Osvaldo Laport (Néstor Grassi)

Osvaldo Laport: “Mi única preocupación era vivir del arte”

De galán de novela a destacarse en el teatro musical, asume un nuevo rol en “Billy Elliot”. Inicios, memes y maestros.

Aunque parezca una afirmación temeraria, es un hecho indudable, todos conocemos a Osvaldo Laport. Nadie excepto él pudo ser el indio Catriel en “Más allá del horizonte”, el salvaje Amador de “Soy gitano”, el curtido boxeador Guevara de “Campeones”, el profe Franco Buenaventura, un abuelo llamado Bambi en “100 días para enamorarse”, o Aguirre, el guardaespaldas de “Amor en custodia” inmortalizado por un meme.

Ahora es Jackie, el reticente padre minero de “Billy Elliot”, un niño que, derribando prejuicios, descubre su vocación para el ballet, en la adaptación musical de la emblemática película homónima que puede verse en el Teatro Ópera. De galán de novelas a inesperado rostro del western contemporáneo en “Hombre muerto” o padre de todos los grandes musicales. ¿Hay algo que no pueda hacer Osvaldo Laport? Lo dudo.

Noticias: ¿Alguna vez te imaginaste que a esta altura ibas a convertirte en un referente del musical ?

Osvaldo Laport: Es mucho (sonríe). La verdad que nunca imaginé esto y es muy curioso también, porque mi relación con actuar en musicales nace en “Siddartha”, después apareció “El Principito Sinfónico”, algo espectacular, fue en el Movistar Arena y yo encarné al aviador. El año pasado llegó ese musical gigante que fue “La Sirenita”, donde interpretaba a Tritón y ahora este Jackie de “Billy Elliot”. En todas las obras que te nombré hago de padre, ¿qué decirte? Estoy conmovido. A mí lo que me emociona es tener la oportunidad de poder aprender de la infancia, de los más jóvenes, porque ves a chicos espectaculares y te seguís sorprendiendo. Imaginate todas esas aventuras en mi vida, lo que he transitado como trabajador del arte. Es un privilegio poder observar lo que hacen estos niños y niñas, siento que sigo descubriendo y evolucionando. ¿Viste a Joaquín Mondino Formichelli, el niño que hace de Billy Elliot? La presencia escénica que tiene, cómo se para frente al público, es muy fuerte. Cuando me ofrecieron ser parte de “Billy Elliot”, estaba haciendo otra obra, “Vamo' los pibes”, y en medio de una mudanza, pero no iba a perderme semejante oportunidad.

Noticias: Este personaje que encarnás en la obra me recordó a ese abuelo inolvidable que hiciste en “100 días para enamorarse”, también era un tipo duro al que se le mueve la vida, en ambos casos por prejuicios de género.

Laport: Muchísimas gracias por recordar a ese personaje porque es así. Son diferentes historias, pero en ambas surge la oportunidad de decir a nivel familiar: “¡Qué equivocado estoy!” Lamentablemente todavía nos falta mucho para evolucionar como sociedad y convertirnos en un país inclusivo.

Noticias: ¿Sentís que quizás en vez de acercarnos a eso estamos un poco más lejos?

Laport: Hay agresión, un montón de desprolijidades, muchos rincones un poco oscuros, algunos remiten a la coyuntura y otros lamentablemente forman parte de la idiosincrasia. Como trabajador del arte, como padre en este rol, tengo la oportunidad de interpelar a los papás que están en la sala y decirles: “¿Qué les pasa?” Eso es espectacular, curiosamente me están convocando mucho para este tipo de personajes y yo estoy feliz. Porque también, como embajador de buena voluntad de ACNUR, en cada uno de mis viajes, desde la organización hacemos hincapié profundamente en el apoyo a las personas que son víctimas por ser diferentes, por pensar diferente, por sentir diferente. He visto crueldades tremendas.

Noticias: Volvamos a algo que dijiste y es que te estabas mudando. ¿Dejaste el caserón donde vivieron todos estos años con tu familia? Debe ser movilizante

Laport: Sí, me estoy mudando a unas cuadras, pero dejar esa casa es todo un cambio de vida. Una mudanza es un tránsito complejo, terrible, revolvés toda tu historia, pensás qué dejás, qué tirás y eso también te lo preguntás con respecto a vos mismo. Imaginate que fueron  treinta y pico de años en esa casa.

Noticias: Importante de verdad es saber si la famosa cuna que le hiciste a tu hija Jazmín permanece. Cuando vimos al Chino Darín intentando armar la cuna antes de que naciera su bebé, con más esfuerzo que éxito, daban ganas de decirle: “¡Llamá a Laport!”

Laport: (Se ríe) ¡La cuna que construí permanece! Ahora ya con el permiso de Jazmín fue modificada, es más, la reforma fue su idea. Cuando cumplió 30, la cuna se convirtió en bodeguita y pasó a ocupar un lugar importante en el living. A todo esto, me encanta la actitud del Chino, es lindo que haya intentado armar la cuna de su hijo.

Noticias: Hablando de transformaciones, en algún momento pasaste de ser una figura muy popular a un actor de culto que sorprendió en películas como “Hombre muerto” o “Bandido”. ¿Lo lograste sin proponértelo o fue una búsqueda consciente?

Laport: No hubo una búsqueda ni una estrategia, yo siempre estoy distraído. Es más, Viviana, mi mujer, a veces me dice: "¿Cuándo te la vas a creer?" Y este es un gran momento, pero sigo pensando igual y siendo el mismo. Cuando yo crucé el charco y tenía 18 años, mi objetivo era  trabajar para pagar mis clases de teatro y que se abriera una puerta en la profesión para ser actor con  continuidad. Mi única preocupación era vivir y comer del arte, algo muy concreto, apegado a la realidad, no la fantasía de la fama. Me vine de Uruguay en el 76, era una época difícil y viví situaciones muy frágiles y debo agradecer que estoy vivo para contarlo. 

Noticias: ¿Recordás alguna en especial?

Laport: Tuve más de una cuando volvía de mis clases de teatro, llegando a la pensión donde estaba viviendo, que era en 25 de Mayo entre Tucumán y Viamonte. En aquella época, 25 de Mayo era la calle de los piringundines... Hoy le digo la calle del narcisismo porque ahora está repleta de edificios despejados, la gente pasa por la vereda y se mira (Se ríe). Pero en ese momento se vivían situaciones bravas y siempre fueron las trabajadoras sexuales que paraban en esa zona las que me salvaron. Le gritaban a las fuerzas de seguridad, a la policía, a los militares, tenían un coraje increíble. Fui violentado mil veces, en esa época también la violencia se sentía en la calle. Pero quizás, siendo muy inconsciente, pasara lo que pasara, nunca largué el teatro, ese es mi origen.

Noticias: ¿Y en la profesión también tuviste gente que te dio una mano?

Laport: Tuve el privilegio de estar con grandes laburantes del arte, de esos que te enseñan dónde pararte en la profesión. Algunos lamentablemente ya no están más, como María Rosa Gallo, Lautaro Murúa, Raúl Rossi, Jorge y Aída Luz, Juan Carlos Dual, son  tantos… Mirá, hace apenas unos años, cuando me ofrecieron hacer “Rotos de amor” y me enteré de que iba a compartir escenario con Pepe Soriano, lo único que pregunté fue cuándo debutábamos. Estar al lado de Pepón y tener el lujo de hacer varias temporadas juntos fue invaluable.

Noticias: Hablás con mucho amor del teatro, pero la popularidad te la dio la televisión. ¿Se complementaron o en algún momento sentiste que la tele dominaba tu carrera?

Laport: A ver, la televisión, en el buen sentido de la palabra, porque defiendo a muerte la televisión, me usurpó y me dio todos los titulares que ya sabemos, lo digo con todo el respeto del mundo, que no se malinterprete. Las oportunidades que tuve en televisión, curiosamente, fueron con personajes atípicos y podía hacerlos gracias a mi formación teatral. Me los ofrecían porque veían que había un loco que se tiraba la pileta. Omar Romay y su hermano Diego siempre me decían que yo me tiraba del trapolín con o sin agua y nadaba. Entonces, aparecieron personajes como un boxeador, un indio, un gitano, apuestas riesgosas porque todos se preguntaban: “Uy, ¿a ver qué hace este ahora?” (risas). Cuando aparece una asignatura pendiente que era el cine, recuerdo que con “Bandido” la prensa especializada me preguntaba: “¿Cómo hiciste ese personaje?" Y yo contestaba: "¡Pero eso lo hice mil veces en la televisión!" Lo que ocurría es que pasaba bajo el radar de los críticos cinematográficos. El oficio me fue llevando, volviendo a tu pregunta de hace un rato, lo único que armé en mi vida es el texto que me dieron para estudiar desde el primer día hasta hoy, no importa el lugar, así sea detrás de un árbol, en calle Corrientes o en el teatro independiente, esa es mi pasión. Le estoy muy agradecido a la profesión... ¡y al meme! (Risas) 

Noticias: El meme es otra pasión, digamos todo. Y gracias a eso no existe un pibe que no te conozca. ¿Lo vivís en la calle?

Laport: Eternamente agradecido al meme, los pibes son unos ídolos, ¿viste lo que hacen en las redes? ¡Gracias a mi frase: “Necesito hacerte el amor”, ahora la gente necesita TODO!  El otro día  un señor me dice: "Vení que te presento a mi hijo” y le pregunta: ¿Lo conocés a Laport ? El chico le contestó: “¡Pero por favor, papá! ¡Es el del meme!” (risas)

Noticias: Viviana Sáenz, tu mujer, puede decir que se casó con Osvaldo, con Catriel y con el meme de Laport, aburrirse nunca…

Laport: ¡Jamás! Fluir es mi filosofía de vida y la compartimos. Cambia todo, hasta la casa, pero lo nuestro con Vivi vive y permanece. Hay un amor y una admiración profunda, seguimos durmiendo desnudos, apapachados, así, enroscados.

En esta Nota