Hay personas que parecen dominar el tiempo y Carolina Kopelioff es una de ellas. En el término de un año interpretó personajes centrales en las segundas temporadas de “Máxima” y “En el Barro”, participó de la versión audiovisual de “Catedrales”, célebre novela de Claudia Piñeiro, volvió a “Soy Luna” para la despedida definitiva y protagonizó “Cautiva”, una serie fuerte que se interna en los infiernos de una orden religiosa prometiendo un duelo antológico entre Caro y Lorena Vega. Mientras tanto, siguió subiéndose al escenario con la obra de culto “Un tiro cada uno”, fue parte de “La ballena” al lado de Julio Chávez y encarnó a la dulce Nina en “La Gaviota” junto a Muriel Santa Ana y Diego Cremonesi en el Teatro San Martín, obra que retomará sus funciones en febrero. Además, se tomó un largo rato para charlar en esta entrevista. ¿Cuántas horas tienen los días de Kopelioff? Ese es un enigma que solo el amor por el oficio podrá resolver.
Noticias: Sos la protagonista de “Cautiva” y ahí componés a una chica que decide ser monja de clausura con consecuencias indeseadas. En muy poco tiempo coincidieron la película española “Los Domingos”, el nuevo disco de Rosalía, “La Mesías”, y otra serie sobre el Opus Dei que dirigirá Lucía Puenzo. ¿Hay un retorno de la religión como tema ?
Carolina Kopelioff: Es cierto que lo religioso no parecía un tema que estuviera dando vueltas y de pronto resucitó (risas). Cuando empecé con los ensayos de “Cautiva”, justamente me nombraron a la película “Los Domingos” donde trabaja Juan Minujín. Sé que generó mucha conversación y ganó el Festival de San Sebastián, todavía no se estrenó acá, pero tengo ganas de verla. Creo que está buenísimo darle luz a estos mundos como el de la clausura de los que mucho no se sabe, nadie conoce demasiado lo que pasa ahí adentro. El caso en el que se centra la serie es muy particular y, obviamente, por suerte no todos los espacios están llenos de esa dominación y maltrato, pero me parece importante darle visibilidad al tema y contar que estas cosas ocurren.
Noticias: ¿Tu personaje ingresa por propia voluntad a la Orden y después no puede salir?
Kopelioff: Así es, está basado en el caso real de una chica que, con 18 años, decide meterse en un convento de monjas de clausura y en circunstancias muy complejas la tienen ahí secuestrada durante 14 años. Recién logra salir a los 32 y se encuentra con un zona de su vida que necesita recuperar, está muy golpeada en más de un sentido y persigue la búsqueda de justicia por los abusos que vivió. Es una historia increíble, contada por directoras espectaculares como Paula Hernández y Jazmín Stuart y con compañeros muy zarpados.
Noticias: Hace poco HBO Max anticipó sus estrenos 2026, entre los que se encuentra “Cautiva”, y pudimos ver a una Lorena Vega monja que no sería precisamente la Hermana Teresa de Calcuta ...
Kopelioff: (Nos reímos) Lore, que es una actriz genial, un amor de persona, ¡le toca hacer de la torturadora del convento! Hay un elenco hermoso: Valeria Lois interpreta a mi mamá, Tomás Wicz a uno de mis hermanos y, como si fuera poco, están Rochi Hernández, Rita Cortese, Julieta Zylberberg… Los quiero mucho a todos.
Noticias: Mientras hablabas de Lorena Vega, pensaba que ambas estarán en la nueva temporada de “En el barro” y vos también hiciste la segunda de “Máxima”. ¿Le jugamos unos pesitos al número 2?
Kopelioff: Y, podría ser (risas) “En el barro” ya se filmó hace un año, de hecho, cuando me convocaron al casting de “Máxima”, recién terminaba de grabar, parece increíble, pero finalmente van a estrenarse las dos en 2026. En la serie “En el barro” encarno a la hija del personaje de Vero Llinás. Estamos en otro pabellón, cruzándonos bastante con la China Suárez, y me toca también algo fuerte con L-Gante. Lo cuento porque ya lo dijeron por ahí.
Noticias: Delfina Chaves me dijo que cuando te vio entrar al set holandés fue como ver un destello de su gente querida de Buenos Aires en Países Bajos
Kopelioff: ¡Qué hermoso! Es que fue algo muy especial, viajar para filmar, conocer algo nuevo es muy enriquecedor y bastante distinto a todo. A veces había que rodar en lugares un poco improvisados y de repente estás ahí compartiendo con todo el equipo holandés y pensando “¿Cómo llegué acá?”. Grabamos en locaciones que son increíbles, soñadas, fue una experiencia muy enriquecedora, filmar afuera tiene sus dificultades, incluso la del idioma. Me acuerdo de que con Delfina era: "¡Ay, qué bueno hablar un rato en español, relajarnos un poco!" Esos momentos juntas eran un recreo.
Noticias: Este año, además, compartiste dos trabajos con Muriel Santa Ana, la serie “Catedrales”, que terminó de filmarse hace poco, y “La Gaviota” en el Teatro San Martín. Antes ya se habían cruzado en “Cromañón”; ¿las une un hilo invisible o qué?
Kopelioff: (Se ríe) Te digo más: lo que todavía no sabés es que en “Catedrales” hacemos el mismo personaje; se llama Marcela. Yo soy la versión suya del pasado. ¡Es muy loco eso ! La serie está basada en la novela de Claudia Piñeiro, es un libro que me encantó, me lo devoré, filmamos mucho en Chile y nos reencontramos también con Fabiana Tiscornia que fue una de las directoras de “Cromañón”. En esta profesión uno se va cruzando por todos lados pero con Muriel hay algo inexplicable, la vida nos une, yo la amo y la admiro, es una compañera única y ahora con la experiencia de haber compartido escenario te digo que la quiero mucho más.
Noticias: El monólogo de Nina en “La Gaviota” es uno de los textos más bellos jamás escritos y cualquier actriz joven sueña con hacerlo. Una vez, María Onetto me dijo que ese era su pendiente en la actuación, lamentablemente, ella no pudo interpretarlo, pero vos sí, ¿qué sentiste?
Kopelioff: ¡Uf, un montón de cosas! Nina es un personaje muy soñado por las actrices, hay algo de ese monólogo final que nos toca de cerca. Todas en alguna clase lo quisimos hacer, nadie es capaz de resistirse a probar ese texto, así que me generaba una emoción enorme y también una gran responsabilidad. Hacer Chejov en la Sala Casacuberta del San Martín, dirigidos por Rubén Szuchmacher es cosa seria, por un lado, me acerqué con gran respeto a la obra, pero también fue conmovedor hacerla cada noche. Hubo algo muy especial en la puesta, fue una aproximación sumamente delicada con especial cuidado en las palabras, el director Rubén Szuchmacher tiene eso, honra cada punto, cada coma, es muy perfeccionista para con el lenguaje y eso es muy importante para mí también. Fue un aprendizaje desde la pasión y, por suerte, en febrero volveremos con nuevas funciones. ¿Sabés quién me dio la noticia de que iba a ser Nina?
Noticias: Dame pistas, ¿empieza con Muriel y termina con Santa Ana?
Kopelioff: ¡Sí! (nos reímos) Yo participé de un taller que se hizo en el San Martín para cubrir los roles del elenco joven, así que íbamos probando todos los personajes y un poco vas percibiendo que seguís avanzando, pero no sabés qué personaje te va a tocar. Me acuerdo que estaba en un taxi y de repente me manda un mensaje Muriel diciendo: “Ahora te van a llamar del teatro, pero quería darte yo la noticia de que vas a ser Nina”. Fue muy hermoso eso. Sentí una alegría indescriptible, pero también un miedo mortal, era inevitable.
Noticias: Pasemos a otra Nina, tu personaje en “Soy Luna”, porque no quiero despedirme sin resolver este misterio. ¿Cuándo tuviste tiempo de filmar la nueva temporada? El año tiene 365 días, Caro
Kopelioff: (Se ríe) ¡La verdad que este año fue una locura! Lo de “Soy Luna” se hizo porque durante estos años el público nunca paró de pedir una nueva temporada y fue una experiencia inolvidable, estoy en todos los episodios y me condensaron los tiempos de grabación, así podía hacerlo entre trabajos. Para mí fue el cierre de algo que significó mucho para todos nosotros, un reencuentro y la despedida que nos merecíamos. “Soy Luna” es el símbolo de otra etapa de la vida que quedó grabada para siempre, compartimos nuestra adolescencia, crecimos con la gente, actuamos en distintos países, llenamos estadios. Te juro que no hay día en el que no me llegue un comentario de “Soy Luna” o una foto de la serie, juntarnos para revivir todo eso y valorarlo aún más fue espectacular.


















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