Nació el martes 13. Lejos del maleficio, eso parece haberla hecho a prueba de balas. Cuando asumió Virginia Gamba el puesto de directora de desarme en Naciones Unidas, le prometió inocentemente a su madre que no iría a países en guerra. Mintió. Estuvo en muchas y vio volar y caer cohetes y misiles. No sólo eso, negoció con los altos mandos de diversas etnias, investigó a los responsables del ataque químico en Siria, logró acuerdos para que dejen de usar y abusar de niños con grupos armados enfrentados entre sí, consiguió que cedan a sus pedidos líderes de grupos paramilitares africanos que por años se habían rehusado a entrar en negociaciones con ONU y que minutos después serían declarados “criminales de guerra” por una sanción internacional.
Mucho antes, fue la única experta en defensa inglesa en la Argentina y la guerra de Malvinas la agarró justo en esta tierra. Al abrirse la puerta a las elecciones, las Fuerzas Armadas la llamaron para que capacitara a los nuevos militares en Estrategia, también lo hizo luego con el Estado Mayor Conjunto a pedido del ya electo Raúl Alfonsín.
En medio de su derrotero, aprendió a reconocer armas, desactivarlas, cargarlas y disparar. A evitar campos minados y apagar fuegos. A saltar de un coche a otro y esconderse en lugares públicos. La secuestraron de mentirita (en medio de un entrenamiento), la encapucharon y maniataron, y terminó negociando con el captor con un vale cuatro de película que bien relata en su último libro “En la cuerda floja” (Edhasa). Al principio, había sido secretaria bilingüe en una multinacional. Además creció repartida entre la localidad bonaerense de San Martín (donde nació), Bolivia, Perú, Inglaterra y varios países africanos.
Vivió muchas vidas en una. Y ahora está muy confiada en que será la próxima secretaria general de la ONU. “No viví, sobreviví muchas vidas”, se ríe ella y se define como una persona realista. A pesar de haber tomado contacto con la miseria humana y el poder mal ejercido, en su libro alienta: “Es un verdadero privilegio estar vivos. ¡Ánimo! Hay tanto que explorar, tanto que encontrar y tanto que vivir. Por eso cálcense el gorro de capitán de sus destinos y anímense a navegar por este nuevo mar de este nuevo mundo”.
Noticias: ¿Por qué se define como “realista”?
Virginia Gamba: Creo que el mejor realismo es el positivo. Creo mucho en la preparación, pero aprendí que no controlás a dónde te llevan el destino ni los eventos. Desde chica pienso que uno no elige nacer. Cuando nacés, invariablemente estás metida en una autopista que te lleva a tu propia muerte. Pero si aprendés que el estar acá te está dando una gran oportunidad, es como viajar. No podés elegir los obstáculos que van a entrar a tu camino, pero podés optar por entenderlos casi como una competencia, un desafío, un misterio. Un obstáculo en el camino me produce adrenalina para buscar una solución. Entonces me divierto aunque sea algo trágico. Me divierte encontrar soluciones.
Noticias: ¿Eso tuvo que aprenderlo o es algo que vino con usted?
Gamba: Lo aprendí a fuerza de golpes. Llega un momento en que no podés más ser espectador, tenés que actuar; no reaccionar sino accionar. He visto cosas horribles, la capacidad del hombre de ser cruel con el hombre no tiene límites. Y tomé la decisión de tener fe en el ser humano y de jamás perder la fe en Dios. A diferencia de la esperanza, que es pensar que algo va a cambiar, tener fe no lleva ningún tipo de condicionamiento, implica un riesgo y un dolor. No soy tan estúpida de creer ciegamente en la bondad humana, sino que siempre hago un análisis costo-beneficio. Yo tengo infinita capacidad de destruir personas, lo sé, y tomé la decisión de jamás hacer una estrategia contra un ser humano, porque moralmente es indefendible. Me da mucho miedo porque tenemos en la historia de la humanidad tantos monstruos. Y esos monstruos eran gente brillante que tomaron la decisión de usar sus habilidades para avanzar sus propios intereses, no importa pisando a quién.
Noticias: ¿Le da mucho miedo, siendo una persona brillante, convertirse en un monstruo o lo dice por otros?
Gamba: Me da miedo mi propio poder. Yo tomé una decisión siendo muy joven: no iba a usar mis habilidades para mi propio beneficio si eso implicaba dañar a otros. Donde termina mi influencia es donde empieza la influencia de terceros. Y como es infinita mi capacidad de influencia, es injusto y un abuso de poder poner eso delante de las personas que me rodean.
Noticias: Está postulada como secretaria general de ONU, un cargo y una responsabilidad enorme. ¿Qué tensión interna le generó la decisión?
Gamba: Fue un enfrentamiento interno muy importante. Mi deseo es que me dejen en paz, estoy harta de la aventura. Mi deseo es hacer lo que siempre quise hacer: tener una casa, una familia, comida suficiente y, si es posible, estudiar arqueología, que es lo que me gusta, escribir novelas de misterio. Pero está la obligación, porque con toda habilidad viene una gran responsabilidad. Desde septiembre del 2024, te diría, con todas las situaciones de violencia y de conflicto global que estaban surgiendo, yo estaba dentro de la organización siendo subsecretaria general. Trataba por todos los medios de proveer soluciones y veía las posibilidades de solucionar temas muy rápido, pero era una voz entre muchas. Es un momento en que Naciones Unidas está destruida, tiene muy mala reputación, no se cree en su capacidad ni en su rol y, encima, está en bancarrota. Es la peor de las fórmulas. Si hay alguna persona en el planeta que puede hacer frente a ese tipo de peso, soy yo. Porque no es un premio ser secretario general hoy, a lo mejor lo era hace diez años, pero hoy no es un premio sino una pesada carga. Y yo soy un burro de carga, tengo confianza en que soy resiliente. Así que me di cuenta de que no podía desviar mi cabeza del tema: soy idónea, tengo el expertise necesario, la experiencia, la base académica, la humanidad. He viajado y vivido en tantos continentes que entiendo a la gente y sus necesidades. Conozco las Naciones Unidas, sus problemas, las políticas dentro del Consejo de Seguridad, las esquizofrenias de los grandes países, y ellos me conocen a mí. Entonces tengo obligación moral de presentarme. Soy muy buena trayendo compromisos.
Noticias: ¿Qué pasa con los líderes actuales? ¿Le asusta Trump?
Gamba: Tuve la suerte de conocer estadistas, te puedo decir que no hay ningún estadista vivo hoy. El estadista es la persona que trabaja para el bien común de su gente y de la humanidad.
Noticias: Recordemos que trabajó junto a Nelson Mandela, por ejemplo.
Gamba: Y aprendí muchísimo de él, creo que fue el último estadista que tuvimos. Me dio muchas lecciones de vida. Casi toda la gente que se eleva por sobre su propia pequeñez y tiene poder político lo usa para fortificar y ayudar a que la humanidad sea más fuerte en el futuro. Hoy no hay estadistas, pero eso qué importa. Me preguntaste si él (Trump) me da miedo, no, no me da ninguno porque cualquier persona que te diga “tengo poder político”, vos decile: “Si está en el poder es porque llegó a través de un voto o de las armas y está ocupando ese espacio, ¿pero tiene autoridad?”. Un estadista tiene autoridad aunque no sea presidente. No me asustan los cargos de presidente. He tenido que ver con tantos en mi vida, y algunos que eran muy poderosos, como Gorbachov, los conocí a todos.
Noticias: ¿Vio algún patrón común en los grandes poderosos?
Gamba: En general, te puedo confirmar que el poder corrompe. La gente se acostumbra a tenerlo y después, cuando cambia la relación o dejan su rol no tienen de qué asirse, andan como pollos sin cabeza. Te volvés ciego. Yo prefiero tomar decisiones bien despierta y no dormida, siempre fui Virginia Gamba. En todas las oficinas que ocupé, agarré a mi personal y le dije: “Tienen una sola misión: no dejen que me equivoque. Si escuchan que yo estoy pensando hacer algo que ustedes piensan que no, me lo dicen”.
Noticias: ¿Cómo ve la Argentina?
Gamba: Para mí, como para el resto del mundo, es un gran misterio, porque seguimos vivos y hemos sobrevivido a cualquier cosa por muchos años. Yo no veo ningún cambio en el pueblo argentino, que es mi gran consuelo. Sé que la Argentina va a sobrevivir a cualquier cosa y sé que el argentino es resiliente, tengo admiración. Para mí, la Argentina es el mejor refugio en un mundo en caos, gobierne quien gobierne. ¿Por qué? Porque es Argentina.
Noticias: ¿Le preocupa el liderazgo de Javier Milei?
Gamba: Yo no veo que el presidente de la Argentina sea diferente a las tendencias globales en todas las regiones del mundo, es una manifestación local de una tendencia global. Estamos en ese estadio donde las normas internacionales no representan más la realidad de hoy, porque es otro contexto. Entonces todas las reglas políticas y de la moralidad que se generaron al final de la Segunda Guerra Mundial no reflejan la realidad. Eso da excusa a muchos gobiernos y líderes políticos a andar diciendo: “Yo voy a hacer mi propia realidad”.
Noticias: En medio está la inteligencia artificial.
Gamba: Eso sí me da muchísimo miedo. Porque he visto el abuso en las redes sociales, el daño que se le hace a los chicos y adolescentes con el celular y cómo lleva a la violencia. Ahora imaginate que si a esto le agregás la inteligencia artificial, perdés por completo. Me asusta mucho porque hay gente vulnerable: los niños, millones de apátridas, las personas con discapacidades. ¿Es eso la defensa de una minoría? No, entendámonos, el total es todos nosotros, todos tienen que aportar a la civilización que viene, que tiene que evolucionar para mejor.
















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