Sunday 11 de January, 2026

PERSONAJES | Ayer 06:48

Luciano Cáceres: “Nunca pensé que iba a vivir de esto”

Entre el teatro, el cine y la autogestión, el actor repasa su recorrido artístico mientras celebra un estreno. Oficio, identidad y maestros.

El estreno de “El susurro” tiene entusiasmado a Luciano Cáceres. Con destino de fenómeno de culto entre los seguidores del terror hecho en castellano, el relato dirigido por el uruguayo Gustavo Hernández explora con sabiduría la naturaleza misteriosa del intérprete, en apariencia inaccesible y cultor de una privacidad bien resguardada.

El encuentro de Cáceres con NOTICIAS se produce en el célebre edificio de Metrovisión, lugar de convocatoria para quienes llevan adelante el trabajo cinematográfico en nuestro país.

Noticias: Seguís haciendo con mucho éxito la obra “Muerde” y ahora estrenás la película “El susurro” en la que interpretás a un vampiro. ¿Qué reflexión te merece esta coincidencia tan curiosa?

Luciano Cáceres: Que haga de vampiro y que el unipersonal se llame “Muerde” es una simple coincidencia, porque los vampiros muerden, pero ahí se terminan los puntos en común. “Muerde” se trata de un chico abandonado que se crió en soledad, como perro malo, en una carpintería de ataúdes de un pueblo del Norte argentino. En “El susurro” me toca encarnar a este padre vampiro abordando la cuestión de la continuidad, de un legado del que no podés escapar porque está ligado a tu identidad, a quien sos.

Noticias: ¿Qué te atrapó de esta película?

Cáceres: Ya tenía un vínculo con Fernando Díaz, el productor de “El susurro”, lo conozco desde hace treinta años, ¡qué barbaridad! (se ríe) Lo increíble es que nunca habíamos laburado juntos. Cuando me llamó, yo estaba haciendo gira por Estados Unidos con “Muerde” y me dijo: “Hay una película en Uruguay y con un papel que es justo para vos”. Leí el guión y me encantó. Tuve que grabar un autocasting en mi habitación del hotel de Los Ángeles, lo mandé, gustó, y ahí empezó esta locura. Amo el cine de género, desde adolescente me gusta el terror. Y, particularmente, “El susurro” tiene una vuelta de tuerca interesante, que es el tema vincular, sin dejar de lado todos los tópicos del género, porque te asusta, hay un misterio, está la sangre, pero también emociona, y mi personaje es un vampiro distinto a los que suelen mostrarse, aunque suene loco, te diría que es muy humano.

Noticias: Vos venís trabajando hace rato en el cine de género. ¿Sentís que a partir de lo que pasó con “Cuando acecha la maldad” y su triunfo en el Festival de Sitges, hubo un antes y un después en el terror argentino?

Cáceres: Y sí. Esta es una movida que se viene gestando desde hace mucho tiempo con festivales como Buenos Aires Rojo Sangre, yo tuve la suerte de laburar con directores de culto como Daniel de la Vega o haber hecho “El desarmadero”, una película bien de género y autogestiva de Eduardo Pinto, que me trajo diez premios internacionales como actor. Con de la Vega hice “Punto muerto”, un hermoso homenaje al género, mi compañero fue Osmar Núñez y juntos ganamos el premio al mejor actor en el BARS, fue una re linda experiencia. Creo que fuimos encontrando un terror argentino, cuando queremos copiar modelos de otros lados las cosas no nos salen, por eso las películas con una identidad propia son las que recorren festivales  y ganan un público que sigue consumiendo cine de género en las salas. A ese caudal de gente que apuesta a la experiencia hay que defenderlo, el cine de terror es el género por excelencia en ese sentido, te pasa algo físico en la sala, el susto y la emoción te atrapan de otra manera.

Noticias: Sos un actor muy del teatro, pero en un momento de tu vida entraste al audiovisual. ¿Cómo fue ese paso del escenario a las cámaras?

Cáceres: Fue muy gracioso porque por formación debo haber hecho como cien cortos de la FUC y de la Escuela Panamericana de Arte, ¿te acordás? (risas).  Yo quería tener mis primeras prácticas ante la cámara y los estudiantes foguearse como directores, ¡imaginate la cantidad de cosas que hice hasta llegar a mi primera película que fue “El amor, primera parte”! Sus cuatro directores hoy son todos nombres consagrados: Santiago Mitre, Alejandro Fadel, Martín Mauregui y Juan Schnitman, coordinados por Mariano Llinás, fue un gran comienzo para todos, a partir de esa película se me abrió un mundo muy poderoso con el cine. Igual no te voy a negar algo que las primeras veces que estuve en un rodaje me decían: “Luciano, tenés micrófono, no necesitás proyectar la voz porque no estamos en la sala Martín Coronado” (se ríe).

Noticias: El teatro aparecía aunque no lo llamaras...

Cáceres: ¡Es que soy de teatro de toda la vida! En ese momento estaba haciendo “Muerte de un viajante” con Alfredo Alcón, Diego Peretti y María Onetto, pero a la vez trabajaba en “Patito Feo”. Me decían: “¿Qué hacés trabajando con Alcón y grabando ‘Patito Feo’?” Simplemente estaba aprendiendo, fueron dos años así. En el teatro interpretaba a uno de los hijos de Alfredo y en la tele tenía un personaje con dos o tres escenas por capítulo, ahí aprendí a laburar con la cámara, a ser cómplice del foco, de las luces, del sonido. Ese entrenamiento de ejercer el oficio todos los días y resolver en el momento te enseña un montón. En el teatro también tenés que formarte desde la base, yo arranqué con Alejandra Boero en la sala que después se convirtió en Andamio 90, no sólo trabajé en las obras que se hacían ahí, también fui acomodador y boletero. Alejandra no te enseñaba solamente los géneros teatrales, te daba una escoba, un martillo, un serrucho y un pincel. Adquirí las herramientas actorales, pero sobre todo las de la autogestión; gracias a eso logré montar mi propio teatro a los 19 y empezar a dirigir mis obras.

Noticias: Conociendo el oficio de dirigir desde tan joven, ¿cómo sos cuando el director es otra persona? ¿Te entregás o le ves todos los hilos?

Cáceres: Soy recontra obediente. Hay una palabra fundamental que es “ dispuesto”, es necesario estar disponible a la tarea, el teatro es un laburo en equipo y hay que entregarse… aunque no niego que soy un actor que propone incluso hasta cosas de vestuario o caracterización, el que me convoca sabe que no soy un títere y ese diálogo entre todos los que hacemos una obra siempre está bueno.

Noticias: Mencionaste a Alajandra Boero y a Alfredo Alcón. ¿Aparte de ellos, a quiénes considerás tus maestros?

Cáceres: A muchos, trabajé con personas formidables. Tengo que nombrar a Leonor Manso, tuve la suerte de dirigirla en cuatro espectáculos y fueron experiencias muy felices, me he formado con Javier Daulte, con Rubén Szuchmacher… ¡Son tantos los maestros! Y también le estoy muy agradecido a todos mis compañeros, de cada uno de ellos he aprendido. Pasa algo algo particular con los jóvenes, los nuevos, me reavivan la llama de esta profesión, convivir con esas ganas de las primeras veces te permite comprender que es un privilegio enorme trabajar de lo que siempre quisiste. Porque yo nunca pensé que iba a vivir de esto...

Noticias: ¿Ni siquiera cuando soñabas con actuar?

Cáceres: Mirá, la primera vez que fantaseé con ser actor fue cuando mi viejo me hizo ver a Vittorio Gassman, ahí se despertó algo porque el cine es mágico, el teatro maneja la inmediatez y la sorpresa, pero el cine crea una ilusión. Mi padre también fue actor, pero no se pudo dedicar plenamente a esto porque vivir de la profesión es difícil. Recién en el 2020, cuando filmé una película en Roma, caí en que yo soñaba con ser actor como Gassman a los cinco años y estoy cumpliendo ese sueño.

Noticias: Una de las primeras veces que recuerdo haberte visto protagonizar en el cine fue en una película llamada “Garúa”. No vamos a decir cuánto tiempo pasó desde eso, pero ¿cómo la recordás?

Cáceres: (Se ríe) Imaginate que fue mi segundo protagónico y me llevó por primera vez a un festival de cine, nada menos que al de Shangai. Esa película tuvo la particularidad de que se hizo toda en fílmico, pero con bajo presupuesto, así que la mayoría de las tomas eran únicas. El director, Gustavo Corrado, tenía contabilizado el metraje con el que contaba; no se podía meter la pata. Si le sobraban veinte segundos, guardaba ese pedazo de película para después hacer planos detalle. Era todo tan artesanal que emociona, fue un gran viaje para mí. De Gustavo aprendí algo importante, él me dijo: “Para mí ya sos el personaje por el físico, por tu cara y por tu voz, pero hay tres escenas que por más que te encuadre bien, te fotografíe bárbaro y te ponga una linda musiquita incidental no alcanza. Yo en estas tres escenas necesito a tu actor”. Eso me hizo tomar conciencia del oficio y reconocer que en mi laburo hay momentos donde no siempre alcanza con lo cinematográfico, es fundamental entender cuando es indispensable apelar a tu actor, dar todo lo que tenés.

Noticias: Hablamos de “Garúa”, cuando la filmaste eras muy joven, pero dicen que el tango te espera, ¿es así?

Cáceres: ¡Totalmente! Mirá, como viajo mucho, cada vez que escucho un tango estando en el exterior lo siento dentro mío, me pasa también con el folclore y con algunas voces nuestras que me emocionan. Mi viejo era re tanguero. Conservo en mi cabeza su imagen bailando con mi mamá, es imborrable.

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Leonardo Martinelli

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