Guillermina Valdés es una mujer cuya versatilidad es su mejor carta de presentación. Empresaria, actriz y modelo, es alguien que sigue apostando al estudio y a la formación. Figura mediática que tuvo dos maridos muy célebres —Sebastián Ortega y Marcelo Tinelli—, es madre de Dante, Paloma, Helena y Lorenzo. La curiosidad y la voluntad de encarar permanentemente nuevos desafíos fueron su motivación para protagonizar “El divorcio del año”, obra de Mariela Asensio y José María Muscari, dirigida por el propio Muscari. Valdés comparte elenco con Fabián Vena, Ernestina Pais, Juan Palomino y Rocío Igarzábal en esta comedia que surge como una de las propuestas más novedosas del verano. Ocasión propicia para el diálogo de Guillermina Valdés con NOTICIAS.
Noticias: ¿Qué te sedujo para sumarte a “El divorcio del año”?
Guillermina Valdés: Veníamos hablando desde hacía mucho con Muscari para laburar juntos; él me llamó varias veces y, finalmente, cuando me llegó este libro, no podía parar de leerlo. Creo que los espectadores van a volver a sus casas cambiados en muchos aspectos, no serán los mismos que cuando llegaron a la función y eso para mí es lo lindo que tiene el teatro, nos hace pensar y también deja su semillita de inquietud.
Noticias: ¿La crisis de pareja que muestra la obra es entre tu personaje y el de Fabián Vena?
Valdés: Sí, exacto, nosotros somos la pareja que se está divorciando. Ernestina Pais hace de mi abogada, Juan Palomino interpreta al abogado de Fabián y tenemos una hija llamada Sofía, encarnada por Rochi Igarzábal.
Noticias: ¡Te pusieron una hija grande!
Valdés: Sí, mi personaje fue madre a los 17 años y Rochi hace de un poco más chica que su edad real. La historia de Evangelina es que tuvo a su hija de muy joven, hace treinta años que está en pareja con este hombre y ambos padecen la relación porque es muy tóxica. Conviven con esa dinámica conflictiva. Los dos son muy mediáticos; él es un periodista de noticiero muy conocido y ella es una exmodelo y empresaria que compartió toda su vida públicamente. Hoy lo hace a través de las redes, pero siempre se caracterizó por exponer el minuto a minuto de su existencia, hizo un poco su carrera en base al show de la exposición. Ahí hay un gran conflicto no solo en el ámbito interno sino también en el aspecto público, porque hay que sostener una postura y una imagen ante los medios.
Noticias: ¿Muscari buscó hacer un personaje a tu medida?
Valdés: En realidad no, yo soy totalmente diferente. Cuando empezamos a ensayar, Muscari me dijo: “Guillermina, vos no tenés el gen del quilombo. Sos muy reservada e íntima, muy celosa de tu privacidad y este personaje es todo lo contrario”. Es verdad que yo estuve en los medios durante muchos años, pero siempre traté de evitar el conflicto, intenté huirle a la exposición relacionada con eso. Mi personaje está en el otro punto del mapa, ella ilumina esos conflictos y si no hay un tema lo genera, por eso me pareció tan interesante abordar a alguien que en su psicología es tan opuesto a mí. Es una comedia dramática que empieza de una manera y de a poco se va metiendo con un asunto complejo, ya lo descubrirá el espectador en la segunda mitad de la obra.
Noticias: Tu mamá te tuvo siendo muy jovencita, ¿hay un guiño a tu propia historia ahí?
Valdés: ¡En eso sí veo algo! Hay pequeños destellos personales, puntas que pueden tocar ciertos aspectos emparentados con mi historia, pero todas las decisiones que el personaje fue tomando son opuestas a las mías. Ella es de Paternal y yo de Necochea, las dos tuvimos una vida simple de chicas, pero los rumbos que elegimos son diametralmente opuestos. Igual te digo que en algún punto quiero a mi personaje porque puedo ver su humanidad, entender muchas cosas que hizo y comprender su manera de ser. En cada ensayo encuentro más cosas que nos acercan, siento que también aprendo de la energía tan diferente que maneja.
Noticias: Recién nombraste a Necochea, tengo entendido que viviste en distintos lugares entre los que se encuentran Tandil, Buenos Aires y Nueva York. ¿Cuál fue el cambio más significativo para vos?
Valdés: Creo que todos fueron cambios fuertes, ¿sabés? En un punto yo siento que los busqué, porque en el afán de crecer y transformarme, que es una inquietud que tengo, siempre fui detrás de los desafíos, de entrada me generan vértigo hasta que empiezo a transitarlos y todo cambia. Pero en el momento que digo “sí”… ¡ay! (Se ríe) Estar en una obra como esta, en calle Corrientes, otra vez expuesta a los prejuicios, me doy máquina, se me arma un mundo. Después, cuando estoy en el escenario, me doy cuenta de que realmente estoy donde quiero. Es la primera vez que tengo el sentimiento de acercarme a una obra desde un lugar muy íntegro, estoy muy empapada de mi actriz, habitándola por completo, sin medias tintas. Yo me comprometo mucho con los proyectos teatrales, la paso muy bien y los vivo intensamente. Lo mismo que al entrenamiento actoral. Cuando no trabajo estoy formándome todo el tiempo, pero no es solamente el laburo específico con el instrumento, creo que también la vida es una gran escuela para el actor. Hoy estoy a pleno con mi actriz, no soy una empresaria que actúa, simplemente a veces no elijo tantos proyectos porque yo vivo de mis empresas y espero la propuesta indicada, la que me interpele de verdad.
Noticias: Hablaste de prejuicios, seguramente sabés que alguna gente se preguntará por qué pudiendo estar de vacaciones en Punta del Este elegís quedarte acá y hacer teatro en enero, ¿no?
Valdés: (Se ríe) ¡Porque me encanta! Amo esta profesión, quizás empecé más de grande, pero no hay una edad justa para arrancar o para brillar en algo, esas son cuestiones derivadas de los mandatos. Hoy para mí no es un disfrute estar en Punta del Este sino subirme al escenario, comprometerme con un personaje y dejarme llevar por la emoción que esta obra me permite vibrar. Una sombrilla y una ola no me producen ese sentimiento. Yo busco conectar con mi mundo emocional, mi búsqueda es conmoverme como me pasa ante una obra de arte o con la música.
Noticias: Tenés cuatro hijos de distintas edades, ¿la música es un buen lugar para compartir con ellos?
Valdés: En general, sí. Con ellos conectamos mucho desde lo musical; aprendo un montón; me acercan todo el tiempo a artistas nuevos y, además, podemos debatir. Ellos también escuchan mucha música de los 80 y los 90 que consumo yo, así que es un gran punto de encuentro.
Noticias: Hablando de eso y a riesgo de parecer chusma, a Joaquín Furriel lo conociste en el Lollapalooza, ¿no?
Valdés: ¡Ah, mirá cómo te acordás, seguro lo leíste en alguna nota! (risas) Con Joaquín tuvimos un vínculo lindo, duró alrededor de un año y la verdad que estuvo bien. Somos personas muy diferentes que supimos respetarnos y poder decir en su momento: “Bueno, hasta acá llegamos”.
Noticias: Ahora Daniel Veronese está dirigiendo a Leonardo Sbaraglia en el Teatro Cervantes, pero ¿a vos también te dirigió Veronese o estoy equivocado?
Valdés: ¡Para nada! Hicimos “Invencible” acá mismo, en el Multiteatro. Fue una de las veces que me puse a prueba; siempre que me animé a algo distinto, tuve buenas experiencias. En “El divorcio del año” estoy conociendo a un director increíble como Muscari, que a mí me viene al pelo en este momento de mi vida, su manera de trabajar, la dinámica que genera, su compromiso y su precisión quirúrgica que maneja son notables, tiene clarísimo lo que quiere. Me gusta mucho trabajar con alguien así, con gente apasionada por lo que hace, no me refiero solo a José sino también a Mariela Asensio que es su coequiper y con quien escribieron juntos la obra.
Noticias: En el escenario te toca hacer pareja con Fabián Vena, ya sabemos que viajaste mucho en los 90, pero ¿te acordás de él en “La banda del Golden Rocket”?
Valdés: ¡Sí, obvio! Es un placer laburar con Fabi, con Juan Palomino, con Ernestina y Rochi. Es hermoso, tenemos una sinergia como equipo. Hay algo que sucede con todo el equipo técnico y artístico que es muy mágico, es una fiesta.
Noticias: Decís fiesta y pienso en aquellos desfiles de Giordano en Punta del Este, ¿había que estar bien plantada para sobrevivirlos?
Valdés: Te digo la verdad, no los disfruté mucho, pero bueno, fue un trabajo que me ayudó a tomar otras elecciones distintas en la vida, así que al final estuvo bien. Tengo un recuerdo de mucha inseguridad en mi época como modelo, nunca estuve muy convencida, sabía que no era lo mío, pero me dio mucha independencia económica, me ayudó a conocer otros caminos y yo soy muy agradecida.
Noticias: Volvamos a Necochea, tu viejo era veterinario, ¿heredaste su amor por los animales?
Valdés: ¡Sí, recontra! Conecto muchísimo con los animales, ese amor es un lugar donde me reencuentro, me pasa lo mismo con la jardinería, me puede la naturaleza. Los animales y las plantas tienen el don de llevarme a lo meditativo, a estar en contacto con mi parte más genuina.















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