Milei se enojó con Agustín Laje. (Cedoc.)
Milei Vs. Laje, la inesperada pelea que preocupa a los libertarios
El Presidente se enojó con el intelectual. Insultos y crisis en el Gobierno.
A Agustín Laje el mensaje lo agarró por sorpresa. No es que no conociera bien a quien se lo enviaba. Allá por el 2018, cuando la enorme mayoría de la nueva derecha –por no decir toda– le daba la espalda a Javier Milei, él y su mentor, Nicolás Márquez, lo habían invitado a una charla en el Auditorio Belgrano. Desde entonces habían profundizado un vínculo que, más allá de una eventual amistad, había sido muy provechoso para ambos. A Milei le había abierto puertas en un mundo que en aquel entonces lo miraba de reojo y no terminaba de comprar sus charlas de sexo tántrico ni sus pasos de baile en los estudios de televisión, y a Laje, tiempo después, le permitió recorrer el mundo diciendo que era el asesor clave del único presidente libertario del planeta. Tan importante fue que el intelectual se convirtió, de la mano del estratega Santiago Caputo, en el director de la Fundación Faro, el proclamado think tank oficial al que Milei y el resto de su Gobierno suelen asistir para dar charlas u organizar encuentros. Por eso lo que leyó en su celular lo dejó helado. Todo en mayúsculas, como escribe el Presidente cuando se le desborda algo por dentro: "traidor", "hijo de puta", "ya vas a ver". Una catarata de descalificaciones, una amenaza, y después el bloqueo. El episodio, que este medio adelantó en su edición del 22 de agosto y que luego detalló también el periodista Alejandro Bercovich en C5N, no ocurrió con un opositor ni con un periodista molesto: ocurrió con el hombre al que el propio oficialismo señalaba como su heredero ideológico.
El pecado. La ofensa había sido una entrevista. El 13 de agosto, Laje habló con Infobae y dijo lo que en Olivos no se puede decir. Que "la gente no come batalla cultural". Que "si los gobiernos de derecha no logran mejorarle el metro cuadrado a la gente, el péndulo se va a ir rápidamente de nuevo hacia el lado de la izquierda". Que al oficialismo le faltan votos y le sobran modos: "Va a hacer falta mejorar formas, aliviar gestos y acercar". Y, de paso, ponderó a figuras como Patricia Bullrich, hoy en la lista negra de la hermanísima.
Los comentarios fueron medidos, casi diplomáticos, y venían envueltos en elogios al equilibrio fiscal. No importó. Milei estaba en Olivos y leyó otra cosa: una traición. Alguien que conoce esa intimidad lo resume sin vueltas: "Está insoportable. Por eso nadie lo quiere ir a ver". No fue un caso aislado. Semanas antes, a Daniel Hadad, al que nadie podría acusar de marxista, le había mandado un "¿qué te pasa, zurdito?". Para Bercovich, aquella furia privada fue apenas el anticipo de la que después descargó, en público, en dos discursos ante empresarios.
Faro tiembla. La escena preocupó al entorno presidencial mucho más de lo que se admite. Una versión indica que Laje evaluó renunciar a la Fundación Faro y Caputo tuvo que meterse para frenarlo. Faro es la caja y la vidriera de un proyecto construido al calor del oficialismo. La creó el propio Milei junto al estratega, puso a Laje al frente y dejó la relación con los empresarios en manos de Francisco Caputo, hermano del asesor. Su crecimiento fue vertiginoso: desde que la dupla asumió, en 2024, multiplicó sus ingresos 78 veces. Recaudó unos US$ 4,8 millones en el primer año de gestión y alrededor de $5.000 millones en donaciones, con un detalle incómodo: el balance no identifica a un solo donante. En junio, la IGJ la intimó por eso, por libros contables sin transcribir y por préstamos sin explicar. A eso se suman más de mil millones de pesos en pauta política en redes.
Una fundación que sostiene la propaganda del Gobierno no puede darse el lujo de que su director se pelee con el Presidente. Menos ahora, cuando el otro socio del proyecto también está en caída libre: el "Mago del Kremlin" quedó vaciado de poder. Faro quedó, así, en el peor lugar posible: sospechada por la Justicia administrativa, desamparada por el poder real y con su cara visible en la lista de enemigos.
El estallido contra Laje no se entiende sin el presente del Presidente. Milei pasó más de 20 días sin pisar la Casa Rosada. El 7 de agosto volvió de Colombia y se encerró en Olivos: recién diez días después reapareció, visiblemente hinchado y con dificultades para caminar. Arrastra al menos dos hernias, duerme poco –necesita un inductor para conciliar el sueño– y los que lo vieron describen a un hombre desaliñado, con el mismo overol de YPF. El Gobierno explicó el encierro con una versión insólita: que estaba terminando su primer libro teológico, donde sostiene que al capitalismo lo inventó Dios.
La paranoia hace el resto. Victoria Villarruel se mostró "preocupada por su estado y por las persecuciones que imagina"; Marcela Pagano dijo que "la pastillita ya no le hace efecto". Al día siguiente, a varias redacciones amigas llegó la orden de no hablar de la salud mental del Presidente. Los números tampoco ayudan: según la consultora Qsocial, su rebote digital cayó 79% en Facebook y 59% en X. Mientras tanto, el poder se mudó. Karina Milei controla el acceso y filtra agendas.
Milei confunde a los empleados con los amigos que nunca tuvo, y por eso cada portazo lo golpea como una traición íntima. Ya le pasó en 2020, cuando se peleó con Diego Giacomini y Mariano Fernández, los dos únicos amigos que tenía. Laje, ahora, engrosa esa lista. La diferencia es que esta vez el que se va no es un economista sin cargo: es el hombre que le construyó el andamiaje ideológico y que administra la fundación que financia su relato.
También te puede interesar
-
El pasado oscuro de Cerimedo
-
Lilia Lemoine se refirió a un video en el que habla de dinero "bajo la mesa" para la campaña
-
Milei habló de sus "charlas muy profundas" con el "filósofo" Alejandro Fantino
-
Comunicación libertaria: la guerra de indirectas entre Santiago Caputo y Oría
-
No apto para lectores impresionables: los insultos de Milei en redes de la última semana
-
El streamer libertario que fue multado por sus dichos antimusulmanes
-
Video: Mauricio Novelli, el trader del escándalo Libra, promociona su nuevo curso
-
Polémica por el intruso en Diputados que mostró una imagen de Videla
-
El experimento temerario de Thiel en Argentina: la tapa de NOTICIAS