Ignacio González Castro parece moverse en otro ritmo. Habla bajo, escucha más de lo que dice y no parece impresionarse ante el poder. Incluso cuando a su alrededor orbitan presidentes, magnates y mitos contemporáneos, hay en su modo una calma que desconcierta y una cortesía antigua que desentona —para bien— en un mundo que suele confundir éxito con estridencia. Su bajo perfil y gratitud intacta, no es estrategia: es carácter. Como si el éxito —ese que suele volver ruidosos a quienes lo rozan— en él hubiera elegido pasar en puntas de pie.
Uruguayo hasta en la cadencia, combina esa bonhomía casi artesanal de sus raíces con una vida que, en bambalinas, es puro vértigo. Fue modelo adolescente, y sin dejar la facha de lado, con apenas 23 años metió primera en su carrera emprendedora porque entendió que su lugar no estaba en la vidriera sino en el detrás de escena. La formación en Babson College, en Boston, una de las universidades más prestigiosas en emprendedurismo, terminó de ordenarle la cabeza. Allí descubrió la verdadera dimensión de la competencia global. Entendió que el talento sin disciplina no alcanza y que, para jugar en las grandes ligas, hay que estar dispuesto a dar más que el promedio.
Y se animó a apostar en grande: para crear espacios y tender puentes. Así nació el America Business Forum, el proyecto que lo llevó en su décimo aniversario, de Montevideo a Miami. Ese foro intimista y cercano para los líderes que marcan el pulso planetario donde pasaron personalidades de diferentes ámbitos, desde la política hasta el deporte, la moda, los negocios y el espectáculo. Todos con un mismo fin: compartir lecciones, experiencias e historias de vida, que generen impacto en otros. Una cumbre donde el poder, por una vez, baja el volumen, y se humaniza
Acaba de cerrar una nueva edición del Forum en Miami, con una convocatoria que confirma su ambición global: en un mismo escenario convivieron Donald Trump, Lionel Messi, Rafael Nadal, Jeff Bezos, Corina Machado y Javier Milei, entre otros. Nombres inmensos, reunidos bajo una premisa simple y poco frecuente: hablar de poder, éxito y liderazgo desde un lugar humano. Un logro que, fiel a su estilo, celebra sin encandilarse. Siempre agradecido, vuelve a casa y a sus afectos para bajar la adrenalina. Apaga el teléfono, pero su cabeza sigue encendida, entretejiendo nuevos horizontes. Sabe que llegar lejos no sirve de mucho si en el camino se pierde el norte. Su consigna —casi una filosofía— es atesorar los consejos de almas milenarias para avanzar hacia el futuro sin desoír el pasado. Su fórmula es tan simple como infrecuente: escucha real y una obsesión por el contenido antes que por la vanidad. Tal vez por eso, en tiempos de egos inflados logra sentar en una misma escenografía a figuras que no suelen compartir escenario. En su entrevista con NOTICIAS, cuenta cómo construyó ese método silencioso para reunir grandes nombres sin resignar identidad ni calidez, y por qué cree que, en tiempos de ruido, la calma también puede ser una forma de liderazgo.
Noticias: ¿Qué recuerdos tiene de su infancia en Montevideo y cuánto influyó en lo que es hoy?
Ignacio González Castro: Desde chico quería hacer negocios. Mientras otros soñaban con ser futbolistas o astronautas, yo pensaba en proyectos. Con el tiempo entendí que no me alcanzaba con ganar plata: quería construir algo que me motivara de verdad.
Noticias: Ese impulso lo llevó a formarse en Estados Unidos.
González Castro: Estudié en Babson College, una de las universidades número uno en emprendedurismo. Fue una experiencia que me abrió la cabeza. Ahí entendí que el esfuerzo real es otro: en nuestros países, con un esfuerzo medio podés destacarte; allá no alcanza.
Noticias: ¿No le dio miedo volver y sentir que el escenario era chico?
González Castro: Lo pensé, pero enseguida me puse a emprender. Siempre tuve una idea clara: hacer algo global sin perder el arraigo. Voy y vengo todo el tiempo y mantengo una conexión profunda con Uruguay. El proyecto nació de esa dualidad: jugar en la liga global sin abandonar el origen.
Noticias: Empezó muy joven. ¿Le costó que lo tomaran en serio?
González Castro: Fue un desafío. En Estados Unidos se premia la cultura emprendedora y el éxito; acá muchas veces destacarse está mal visto. Y la edad pesa: allá veía gente muy joven en posiciones de poder. Acá, en cambio, si no tenés 40 o 50 años, cuesta que te tomen en serio.
Noticias: ¿Cómo nació el América Business Forum?
González Castro: De a poco. El primer foro fue en el aeropuerto de Montevideo para 700 líderes. La segunda edición duplicamos los asistentes y al año siguiente lo llevamos a Punta del Este, y no paró de crecer. Ahí entendimos que lo que más inspira no son los logros, sino las historias de vida.
Noticias: ¿Quién fue clave en sus comienzos?
González Castro: Ricky Sarkany. Me apadrinó con una generosidad increíble, sin pedir nada a cambio. Yo no tenía nada para darle en ese momento y, aun así, me acompañó en todo el camino.
Noticias: ¿Por qué ese foco en las historias?
González Castro: Porque el éxito es la punta del iceberg. A mí me interesa lo que está abajo: los fracasos, los sacrificios, los momentos oscuros. Eso genera empatía. La gente siente que mañana podría ser ella.
Noticias: Después de diez años exitosos en América Latina, ¿tuvo miedo de no estar a la altura de lo que prometía el salto a Estados Unidos?
González Castro: El plan fue grande y ambicioso desde el inicio. Siempre supe que si queríamos ser globales, había que ir a Estados Unidos. Investigamos Los Ángeles, miramos Nueva York, pero para mí el lugar era Miami. En el último año y medio dijimos: ya probamos, tenemos valor, somos buenos en lo que hacemos. Había que salir a jugar en la cancha global.
Noticias: El resultado fue una convergencia inédita de figuras. ¿Cuál fue el impacto de tenerlas en el mismo escenario?
González Castro: Trump, Milei, María Corina Machado, Messi, Jeff Bezos y decenas de líderes globales en un mismo escenario. Es una experiencia única. Lo que más impacta es ver cómo estas personalidades, que parecen tan distantes en términos de su campo de acción, comparten una visión común sobre la importancia de la resiliencia, la innovación y la perseverancia.
Noticias: ¿Qué criterios utiliza para armar esta increíble lista de personalidades?
González Castro: La selección de los oradores es una de las partes más complejas y fascinantes del evento. Buscamos personas que, además de tener un impacto global, sean agentes de cambio, que realmente estén innovando en sus respectivas áreas. No solo se trata de sus logros profesionales, sino también de sus historias personales, sus visiones para el futuro. El poder también necesita humanidad.
Noticias: ¿La negociación más compleja de este combo?
González Castro: Sin dudas, la del presidente Trump. Su participación estuvo en duda hasta el último momento.
Noticias: ¿Cómo se maneja tanta presión?
González Castro: Tenemos la piel muy curtida. No es solo la presión del evento, sino la de todos los equipos que rodean a estas figuras, cada uno defendiendo ferozmente sus intereses. Es como hacer malabares con mil vasos: tiempos, orden, protagonismo, agendas. Este primer evento en Estados Unidos fue, en muchos sentidos, volver a empezar.
Noticias: En tiempos de hiperpolarización, ¿Hay figuras que no convocaría?
González Castro: No tengo veto por nombre propio, sí por principios. Me cuesta convocar a alguien no elegido democráticamente o ubicado en los extremos. Al mismo tiempo, creo que cada persona tiene su verdad y que la empatía empieza por intentar entender por qué alguien hace lo que hace. Comunicar y escuchar es el mejor camino para tender puentes.
Noticias: Hay críticas por la baja presencia femenina en foros internacionales como el suyo. ¿Está conforme con el nivel de inclusión alcanzado?
González Castro: Es un tema central para mí y no lo esquivo. Buscamos activamente voces femeninas, pero la realidad sigue siendo desigual: todavía hay muchos menos nombres de mujeres con visibilidad global que de hombres. No es falta de voluntad ni una cuestión del público, sino el resultado de años de obstáculos e invisibilización.
Noticias: ¿Cómo baja un cambio en medio de tanta presión?
González Castro: Vuelvo a Uruguay. Amigos, familia, una mesa chica con la que hablo todo el tiempo. Asado, vino y teléfonos apagados. El disfrute también es trabajo. Eso te pone en perspectiva: nada es tan grave ni tan importante. También el deporte: corro mucho para bajar la adrenalina. Y, cuando no alcanza, melatonina y a dormir.
Noticias: ¿Qué aprendió del poder y el liderazgo?
González Castro: Que el ADN humano no cambia. Da lo mismo hablar con el presidente de Estados Unidos, con Jeff Bezos o con un emprendedor latinoamericano: el ego, lo luminoso y lo oscuro están siempre ahí.
Noticias: ¿Qué se viene para el América Business Forum?
González Castro: Miami va a ser nuestra casa por los próximos dos o tres años. Queremos seguir creciendo y convocar voces como Elon Musk, Sam Altman, David Beckham, Tom Brady u Oprah.
Noticias: Una lección que aplique todos los días.
González Castro: Que la vida es un combate. A veces ganás, a veces perdés, pero lo importante es no bajarse del ring.
Noticias: Un miedo.
González Castro: No vivir acorde a mi potencial.
Noticias: ¿Cómo le gustaría que se recuerde el América Business Forum?
González Castro: Como un espacio que inspiró a las personas a pensar más allá de los límites, que despertó en ellos la curiosidad por aprender y la valentía para cambiar. Me gustaría que, con el tiempo, sea recordado no solo por los grandes nombres que lo han participado, sino por las transformaciones que generó en las vidas y negocios de quienes asistieron.
Noticias: ¿Y a usted?
González Castro: Como alguien que intentó tender puentes. Hay demasiados lugares que nos dividen. También tiene que ver con la esperanza, con haber sido alguien que aportó una mirada optimista al futuro.
















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