No hubo foto. Y esa ausencia dice más que cualquier comunicado. Anoche, en la Casa de La Pampa, en pleno microcentro porteño, Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa volvieron a sentarse a la misma mesa junto a los gobernadores Ricardo Quintela, Gildo Insfrán, Sergio Ziliotto y Gustavo Melella, el senador Gerardo Zamora, los jefes de bloque José Mayans y Germán Martínez, y Juan Manuel Olmos. La reunión, la segunda desde la del Hotel Emperador en agosto, terminó con un documento de cuatro puntos, unificado en contra de Javier Milei. Pero sin una imagen que mostrara a todos juntos. Más allá del texto, en el peronismo está todo roto.
Para la vidriera
El comunicado arranca por la agenda social: quienes pierden su trabajo o tienen miedo de perderlo, las familias a las que les cuesta llegar a fin de mes y la situación “gravísima” de las familias sobreendeudadas. Menciona el financiamiento de la discapacidad, a partir de lo aprobado el miércoles en Diputados, y el de las universidades, “con un gobierno que incumple una ley del Congreso”.
Pero el párrafo que más ruido hizo fue otro. “Hoy estamos en pleno impacto del Niño y las provincias y los municipios están sin ningún acompañamiento del gobierno de Milei”, denunciaron. Y redoblaron: “Mientras tanto tenemos al gobierno rifando nuestra soberanía y nuestros recursos naturales”.

La jugada tiene lógica. Los pronósticos anticipan un Súper Niño con lluvias por encima de lo normal y riesgo de anegamientos en la cuenca del Salado, el Litoral y la región pampeana. Es decir, en distritos que gobierna el peronismo.
Por eso el documento funciona como un paraguas preventivo. Si el agua sube, la responsabilidad ya tiene dueño: el Presidente. El detalle es que las obras hidráulicas y la asistencia en el territorio también son competencia de provincias y municipios. Kicillof administra la cuenca del Salado, una de las más expuestas, e Insfrán conduce Formosa desde hace décadas. La culpa anticipada, en política, también es una forma de gestión.
Denuncia en espejo
El tercer punto del documento es el más revelador. “Ante este panorama, Milei solo piensa en reformar las reglas de juego electoral”, acusa. Y enseguida fija la posición: hay que sostener las PASO como herramienta, siendo conscientes de que cualquier intento de eliminarlas o suspenderlas “puede transformarse en una trampa para la sociedad”.

La acusación tiene un problema de espejo: el peronismo reprocha al Gobierno que solo le interesen las primarias, en una cumbre convocada precisamente para defenderlas. Lo demás, el Niño, la discapacidad, las universidades, funcionó como la pátina de una reunión cuyo motor fue la rosca.
Kicillof lo dijo sin vueltas en C5N: “Sacar las PASO es lo que lo beneficia a Milei”. La Casa Rosada, que acaba de sumar los guiños de Maximiliano Pullaro, Rogelio Frigerio y Martín Llaryora, cree tener los votos. Hubo, además, una nota discordante: según los reportes del encuentro, Melella fue el único que se manifestó en contra de mantener las primarias.
Lo que no figura en el documento es lo que más preocupa. Se habló de cómo organizar una interna justicialista si no hay PASO, con problemas de financiamiento, control, logística y padrones que nadie sabe cómo resolver. Y no hubo acuerdo sobre candidaturas: Kicillof aparece como el nombre más instalado, Massa mantiene su perfil de armador, y Zamora y Sergio Uñac sueñan con competir. El comunicado cerró con la fórmula de siempre: la “vocación de unidad” del peronismo.
Quién es el enemigo
Buena parte del tono anti Milei del documento salió de La Plata. En el entorno de Kicillof insisten en que la pelea es con la Casa Rosada y que la interna puede esperar. El gobernador mira el final de la película: una presidencial contra Milei. El resto de la mesa tiene otra urgencia: definir la interna cuanto antes y, si se puede, correr a Axel de la carrera. Para Máximo y los suyos, en lo dialéctico, la candidata es Cristina. Y si no puede serlo, cualquiera menos Kicillof. Una noche al mes firman un comunicado común; todos los otros días del mes, en el kirchnerismo trabajan para minar al gobernador.

¿Al menos ahora todos saben que el adversario es Milei? En el círculo rojo del gobernador dudan. “No estoy tan segura”, admite una de las voces más cercanas a su mesa chica. Y describe un día a día de zancadillas: “Vemos todo el tiempo cómo complican”. Lo explica, entre la resignación y el análisis, con una frase de manual: “Pero bueno, es estrategia de supervivencia”. Mientras unos escriben el guion del final, otros trabajan para sabotear el rodaje.
El documento promete propuestas para el Presupuesto 2027, incluidos fondos para mitigar los efectos del Niño. Habrá que ver si se traducen en votos en el recinto. Por ahora, el peronismo comparte un enemigo solo en los comunicados. La agenda social le dio volumen a un documento sin foto, pero el que convocó y define el futuro de esta mesa tiene nombre propio: se llama PASO.















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