El mundo del espectáculo argentino se sacudió esta semana cuando Griselda Siciliani y Luciano Castro dejaron de seguirse mutuamente en redes sociales, un gesto que se percibió como un símbolo de distancia entre la actriz y su pareja en pleno escándalo mediático.
La decisión, detectada por cronistas de espectáculos, se produjo después de que salieran a la luz audios filtrados y mensajes que involucraban al actor con una joven danesa durante un viaje por España, lo que desató rumores, versiones y una fuerte repercusión pública.
Mientras Castro intentó gestionar la situación con declaraciones en televisión y reconoció su error públicamente, Siciliani optó por el silencio y por un gesto concreto en el plano digital: dejar de seguir al actor en sus cuentas, y él hizo lo mismo. Este movimiento fue interpretado por analistas de medios como un signo de la tensión que atraviesa la relación.
El protagonista de la crisis, Luciano Castro, llegó a admitir en medios de comunicación que lo sucedido “angustia” y que siente “vergüenza” por haber desilusionado a quien él mismo describió como “la persona que más ama en su vida”. En sus palabras, la situación ha “bastardeado” la relación, aun cuando mantiene que la pareja continúa junta.
Por su parte, Siciliani —quien se caracteriza por resguardar su intimidad— no se pronunció directamente sobre el gesto de las redes ni sobre el episodio que lo motivó, eligiendo poner distancia en un espacio donde antes compartían momentos y vivencias.
Por ahora, la decisión de dejar de verse en redes se volvió un símbolo del momento que atraviesan, donde cada gesto es interpretado bajo la mirada pública.














Comentarios