Mauricio Dayub (José Tolomei)
Mauricio Dayub: “Ser feliz es ser de grande lo que soñé de chico”
Actor, autor, director y productor teatral, publica sus dos obras más emblemáticas y repasa una carrera marcada por la vocación.
Aunque con “Toc Toc” hizo 2753 funciones, nada identifica más a Mauricio Dayub que “El Amateur” y “El Equilibrista”, sus dos multipremiadas obras de teatro con las que ya superó las 700 y 900 presentaciones, respectivamente
Con base en Ciudad de Buenos Aires pero de gira por todo el país, “El Amateur” (Chacarerean Teatre, del propio Dayub) cuenta la historia de dos almas en pena y caídas del sistema que, a fuerza de amistad y voluntad, logran concretar los sueños del otro; y “El Equilibrista” (Teatro El Nacional) es un unipersonal que a simple vista se contradice con el título de la pieza, pero que habla de la necesidad de arriesgarse para avanzar.
Ambas obras, ahora además están disponibles en formato papel, publicadas por Orsai, la editorial de Hernán Casciari. El actor, autor, director y productor paranaense conversó con NOTICIAS en su bello galpón/oficina del barrio porteño de Palermo, donde también recorrió su historia teatral y familiar.
Noticias: ¿Cómo fue que las obras se convirtieron en libros?
Mauricio Dayub: Fue un pedido del público. Me pasaba muy seguido que al final de cada función, los espectadores me esperaban para preguntarme por determinada frase que recordaban más o menos y que querían recordar exactamente como la habían escuchado. Entonces le escribí a Casciari y su respuesta fue: “Lo hacemos”.
Noticias: Son los primeros libros de Orsai sobre teatro…
Dayub: Sí, Hernán me dijo que quería inaugurar un segmento con mis dos obras. Los libros son un poco más que lo que es un texto de teatro, porque incluyen fotos, la historia de cada pieza, la fecha de estreno, los premios que ganamos, los comentarios de la prensa especializada, los del público y el listado de ciudades y países que recorrimos.
Noticias: ¿Qué le significa su publicación?
Dayub: Engloba todo un recorrido, porque yo me he transformado en mucho más que lo que esperaba. Yo de chico tenía una vocación muy clara como actor y pasado un tiempo, luego de no encontrar eco en lo que yo quería hacer, me vi obligado a ser también autor, director y productor. Primero, con “El Amateur”, que lleva cinco años —cuatro con la primera versión y una con la actual— y que tuvo una película; y después con “El Equilibrista”, con la que llevo ocho años. Esta sumatoria, plasmada en los libros, espeja algo que supera lo que imaginaba. Tanto que a veces me parece la vida de otro.
Noticias: ¿En serio?
Dayub: Sí, porque yo empecé muy de abajo. Aparte, por muchos años callé mi vocación, porque expresarlo no producía en los demás algo que me permitiera pensar que lo mío sería posible.
Noticias: La primera vez que le dijo a su madre que quería ser actor, ella se echó a reír, contó una vez.
Dayub: Sí, y ahí pensé: “Esto no lo digo más, algo no está bien”. En fin… Fueron tantos años de intentarlo, de buscar, que me es más cercano el pasado que el presente. Al presente me tengo que adaptar, porque los libros se los editaban a Tito Cossa, a Carlos Gorostiza, a Mauricio Kartun, no a Mauricio Dayub. Me pasa eso: me sorprende, no me acostumbro fácil. Un amigo mío dice que si alguna vez escribo mis memorias, se tendrían que llamar “Cosecha Tardía”.
Noticias: ¿Pero lo disfruta?
Dayub: Sí, a pleno. No me canso de decir que, para mí, ser feliz es ser de grande lo que uno soñó de chico. Y este lugar, muy mejorado, es como el garaje de la casa de mis viejos, donde yo jugaba e imaginaba que algún día iba a ser actor.
Noticias: De hecho, aquí tiene un cartel que dice: “Mi lugar en el mundo”.
Dayub: Claro, porque este lugar me representa absolutamente y desde acá sale todo lo que hago: desde las escenografías hasta los videos para mis redes.
Noticias: Aquí también tiene un casete de “Melody”, una película que leí que lo marcó. ¿Por qué?
Dayub: Porque se trataba de un grupo de chicos que tenían la misma edad que yo, unos 12 años, y no podía entender por qué yo no estaba en esa película. ”¡Esto es lo que quiero!”, me dije, pero me preguntaba: “¿dónde se filmó?, ¿dónde están esos pibes?”. Yo quería ser amigo de ellos y quedé tan obsesionado que, durante semanas, seguí por la calle a chicas parecidas a la protagonista, creyendo que podrían ser ella.
Noticias: Estudiando Ciencias Económicas en Santa Fe, decidió dejar la carrera para venir a Buenos Aires a estudiar actuación. ¿Cómo lo tomaron sus padres?
Dayub: A mamá le costó bastante porque su sueño era que todos sus hijos fueran universitarios. En cambio, papá, que ya sabía que no había escapatoria, me dijo que si yo me dedicaba al teatro con la misma entrega y con la misma disciplina que amerita el estudio de una carrera universitaria, me iba a ayudar como lo había hecho mientras iba a la facultad. Y eso lo valoré mucho, porque ese parámetro que él me puso, me obligó a ser muy exigente con mi profesión. Ahora los padres somos más débiles en ese sentido, porque sólo deseamos que nuestros hijos sean felices. A mí, aparte de ayudarme a ser feliz, me pusieron una vara muy alta, y eso fue de gran ayuda, porque tuve que demostrarles que ser actor era tan valioso como ser contador.
Noticias: ¿Y lograron verlo?
Dayub: Mi viejo llegó a verme en “Toc Toc” y mi vieja hasta los inicios de “El Equilibrista”. Uno quisiera que vean lo último, pero bueno…
Noticias: Para usted, ¿qué es el éxito?
Dayub: Para mí, el gran cambio llegó con “Toc Toc” en 2010, pero yo soy de trabajar bien para pocos. La palabra “éxito” todavía me sorprende, pero lo cierto es que tengo que aceptarla, aunque no quiera. Lo que sucede es que yo tengo muchos más años de otra cosa. Son muchos más los años de comer lo que podía, que de elegir lo que quería comer. Y no lo olvido.
Noticias: En “El Equilibrista” menciona una frase de su abuelo y que le cambió su vida: “El mundo es de los que se animan a perder el equilibrio”.
Dayub: Yo se la escuché desde chico, aunque recién tomó verdadero valor a mis 20 y pico de años. Ahí fue cuando decidí dejar de tapar lo que verdaderamente quería hacer con mi vida. Ahí entendí que el mundo no iba a ser mío si no perdía el equilibrio y escuchaba al corazón. En la vida, muchas veces vamos hacia donde nos lleva el viento; y al público, cuando escucha esa frase, se le abre un mundo.
Noticias: A diferencia de muchos actores que dicen amar la actuación porque les permite vivir mil vidas, usted prefiere representarse a sí mismo. ¿Por qué?
Dayub: Para mí, hacer de un personaje de tal o cual autor es menos potente que compartir lo que a mí me pasó. Yo disfruto más de la transformación, del cambio, contando lo que viví. Tony Lestingi, un actor amigo, después de ver “El Equilibrista”, me dijo: “Es la obra en la que más personajes hacés, pero en la que más se te ve a vos”. A mí, cuando salgo al hall del teatro —como hago luego de cada función—, me gusta que me cuenten cómo conectaron mi historia con la propia, no que me hablen del personaje. Yo tengo que tratar de no hacer la obra para todos en general, sino de transmitírsela a cada uno. Eso hace que cada función sea diferente…
Noticias: Tanto en “El Amateur” como en “El Equilibrista” usted hace un gran despliegue físico. ¿Eso le requiere alguna preparación?
Dayub: Nunca fui bueno para los deportes, pero siempre hice alguna actividad física porque decidí que ser actor es escribir con el cuerpo sobre el escenario; y con eso fui construyendo un estilo que me ayuda a expresarme más allá de las palabras. A veces, el trabajo físico te permite aludir, evocar cosas en vez de decirlas, que es lo que ocurre cuando el teatro se torna explícito y aburrido.
Noticias: De joven no quería ser padre. Ahora, con 66 años y un hijo de 13, ¿se amigó con la paternidad?
Dayub: Siempre sentía que me faltaba, que tenía que estar más organizado, y pensé que seguiría los pasos de mis viejos, que me tuvieron de grandes, aunque creí que no pasaría jamás. Pero pasó; y cuando estaba seguro de que no me faltaba nada, Rafael llegó para mostrarme que no tenía lo fundamental. De hecho, ahora me gustaría que hubiese sido un poco antes.
Noticias: ¿Y cómo es como papá?
Dayub: Muchas veces no sé bien qué debe decírsele a un hijo. Qué está bien y qué está mal. No tengo esa cosa innata. Por eso agradezco tanto la presencia de Paula, mi mujer. Afortunadamente, el timón de la familia lo lleva ella.
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