Karen Reichardt encontró una rival a su medida: ella misma. La diputada de La Libertad Avanza publicó un video en el que interpreta a una defensora del Gobierno y a su contracara “kuka”, una caricatura de la militancia kirchnerista. El recurso le sirve para respaldar el DNU 70/23 y convertir la discusión política en un intercambio de personajes.
La puesta en escena marca las diferencias de entrada. De un lado aparece con camisa azul; del otro, con campera de jean y una gorra hacia atrás. Los cambios de vestuario y los gestos exagerados organizan una conversación en la que la legisladora ocupa ambos lugares: plantea las objeciones y también prepara las respuestas.
El mensaje que acompañó el video, difundido el 8 de octubre en X, explicita su posición. Reichardt acusó a la oposición de querer derogar el decreto y sostuvo que eso implicaría retroceder en las libertades para elegir, producir y emprender. “Es volver al país de las trabas”, escribió. La conclusión del posteo presenta la defensa de la norma como una disputa por el futuro. El resultado es propaganda política que usa el humor para ordenar amigos y adversarios.
El decreto aludido es el que Javier Milei firmó el 20 de diciembre de 2023, al comienzo de su presidencia. Publicado al día siguiente en el Boletín Oficial, impulsó una amplia desregulación económica, con modificaciones en áreas como los alquileres, el comercio y la actividad laboral. Ese paquete es el que la diputada busca reivindicar con el formato de comedia.
La circulación del sketch además quedó atravesada por el conflicto universitario. La burla apunta a la quinta Marcha Federal Universitaria, prevista para el 15 de octubre. “¿Quieren que trabajemos? ¿Estás loca?”, dice el personaje "kuka". La frase presenta la protesta como una resistencia al trabajo y desplaza del centro de la escena la discusión por el financiamiento de las casas de estudio.
Ese señalamiento remite a una disputa concreta: los recursos de las universidades públicas y la recomposición de los salarios docentes y no docentes. La caricatura reduce esas demandas a un rasgo del personaje opositor y deja a la versión oficialista de Reichardt el papel de contestarle.
Las respuestas al posteo incluyeron críticas al tono de la actuación y cuestionamientos a sus argumentos. Entre ellas apareció una comparación con “Brigada Cola”, en una alusión a su pasado televisivo. Reichardt llevó su experiencia frente a cámara a la defensa del oficialismo: en este debate, hasta la adversaria tiene su cara.














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