Mario Massaccesi (Néstor Grassi)

Mario Massaccesi: “Ahora disfruto de quién soy”

Lanzó su cuarto libro “¿Qué hacemos con las quejas?”. Entre el periodista y el coach ontológico. Su intención habitual de crear puentes.

Parece experto en inventarse vidas y fabricarse universos paralelos (pero posibles). En su infancia, por ejemplo, se armaba un estudio de televisión en el patio de la casa de Córdoba y era el presentador de noticias más parecido que podía ser a sus amados Mónica y César. Mientras, a su alrededor había carencias y situaciones angustiantes. 

   Otro ejemplo, en 2012, sintió que su lugar en TN crujía y eligió formarse como coach ontológico. Fue la llave para abrir una nueva faceta suya, por la que hoy presenta su cuarto libro en cinco años, “¿Qué hacemos con las quejas?” (El Ateneo), y que piensa llevar también al teatro. 

Noticias: Con el primer libro, ¿imaginó que con su coequiper, la psicóloga Patricia Daleiro, iban a funcionar como una dupla así de exitosa?

Massaccesi: Fue todo sorpresa, todo incertidumbre y un cachito de atrevimiento porque no somos escritores. Estamos muy lejos de la literatura. Pero tenemos cuatro libros publicados, el primero va por la décima edición. Hemos encontrado un camino a través de una propuesta coral, dos voces, no necesariamente pensamos igual, pero podemos coincidir en abrir preguntas y contar historias para que la gente se pueda identificar y, sobre todo, que le pueda servir. Si los libros le sirven a la gente, estamos hechos. 

  Hace unos años, a la salida de un teatro en Pergamino, una mujer se le acercó. Casi en un susurro, le dijo que después de leerlo estaba encontrando el coraje para contarle a su marido que había sido abusada por su padre. “Me conmovió —recuerda— pensar que, tras cincuenta años durmiendo en la misma cama, no hubiera podido compartir una verdad tan dolorosa. Esa historia no la olvido más”. Tal vez, dice, porque se vio reflejado en el silencio de esa mujer; tal vez porque allí también reconoció el final de su propia madre, que murió de cáncer de garganta sin animarse a revelar que la tía que él conocía era, en realidad, su hermana mayor. Se enteró años después de su muerte. Ese descubrimiento fue el disparador para iniciar terapia y animarse, a su vez, a poner en palabras otro secreto que llevaba a cuestas desde hacía tiempo. Cómo no conmoverse, entonces, con aquella lectora de Pergamino.

Noticias: En el libro cuenta que a partir de sentirse dejado de lado en la tele, tomó la decisión de formarse como coach, lo que le abrió una puerta inmensa.

Massaccesi: Sin saberlo en ese momento. Fue una elección entre o me quejo o hago algo a partir de esta situación, y decidí hacer algo. Me di cuenta de que también podía caminar por otra vereda, para que ese efecto de sentirme frizado en el trabajo no me frizara en la vida. Cuando me siento en el fondo del pozo, lo único que creo que me queda por hacer es, como dicen los españoles, subir hacia adelante, es la única huida que me permito. No escapar como los cobardes, sino huir valientemente hacia adelante para buscar qué más hay para mí. Muchas veces lo que hay para vos no te lo da la persona o el lugar donde estás y hay otras manos que te están esperando con algo que incluso es sorpresivo. 

Noticias: ¿Cuándo fue todo esto?

Massaccesi: No se notó y yo tampoco salí a decirlo, pero fue un comentario a raíz de una nota en NOTICIAS, en 2012, en la que, en medio de la grieta, dije que era un militante de la no grieta. La nota supo encontrar dos puntos muy quirúrgicos: lo del militante de la no grieta y el famoso secreto que Mirtha Legrand sigue intentando saber cuál es. Pero volviendo al momento de estar frizado, fue un jefe, al que no le gustó (esa frase) y me dejó ahí como con las barbas en remojo un tiempo. Yo me di cuenta y en vez de quejarme o ir a reclamar, decidí que también podía servirme para darme cuenta de que hay que ir a encontrar cosas en otros lados. Menos mal que salí a buscarlas.

Noticias: Anoté una de sus frases: “Que no me quede pendiente ser quien soy”; aunque parezca obvio, la vida es aprender a ser quien uno es, ¿no? 

Massaccesi: Sí, vivimos poniéndonos no solo caretas, sino armaduras, entonces es poder trascender esas armaduras y despedirlas agradeciéndoles, porque hay tiempos en los que necesitamos una armadura y es funcional, pero vivir todo el tiempo con una es muy asfixiante. Despedirlas y vivir desde la autenticidad es muy aliviador, muy liberador e inspirador porque una vez que lo hacés, querés vivir en libertad. La libertad es un ejercicio permanente.

Noticias: Pese a aquello, sigue en el canal y con un espacio distinto.

Massaccesi: Sí, más pleno, las dos o tres propuestas de trabajo que he recibido dentro del mismo canal han sido por este lugar amable de no grieta. Me llamaron para hacer TN Central en su momento, porque necesitaban algo que no fuera tan extremo. Ahora me llamaron para hacer el noticiero de la mañana porque necesitaban alguien amable con las noticias. Amable no significa ser sumiso, significa ser amable. Y yo dije: “Wow, lo que antes se veía como una crítica ahora genera un espacio posible en el mismo lugar donde en su momento era incómodo”.

Noticias: Aún así, socialmente el clima sigue siendo agrietado.

Massaccesi: Sí, yo te diría que hay una buena base de que los argentinos somos culturalmente eso: River-Boca, Braden o Perón; hay algo en el ADN argentino que de tantos años de grieta, ya se nos ha hecho carne. Y por otra parte, hay intereses mezquinos a los que les conviene; no sólo intereses políticos, intereses periodísticos, comerciales, personales. Sigue siendo un gran negocio la división, pero es un gran negocio para unos pocos y yo creo que ahí está el desafío. El desafío está en empezar a generar mensajes y espacios de inclusión, de conversación. 

Noticias: ¿Cómo conversan entre sí el coach ontológico y el periodista que lo habitan?

Massaccesi: El periodista le pregunta al coach si es necesario seguir siendo periodista, porque aparentemente son mundos muy distintos. Y el coach le dice que sí, que ahí está el desafío, justamente. El periodista le pregunta si está teniendo una escucha comprometida. Y el coach le aconseja al periodista que no opine demasiado. Hay una frase de Eduardo Galeano que a mí me gusta mucho sobre nuestro trabajo y es tener claro que no soy la flor que huele, soy el cronista del aroma. Eso no significa que tenga vedada la opinión, lo que hago es controlarla de una manera mucho más responsable. Y me da resultado. Me nutro más cuando escucho a los demás, aunque no piensen como yo.

Noticias: Si se mira en retrospectiva, ¿cómo es su sentir respecto a la vida que tiene hoy?

Massaccesi: De alivio, muy reconfortante, con placer de poder disfrutar de eso que yo quería hacer. Siempre tengo espacios de mejora, pero ahora disfruto de quién soy. Un compañero de facultad cumplió años el otro día y me dijo “ya estoy en los 30 más 30, estoy adolesciendo”, o sea, un problemita para decir 60. Y yo me quedé pensando y le contesté que creo que habría que inventar un término para decir “estoy con mucho placer”. Y me preguntó por qué y le dije que tal vez tengo los mismos problemas -que duermo menos y todos los días me duele algo distinto- pero sintió el placer de la vida hecha. Entonces, ¿dónde pongo mi mirada: en los pequeños dolores cotidianos, que los voy a tener inevitablemente porque estoy llegando a los 60, o en el placer de una vida hecha, habiendo renacido varias veces?

Noticias: ¿Siente que ya tiene la vida hecha?

Massaccesi: No, no, quiero más, pero lo que necesitaba ya lo tengo. 

Noticias: No está poniendo el foco en lo que falta, que sería el terreno de la queja.

Massaccesi: Exactamente. En cambio, estoy en los detalles de la vida que es la parte más linda. Es como tener la casa hecha y empezar a ver qué poner en esa pared y en la otra. Buscar cosas bellas, que te hagan mejor, cosas funcionales, prácticas, alguna excentricidad. Como que logré la casa y ahora la convierto en hogar. 

   Dice que si recibiera la noticia de que le quedan horas, haría una fiesta de agradecimiento por lo vivido. Como Víctor Frankl que cuando estuvo en un campo de concentración nazi le pidió a otro prisionero que si lo llevaban a la cámara de gas, buscara a su mujer y le dijera: “Me fui feliz porque el amor que nos hemos tenido ha compensado este sufrimiento, el amor fue tanto que lo que vino después ya estaba pagado”. 

Noticias: ¿En qué momento le bajó la ficha a usted para decir: “Listo, fui feliz”?

Massaccesi: Creo que a los 50, cuando me di dos lujos. Juntar a toda la gente que había sido parte de mi vida y a la que le quería agradecer, porque en los ojos de los demás estaban mis años y en cada mirada, un párrafo de mi vida. Y cuando les pedí a mis hermanos que hiciéramos una foto con mi papá que tenía 95 años. Mucho no se ven por temas familiares y cosas que han pasado, y yo quería que mi papá se llevara esa foto, que fuera testigo de que más allá de las diferencias, por él, podíamos estar conviviendo en un mismo espacio. Entonces cuando hablo de la no grieta, hablo de los familiares, los amigos, el consorcio -he sido parte del consejo de administración y mi gran trabajo era generar tranquilidad-, no solamente de lo político.

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