Costumbres / 3 de febrero de 2012

Del amor prohibido a la tragedia

Romances turbulentos de la historia argentina

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¿Cómo se conocieron Camila (foto) y el padre Gutiérrez? Existen varias versiones y no se sabe con certeza cuál es la verdadera. Entre las posibles, hay tres: por la asidua concurrencia de la familia a la iglesia, por la amistad que habría unido al hermano seminarista de Camila con Uladislao o porque ella participaba en el coro del Socorro.

Con muy poco equipaje y dinero, pero aferrado tres valiosas cartas de presentación, el novato sacerdote tucumano Uladislao Gutiérrez (22 años) arribó a Buenos Aires a comienzos de 1846. Lo primero que hizo fue entregar la correspondencia. Los destinatarios eran hombres muy poderosos en la ciudad: el Brigadier General y gobernador Juan Manuel de Rosas, al deán de la Catedral don Felipe de Elortondo y el potentado Juan Benito Sosa, comprovinciano de Uladislao. ¿Por qué el sacerdote tenía tan buenas recomendaciones? Porque era sobrino de Celedonio Gutiérrez, gobernador de Tucumán, federal y rosista.

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