Waldo Wolff (CEDOC)

Polémica por un tuit de Waldo Wolff: "Mujer obrera troska torta"

Myriam Bregman pidió un repudio general y Pablo Duggan cuestionó al legislador porteño, que respondió con otra acusación. Los detalles del cruce en X.

Waldo Wolff desató una polémica en X con una respuesta que desplazó una discusión sobre trabajadores hacia la descalificación personal. “Bueno mujer obrera troska torta”, escribió el 20 de octubre a la usuaria @loregentile, en un intercambio que también mencionaba a Nicolás del Caño. El mensaje provocó cuestionamientos y abrió otro frente con el periodista Pablo Duggan.

El antecedente inmediato permite entender el salto. La usuaria había escrito que había trabajadores muriendo de cáncer y había aludido a “Celsa”. Frente a ese planteo, Wolff respondió con la frase que encendió el cruce. En ese mensaje no desarrolló un argumento sobre la denuncia: eligió una enumeración referida al género, la condición de trabajadora, la identidad política y la orientación sexual de su interlocutora, la misma que figuraba en la remera de la imagen de perfil de ella.

El mensaje de Wolff sumó respuestas dentro del mismo hilo. La destinataria le contestó con un escueto “¿Y?”, sin aceptar los términos de la descalificación. También intervino Octavio Crivaro, quien lanzó una dura réplica contra el legislador porteño. El intercambio escaló entre agravios y cuestionamientos, cada vez más lejos del reclamo laboral que había dado origen a la discusión.

Myriam Bregman también intervino. “Todos deberían repudiarlo”, publicó el 21 de octubre la dirigente del PTS y del Frente de Izquierda. Su mensaje reclamó una condena que excediera a su propio espacio político. Al momento de la consulta, el contenido que acompañaba esa publicación figuraba como no disponible, aunque el texto de Bregman seguía visible en su cuenta.

Duggan, por su parte, había compartido el tuit original de Wolff con una crítica directa: “Qué vergüenza este personaje”. Además, le pidió que volviera al silencio. El legislador porteño contestó con una acusación contra el periodista vinculada con declaraciones sobre abuso de menores y cerró con otra orden: “Andá a descansar”.

El segundo mensaje no incluyó una disculpa ni una explicación de la frase dirigida a la usuaria. Wolff trasladó el intercambio hacia los antecedentes que atribuía a quien lo cuestionaba. Duggan rechazó esa imputación y lo acusó de mentir, con nuevos insultos.

El episodio dejó dos discusiones superpuestas: la del reclamo que había originado la conversación y la de los términos elegidos por un representante público para responder. La controversia terminó concentrada en esos agravios, mientras la denuncia inicial quedó desplazada del intercambio. Ese foco pasó del reclamo laboral al deber de quien ocupa un cargo público.

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