El malestar con Maru Botana en MasterChef Celebrity tiene un motivo concreto: la manera en que prueba los platos antes de dar sus devoluciones. Algunos espectadores cuestionan que tome bocados demasiado pequeños y se preguntan cómo puede evaluar una preparación completa con una degustación tan limitada. La comparación con sus compañeros del jurado convirtió ese detalle en un pedido de recambio. Su cruzada por no ingerir harinas se le volvió en contra en el certamen.
El tema llegó a Sálvese Quien Pueda, por América, y el canal compartió un fragmento del debate en X el 16 de octubre. Allí, Nico Peralta describió la diferencia que, a su entender, existe entre la pastelera y otros cocineros al momento de probar lo que presentan los participantes. Su ejemplo fue deliberadamente gráfico: una arveja dividida en cuatro, de la que Maru apenas comería una parte.
La observación fue una ironía del panelista sobre el tamaño de sus degustaciones. Peralta contrapuso esa actitud con la de Dolli Irigoyen y Damián Betular, a quienes describió dispuestos a comer una hamburguesa sin preocuparse por ensuciarse. La visita de Dolli como jurado invitada ofreció a los críticos una alternativa concreta: algunos usuarios reclamaron que se quedara en lugar de Botana.
En las respuestas al posteo de América también aparecieron mensajes que apuntaron a la función de quien juzga un concurso gastronómico. Un usuario cuestionó que se pudiera opinar sobre un sándwich después de probar apenas su relleno y propuso a Irigoyen como reemplazante. Son opiniones expresadas en las redes, que no equivalen a una decisión de Telefe sobre la continuidad de la cocinera.
La polémica sumó otro ingrediente con una escena entre Betular y la Negra Vernaci. La participante advirtió que una parte de su preparación se había pasado de cocción y le pidió que no la comiera. Él decidió probarla de todos modos y explicó: “Hay que comer de todo, para eso me pagan”. La frase fue interpretada como una posible indirecta hacia Maru, aunque surgió durante la evaluación de otro plato.
Botana se incorporó al jurado tras la salida de Donato De Santis, quien le había dado públicamente su respaldo. Ahora, su estilo de degustación quedó bajo examen. El reclamo de quienes piden que se vaya gira alrededor de una exigencia básica del formato: que la devolución permita confiar en que el plato fue probado. El eje está en lo que se ve en pantalla: cuánto prueba, cómo lo hace y qué argumentos ofrece después para juzgar cada plato. La discusión ya excede el tamaño de un bocado y alcanza la credibilidad de cada evaluación.













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