Tuesday 20 de October, 2026

PERSONAJES | Hoy 02:51

Alejandra Flechner: “Me gusta el viaje a lo desconocido”

La actriz integra el elenco de “Mis muertos tristes” y reflexiona sobre los vínculos, los mandatos familiares y el oficio.

Alejandra Flechner está viviendo un año excepcional. Tras una brillante temporada con “La Obra” de Mariano Pensotti, en la que formó parte de un seleccionado de intérpretes que llegaban a la cumbre teatral gracias al desenfado, el humor, el misterio y el riesgo creativo, ahora le coincidieron dos estrenos en cuestión de semanas. Por un lado, la película “Escondida en mi cabeza” y por el otro la miniserie “Mis muertos tristes”, dirigida por Pablo Larraín, uno de los nombres fundamentales del cine latinoamericano.

Flechner es una actriz que domina el escenario con carisma y convicción. Desde sus comienzos con el mítico grupo “Las gambas al ajillo” exhibió una ductilidad que la llevó a destacarse en los diferentes terrenos por lo que transitó. En el teatro conoció el éxito con propuestas tan disímiles como “El método Gronholm” y ese auténtico fenómeno llamado “Tarascones”.

En cine actuó junto a Ulises Dumont en la versión fílmica de “Yepeto”, trabajó con cineastas como Fernando Spiner, Néstor Montalbano, Adrián Caetano y Daniel Burman, entre otros. Habiendo sido una estudiante de secundaria durante la dictadura, ocupa un lugar especial en su corazón la extraordinaria “Argentina, 1985”, en la que interpreta a la esposa del fiscal Julio Strassera.

En el terreno de las series encarnó a Chiche Duhalde en “Diciembre 2001” y se destacó en la segunda temporada de “División Palermo”, donde desafiaba los límites del humor tal como hiciera a lo largo de toda su vida.

Noticias: En una nota dijiste: “Yo soy más viajera del viajar que del llegar“, en el sentido de que disfrutás mucho los procesos de trabajo. ¿Cómo fue el viaje de filmar “Mis muertos tristes”?

Alejandra Flechner: La verdad que fue una experiencia muy poderosa para mí por varias razones. La primera es que soy muy fan de Mariana Enriquez desde hace tiempo, gran admiradora desde siempre de sus cuentos, de cómo concibe su literatura. El segundo motivo es que también soy fanática de Pablo Larraín. Entonces, cuando llegó un guion basado en cuentos de Mariana Enriquez y filmado por Pablo, me pareció que realmente era una travesía, un viaje a lo desconocido, a lo sobrenatural, con el equipo apropiado para emprenderlo. A Enriquez y a Larraín los considero dos artistas con mundos muy singulares, que se podían combinar de una manera perfecta. 

Noticias: ¿Y qué sensación tuviste cuando viste la serie?

Flechner: La vimos toda junta, como una película, igual que cuando se proyectó en la competencia del Festival de San Sebastián y me pareció un bombazo. Es realmente un objeto muy artístico y a mí ese es el tipo de viaje que más me gusta, siento que es muy difícil de encasillar, ¿viste? Eso es parte de su magia. “Mis muertos tristes” forma parte del género fantástico y a la vez tiene que inventar un mundo, eso fue de las cosas que me parecían más desafiantes del proyecto. ¿Cómo inventás un mundo que no tiene referencias obvias, un espacio que para mí no se parecía a nada? Creo que eso se logró totalmente en la serie.

Noticias: Hay algo muy valorable que no siempre se da en el fantástico y en el cine de terror y es que, aparte de los toques policiales y de humor, tiene un fuerte costado social. ¿Era importante para vos?

Flechner: Absolutamente, porque creo que esa es también una característica que Mariana Enriquez tiene en su escritura. Sus relatos siempre están situados en un lugar y en un contexto propicio para hablar de lo social a través de las historias y los vínculos. En este caso hay una familia muy particular y una mujer que tiene ciertos dones en relación a comunicarse con los muertos, pero también se mete en cuestiones muy nuestras ligadas a la violencia cotidiana. En la literatura de Enriquez muchas veces hay cosas terroríficas con las que convivimos y que la sociedad oculta. 

Noticias: Tu personaje es una mujer que vive en el exterior y maneja muy bien el inglés. ¿Vos ya lo hablabas así o te tuviste que preparar un poquito?

Flechner: No, me manejo bien con el inglés, lo hablo así en la vida real. No fue un tema el idioma sino otros rasgos del personaje, cierta complejidad que a mí me parecía difícil de encarar. Es de esos roles que aparentemente están muy definidos, pero esconden un montón de dobleces y a la vez es la persona menos complaciente que te podés encontrar . Entonces, como actriz, yo tampoco quería ser complaciente  con ella, necesitaba esperar a que se fuera revelando de a poco. Al principio parece una persona que cae con esta cosa aspiracional de que se fue a vivir a Estados Unidos y aunque tenga una vida de morondanga, piensa que está por encima de sus coterráneos. Ella es la hermana  de Emma, el personaje que hace Mercedes Morán y regresa acá con su marido, que es Carlos Portaluppi, y con su hija, que es Carito Álvarez. Aparentemente, el motivo del retorno son los funerales de su mamá, pero también atraviesa algunas dificultades en relación al vínculo con su propia hija y a la poca aceptación que tiene para con ella. Ese sentimiento es absolutamente incómodo de ver, pero a la hora de interpretarlo como actriz esa incomodidad es motivadora, me parecía interesante explorarla, porque una cosa es humanizarla y otra es empatizar. Este personaje se me resistía; tenía algo muy estructurado, tipo de mamá mala. Pensé que quizás era alguien que no tenía herramientas para tratar con su hija, pero no era solo eso. Es una mujer que tiene otros deseos, que está harta, porque, aunque resulte incómodo de asumir, podemos ser personas que nos decepcionamos de nuestros hijos y que no aguantamos más a nuestra familia. Y es muy difícil ver a alguien que no soporta a los suyos.

Noticias: ¿Lo decís porque hay un mandato con el amor familiar?

Flechner: Sí, y sobre todo no es fácil ver a una mujer que ya no quiere estar con su hija, con su marido y que puede desear tomársela. Es muy difícil de tragar para la sociedad y me gustaba no endulzar esa situación, no transformarla en comprensible, los seres humanos tenemos una gran capacidad de hacer cosas desagradables. Basta con ver el mundo en el que vivimos.

Noticias: Tenés muy buenos contrapuntos en las escenas que compartís junto a Mercedes Morán. ¿Ustedes se conocían de “Señoras y señores”?

Flechner: Sí, nos conocimos ahí, hicimos “Señoras y señores” en el año 97, pero luego no tuvimos oportunidad de volver a trabajar juntas... ¡y eso que somos medio amigotas! Teníamos esa deuda. Y hay un par de ángulos de cámara en nuestros planos que realmente nos hacen ver como hermanas. ¿Sabés algo? Hace muchos años siempre me pasaba que  cuando tomaba un taxi me preguntaban si era Mercedes Morán (sonríe). Me pareció muy increíble que finalmente alguien se diera cuenta de que podíamos ser hermanas.

Noticias: Tu marido, Horacio Acosta, también es actor y ustedes han trabajado juntos. ¿Cómo es la convivencia entre dos actores que comparten vida y obra?

Flechner: Justamente hicimos juntos “La obra”, la última creación de Mariano Pensotti que estuvo hasta hace poco en el Teatro Alvear del Complejo Teatral de Buenos Aires. Además, con “La obra” viajamos durante tres años por todo el mundo, estrenamos  en Viena, estuvimos en París, fuimos a Berlín, a Atenas, a otras ciudades de Francia, a España, fueron años de girar con ese espectáculo y ahora en abril de 2027 la vamos a estrenar en el Lincoln Center de Nueva York. Siempre  juntos, una experiencia divina. Nosotros nos conocimos trabajando en una obra que dirigía Miguel Gerberoff, que fue mi maestro, era la adaptación de una novela de Samuel Beckett llamada “Mercier y Camier”. Te estoy hablando de los 90, ya hace como treinta años que estamos juntos, ¡cosa que jamás me imaginé! (Se ríe) Hay una parte de convivir haciendo la misma actividad que es fenomenal porque podemos compartir, intercambiar y comprender lo que significan muchas instancias de nuestro trabajo. Así que en términos generales podemos decir que la llevamos bastante bien.

Noticias: ¿Es verdad que de chica te decían Mafalda?

Flechner: Sí, me decían Mafalda porque era muy curiosa y siempre estaba un poco interrogando al mundo en el que vivía. Yo soy de una generación con gran vocación de cambio, se abrían un montón de posibilidades para pensar que el mundo podía mejorar y se hacían un montón de cosas en pos de eso. Mafalda es esta nena pensativa abrazada al globo terráqueo y esa imagen la conservo, sigo siendo alguien muy interesada en el mundo en el que vivo. Por otra parte, siento que quienes hacemos actividades artísticas de algún modo tenemos una antena que está comunicando una época y es necesario estar conectado. No se trata solo de ser actriz, estudiar en tu casa y cultivar tu talento, aparte es fundamental tener un vínculo con tu tiempo, con lo que está flotando y todavía no es evidente. ¿Viste que a veces hay películas que un poco se adelantan a las cosas que van a pasar? Si la antena para percibir eso a uno le funciona más o menos bien es una buena señal.

Noticias: Has hecho mucho teatro, cine y ahora estamos acá convocados por una serie. ¿Qué es lo mejor de ser actriz?

Flechner: Actuar.

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Leonardo Martinelli

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