Son textos de una elaboración minuciosa, depurada, que hacen que el mensaje llegue al cuerpo, a la cabeza, al sistema nervioso. No ofrecen una respuesta sencilla, sino que amplían nuestra percepción de lo cotidiano y despiertan zonas que no estaban activas. 

Noticias: ¿Cómo actualizar una obra escrita hace siglos sin traicionar su esencia?

Pimenta: Los clásicos han trascendido porque abordan temas universales. Sus autores se preguntaban qué ocurría con la humanidad y buscaban respuestas. A mí me interesa encontrar la vida que hay dentro de esos textos, más allá de la complejidad del lenguaje, la versificación o las metáforas. Procuro hacer un análisis lo más cercano posible a nuestra experiencia y plantear preguntas que realmente nos cuestionen.

Noticias: Gerard Mortier decía que al teatro no se va a entretenerse, sino a pensar, ¿coincide? 

Pimenta: Algo no ocurrió si salís como entraste. Tiene que producirse un cambio, un descubrimiento. No se trata solamente de entretener, sino de proponer un pensamiento que nos permita reflexionar sobre nosotros mismos y avanzar como seres humanos.

Noticias: ¿Todavía le inquieta la reacción del público?

Pimenta: Le tengo mucho respeto, pero estoy entrenada en la decepción y en el miedo. Trato de pensar que hice todo lo que estaba en mis manos, con dedicación y en el tiempo necesario. No creo en el éxito como una fórmula. Creo en la combinación del trabajo cotidiano, los lenguajes de los demás y la experiencia. También intervienen el talento del autor y el de los actores. No quiero sentirme presionada por la idea del éxito, porque necesito trabajar con libertad. No estoy ahí para hacer amigos, sino para dirigirme a los seres humanos. 

Noticias: ¿Le queda algún sueño por cumplir como directora?

Pimenta: Cada obra que hago es la que más amo en ese momento. El teatro me enseña muchísimo y me siento afortunada por las oportunidades que tuve. Si ahora no dirigiera más, me bastaría, aunque espero seguir trabajando.

Noticias: ¿Qué encuentra en "Esperando a Godot"?

Pimenta: Uno de sus temas fundamentales es el teatro como lenguaje y como arte, ese espacio despojado de todo en el que el ser humano se enfrenta a su voz, a su pensamiento y a la comunicación. Me fascina la reivindicación del arte como algo necesario para el encuentro entre las personas. Es una obra llena de humor y seriedad, con muchas capas y una enorme complejidad. Vladimiro y Estragón son dos vagabundos que se necesitan mutuamente. Esa resistencia compartida de dos seres humanos nos dice mucho sobre nuestro presente, porque lo humano está por encima de tantas otras cosas. La obra fue escrita en una época de destrucción de la humanidad y hoy vuelve a encontrar resonancias en un mundo atravesado por la incertidumbre.

Noticias: ¿Qué le interesa de la relación entre esos dos personajes?

Pimenta: Cómo terminan aceptándose con sus defectos y debilidades, sin construir una estructura ideal. ¿Cómo resisten? Incluso esperan algo equivocado, una solución que probablemente nunca llegará, pero siguen luchando por vivir. No vivimos lo mismo que en 1945, después de la destrucción de Europa, pero estamos al borde de abismos semejantes. Me preocupa esa posibilidad de anular lo humano.

Noticias: ¿Cómo fue el encuentro con los actores argentinos? 

Pimenta: En España crecí y me formé con una enorme admiración por los actores y las actrices argentinos. Creo que puedo ofrecerles mi disciplina con los textos, mis preguntas y el respeto por nuestro oficio. Es algo que aprendí a lo largo de mi carrera como directora.

Noticias: ¿Cómo observa la situación europea, atravesada por las guerras y las migraciones?

Pimenta: Creo que hoy tenemos más que nunca la obligación de respetar a todos los seres humanos que no tienen las mismas oportunidades. Para mí, la justicia social es incuestionable. En Europa se ha puesto en cuestión la posibilidad de incluir a muchas personas por razones económicas o raciales. Hubo una lucha importante para que eso no sucediera y ahora vuelven a aparecer dudas. Me parece terrorífico. El progreso sólo puede producirse si avanzamos junto con las personas más desfavorecidas. De lo contrario, no nos merecemos nada. 

Noticias: ¿Qué le provoca Gaza y la intolerancia que atraviesa el debate público?

Pimenta: Lo de Gaza me parece terrible. La destrucción sistemática de una población es terrorífica. No sé qué nos está pasando, cómo hemos llegado a semejante intolerancia y a esta falta de respeto por el espacio que deben ocupar los demás. Creo que hace falta un gran esfuerzo de generosidad, aunque no sé si estamos dispuestos a hacerlo. Muchos gobiernos tampoco parecen estarlo. No me parece bien que nos manejen el pensamiento. Hay que poder pensar, analizar y tener una mirada propia. El mundo está muy convulsionado. Hay una ambición desmesurada y un deseo de que cada uno se salve como pueda. Eso me parece salvaje. Los autoritarismos y el desprecio hacia alguien porque es más pobre, pertenece a otro país o es de otra raza me parecen escandalosos. Todo lo que habíamos avanzado parece estar retrocediendo.

Noticias: ¿Le indigna la especulación con la vivienda?

Pimenta: Estuve leyendo sobre los desahucios y me parece absurdo, ridículo, un horror. ¿Cómo puede un sistema no facilitar una solución para una persona que corre el riesgo de quedarse sin vivienda? ¿Cómo puede alguien pensar que tiene derecho a especular con la vida y la casa de otro? Eso no tiene sentido para mí. No quiero saber nada con esa lógica.

Noticias: ¿Qué le gustaría dejar como legado a las nuevas generaciones de artistas?

Pimenta: Creo que lo más importante es el respeto por nuestra profesión, algo que ha caracterizado toda mi carrera. Respeto por los profesionales, por el público y por el proceso de trabajo. Es lo que más me importa. Hay artistas más talentosos y otros menos, pero lo fundamental es el respeto por la dignidad de nuestro oficio. 

Noticias: Su próximo proyecto, "Las hijas de Bernarda Alba", de César Oliva remite a una época de grandes crisis. ¿Hay una continuidad en esa elección?

Pimenta: Sí. Cuando hablábamos de Europa y de la situación mundial, pensaba que hoy no podemos confiarnos. Hay que seguir peleando, estudiando, comprendiendo y haciéndonos preguntas. Necesitamos revisar hasta dónde hemos llegado y qué podemos aprender de la historia. No podemos dar por conquistados ciertos derechos ni dejar de preguntarnos qué mundo estamos construyendo.

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