Gordo Dan (CEDOC)

"El Gordo Dan" mundial: Estados Unidos lo apoyó por un mensaje anti musulmán

La denuncia del Centro Islámico por un meme escaló a Washington. El papel de una funcionaria de Trump y los detalles de la publicación del libertario.

La pelea del Gordo Dan con el Centro Islámico de la República Argentina cruzó las fronteras. Sarah B. Rogers, subsecretaria de Estado para Diplomacia Pública de Estados Unidos, respaldó al influencer libertario después de que Javier Milei amplificara su descargo por una denuncia penal. El conflicto por una publicación contra el Islam llegó a la cuenta oficial de la administración de Donald Trump.

“Los podcasters no deberían ser encarcelados por memes”, escribió Rogers en X el 8 de octubre. La funcionaria celebró que Milei defendiera la libertad de expresión y sostuvo que Estados Unidos también lo hacía. Citaba un mensaje del Presidente del 7 de octubre: “TOMAR NOTA”. Esas dos palabras acompañaban el posteo en el que Daniel Parisini había hecho pública la denuncia.

El origen del caso es una imagen encabezada por la frase “Lo que ofrece el Islam”. Según la presentación del Centro Islámico reproducida por Clarín, el meme asociaba esa religión con terrorismo, esclavitud, violencia sexual y homicidio. La entidad cuestionó que se atribuyeran esas conductas a toda una fe, sin distinguir a sus creyentes de grupos extremistas o de personas que cometen delitos.

Para los denunciantes, esa generalización presenta a los musulmanes como un colectivo peligroso y puede alentar el rechazo y la hostilidad. Su planteo pide investigar si el mensaje constituye propaganda discriminatoria o aliento al odio religioso. La discusión excede, en esos términos, el derecho a formular críticas religiosas.

Parisini eligió redoblar la apuesta. En su descargo del 7 de octubre acusó al Centro Islámico de buscar censurarlo, aseguró que estaba dispuesto a ir preso y descartó pedir disculpas. También denunció supuestas presiones de sectores del Gobierno cercanos a sus adversarios, sin identificar a los funcionarios. Cerró con una consigna: “ARGENTINA NO SERÁ ISLAMIZADA”.

El respaldo estadounidense tuvo respuesta: el influencer agradeció a Rogers y al Departamento de Estado en inglés, y reivindicó la libertad como un valor de Occidente. Carajo, el canal de streaming del que Parisini forma parte, difundió la intervención como un apoyo del gobierno de Trump al Gordo Dan.

La secuencia convirtió una denuncia local en una bandera global de la batalla cultural libertaria. Rogers encuadró el episodio como una amenaza de cárcel por un meme; el Centro Islámico lo presentó como un caso de hostilidad religiosa. Entre ambas posiciones, el respaldo político de Washington le dio a Parisini una vidriera que desbordó las redes.

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