“No me aburre la vida”, dice Oscar Barney Finn en una charla virtual, pantalla mediante. El verano lo pasa en Mar del Plata, trabajando. Es media tarde y cuenta que la playa no es lo que más le gusta. Tiene esa manera de hablar tan apacible y tan habitual en él. Durante la conversación, que recorre algunos aspectos de su vida, queda claro que la pasión y el entusiasmo por la creación artística siguen intactos. Director y productor de cine, teatro, TV y ópera, guionista y docente, es un hombre culto, sensible y afable.
Siempre fue inquieto y curioso. Desde chico tuvo interés por el cine y el mundo de la cultura, y casi adolescente comenzó a participar en el cineclub con amigos, en un viaje que todavía continúa. Le hubiese gustado estudiar Letras, pero su entorno lo indujo a cursar algo más “práctico”. Así estuvo poco más de un año en Odontología, una carrera que lejos estaba de sus intereses.
En los sesenta fue becado por el gobierno francés para estudiar cine y después de la beca se quedó en París un par de años más. “Trabajé como portero de noche de un hotel, atendí un restaurante universitario y una agencia de turismo que me permitió también llegar a Grecia, un viaje maravilloso, encontrando personas y lugares. Europa fue un viaje iniciático, el teatro poético francés, conocer autores como Giraudoux, Sartre, Camus. Además, Beckett y su Esperando a Godot, que siempre me encantó”, recuerda.
En los noventa fue invitado por la Embajada de Estados Unidos a un curso para directores de cine de distintas nacionalidades en Washington. Un viaje que se prolongó a Telluride y su Festival de Cine, Los Ángeles, Illinois y Nueva York, Carolina del Norte y Carolina del Sur.
En su prolífico camino creó la carrera de Diseño de Imagen y Sonido en la UBA y estuvo en el Fondo Nacional de las Artes, en la dirección del Festival de Cine de Mar del Plata y en la Asociación de Directores de Cine. Por supuesto, no faltaron los reconocimientos y los premios, entre ellos el Konex, Tres María Guerrero y el ACE de Oro, y fue declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires.
Este comienzo de año lo encuentra en Mar del Plata con la dirección y puesta en escena de “Vanya”, un unipersonal del inglés Simon Stephens, basado en Anton Chéjov, con traducción de Marcelo Zapata (un compañero habitual de Barney) y adaptación del mismo Barney para la versión local, manteniendo los sentimientos chéjovianos. Paulo Brunetti encarna los ocho personajes, en un tour de forcé admirable. Sábados y domingos en el teatro Cuatro Elementos. Después del verano continúan en Ciudad de Buenos Aires.
Barney, además, escribe sus memorias, prepara una obra para el Teatro San Martín y proyecta un viaje a España con su reconocida obra “Muchacho de Luna”, protagonizada también por Paulo Brunetti. Un presente y una vida lejos del aburrimiento.
Noticias: ¿Qué características lo definen?
Oscar Barney Finn: Soy consecuente con lo que pienso y leal con mis sentimientos. Trato de ser auténtico en todo eso. He tenido la posibilidad de hacer siempre lo que he querido porque lo he buscado. No me he sentido obligado, pero, claro, he generado mis propias producciones. Me he acostumbrado a eso, y después de tantos años no he abandonado ese espíritu emprendedor, esas ganas de luchar, de buscar un camino, me siento tan ansioso todavía y tan curioso con el mundo.
Noticias: Significa que siempre hizo uso de su libertad interna para hacer lo que quería.
Barney Finn: En todo sentido. A veces, sin darme tanta cuenta y, a veces, sin que los demás me lo permitieran. En muchas situaciones hice lo que tuve ganas y eso es invalorable para mí a esta altura de la vida, y es lo que trato de transmitir.
Noticias: ¿Cómo es este momento de su vida?
Barney Finn: Estoy con obras que han funcionado, escribiendo un libro, proyectando otra obra, pensando en otras cosas y sintiéndome bien. Nunca he tenido como ahora el reconocimiento, la gente me lo manifiesta. En lo personal, yo que he andado sin detenerme y sin mirar demasiado atrás, hoy tengo más posibilidades de detenerme y de reflexionar y tengo más espacio para esa reflexión. Sólo necesito la calma, los ruidos me alteran bastante, mucho más que antes. Necesito más que nunca el diálogo conmigo mismo.
Noticias: Está escribiendo sus memorias. ¿Cómo es esa experiencia?
Barney Finn: Ardua. Por momentos, grata, y, por momentos, no tanto. La dimensión del camino me lo he dado cuenta ahora escribiendo y dándole forma a toda una cosa vivida. Ardua porque me he encontrado con un montón de momentos de la vida quizás no resueltos, quizás cosas no saldadas, y este viaje al pasado me permite reflexionar y rever muchos temas.
Noticias: Usted ya contó que su padre era alcohólico. ¿Esa situación lo condicionó de alguna manera?
Barney Finn: Me condicionó en el pasado. Visto desde este presente me critico mucho no haber podido actuar de otra manera. De alguna manera estaba enfermo y eso, a veces, uno no lo sabía ver en su dimensión real. A uno le molestaba no tener esa figura paterna sólida que hubiera querido. Tampoco él vivió mucho, murió a los cincuenta años. Yo vivía en un mundo muy lleno de mujeres, madre, abuelas, tías, primas. Y tenía entre mis cosas a mi madre por un lado con sus imágenes, sus retratos, y a mi padre, por el otro. Entonces, en esta revisión de mi vida lo que hice hace poco fue juntar los dos retratos. Este simple hecho me cambió y también encontré este anillo de sello que era de mi padre, me lo puse en ese momento y no me lo saqué más. No es que esto componga lo no vivido, pero hay una aproximación que tiene que ver mucho para el mundo interno de uno.
Noticias: ¿Cómo ve el panorama cultural en nuestro país?
Barney Finn: Hay países en el mundo donde la cultura sigue teniendo un sitio de importancia todavía. Acá, lamentablemente, producto de gobierno, producto de gestiones, de deterioros, la cultura no tiene hoy el lugar que le corresponde. Las gestiones no siempre entienden como debieran entender la cultura. Hay lugares que son pilares en cualquier país. Aquí pareciera ser que, a veces, eso no se entiende y se acentúa con el tiempo, se acentúa en este momento. Pero más allá de los condicionamientos y de ese estrangulamiento de la cultura que uno siente aquí, hay determinados productores, autores, actores, teatros que transitan otros caminos y que no han bajado la guardia ni la van a bajar. Eso es alentador. Por otro lado, deseo que los teatros recuperen el acervo teatral argentino y que esas obras puedan convivir con obras nacionales más actuales, hay autores nuevos y de generación intermedia muy interesantes, y con obras internacionales también. A mí me ha tocado la suerte de hacer “Las de Barranco” en el Cervantes y “Doña Rosita la Soltera” o “Mucho ruido y pocas nueces” en el San Martín. No es lo frecuente. Hay que formar a la gente, educar para que esas cosas no desaparezcan y se educa mostrándolo, haciéndolo. No descartándolo.
Noticias: En esta vuelta al San Martín va a dirigir “La Niña en el Altar” de Marina Carr
Barney Finn: Sí, Marina es una autora irlandesa conocida en el mundo anglosajón y también un poco en España. Tiene una temática que profundiza en la mujer, pero no es feminista. Sus últimas investigaciones están centradas en el teatro griego clásico. En este caso, la obra está centrada en las figuras de Efigenia y de Clitemnestra, y encara el tema de la maternidad, la paternidad, el tratamiento del hombre frente a la mujer, la pareja, la violencia. Todos temas muy vigentes. La protagonista es Analía Couceyro y en el elenco están Marta Lubos, Pablo Brunetti, Ligüen Pires, Carlos Kaspar y Pablo Mariuzzi. Estamos estrenando a fines de abril.
Noticias: ¿Está contento con la persona que es, con la persona que supo construir?
Barney Finn: Uno es ambicioso, siempre construye mucho. Pero, a veces, construye desde la imaginación, la fantasía, desde el ideal, y de pronto está la vida, lo cotidiano, lo que uno puede. Todos tenemos zonas que nunca son satisfechas, que nunca nos dejan conformes cien por cien. Pero hay otras, que a veces uno no las tiene presentes, no las descubre, en donde había un personaje que por ahí uno dejó en el camino. Probablemente en algún recodo haya retazos de esos personajes que uno quiso ser y no fueron.
Noticias: ¿Cómo le gustaría que lo recordaran?
Barney Finn: Hay un tango de Manzi que Susana Rinaldi cantaba muy bien y que en una de sus frases dice: “Quisiera ser un buen recuerdo alguna vez”. Eso es lo que yo creo que debiera ser.
















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