Opinión / 27 de julio de 2015

Hacer fácil lo difícil

Internet y las redes sociales como nuevas herramientas para la comunicación de temas médicos. Los videos online y los tutoriales.

Por

Guillermo Lobo Revista Noticias
NEXOS. El comunicador de temas de salud pone en contacto al especialista y su jerga con los pacientes potenciales. Traduce y acerca.

En los días que corren, el aluvión de información que recibimos hace que los datos se acumulen de manera confusa, mientras que otras novedades pasan desapercibidas. Sin embargo, existen determinadas noticias que escapan del cúmulo o el olvido, información que logra marcar un antes y un después en quienes las reciben y que pueden ayudar a mejorar la calidad de vida.  En este grupo de información se encuentran aquellas vinculadas a los temas de salud.
Por este motivo, quienes tenemos  entre nuestras funciones, la de dar a conocer las novedades, avances y problemas vinculados con el bienestar de la población nos envuelve una tarea de extrema responsabilidad.
Sobre todo, porque hay desafío que se deben afrontar a diario:  Seleccionar los temas, descartar a fuentes no confiables o solo con interés comercial, mediar entre los tecnicismos propios de la medicina y el grado de comprensión del público. La tarea a llevar a cabo no es para nada sencilla, pero tampoco es nueva, sino que cuenta con una larga tradición en la historia.
Ya a fines del siglo I Juvenal, el poeta de Roma temido por Augusto, se burlaba de esa ciudad a través de una serie de versos en los que advertía sobre los disturbios que causaban las personas ebrias (alcoholismo), aquellas que se lastimaban por la caída de tejas (accidentología) y quienes fallecían por comer carne en mal estado (toxicología). De esta manera, de algún modo, se ejercía la comunicación médica.

En suelo americano, las culturas precolombinas también utilizaban sus propios medios para difundir sus avances en materia de salud y ciencia como es el caso de los códices mayas y aztecas, que eran manuscritos en los cuales se registraban este tipo de acontecimientos.
Inclusive, la famosa bandera de los “pueblos originarios” andinos o wiphala tiene un color destinado específicamente a las cuestiones de bienestar y medicina: el naranja, que además representaba para estas comunidades el cuidado del cuerpo y la procreación.
Muchas de estas comunidades también contaban con un personaje destacado que era el encargado de comunicar a los demás los problemas vinculados con la salud y las enfermedades.
Esta función era desempeñada por los “Machis” que, en la cultura Mapuche, eran consultados por temas  vinculados a la salud y, además, enseñaban al resto del pueblo cuál era la función curativa de cada planta y difundían la información sobre cómo sanar los padecimientos que afectaban a las personas de todo el pueblo.
Entre otras tareas de los “Machis”, sobresalen tres  vinculadas con la salud: investigar, diagnosticar y comunicar a la población las novedades relacionadas con el cuidado de la salud.
Los siglos pasan, la ciencia que avanzaba a paso lerdo ahora vuela en nanosegundos, pero los principales desafíos de un comunicador de temas médicos siguen siendo, hasta el día de hoy, esencialmente dos: mediar entre el mundo de la ciencia y la salud y la población; y brindar información de excelencia, de calidad, oportuna, suficiente y adecuada.

Para ello, resulta imprescindible aprender a lidiar con determinadas  cuestiones tales como la falta de tiempo de los medios tradicionales y, ahora, digitales. Hay que tener una  agenda completa con los mejores profesionales, cuestión sumamente importante ante emergencias (Dengue – Gripe A-desastres naturales) en los que la celeridad y exactitud de la noticia se convierten en un activo vital .
No obstante, a pesar de las dificultades propias de la  misión, los comunicadores de salud cuentan hoy con una serie de herramientas, para unir el mensaje entre médicos y pacientes, que antes no existían y que funcionan como grandes aliadas en este camino.
Es el caso de las redes sociales, los videos online y los famosos tutoriales, que permiten en apenas segundos llegar a un amplio sector de la población e informar sobre diferentes temas tales como los cuidados de la salud y las noticias de medicina y prevención de enfermedades.
Estas herramientas no sólo posibilitan a quien padece una enfermedad el acceso a un gran caudal de información en poco tiempo, sino que también ayudan a fomentar una valiosa interacción entre el público y los comunicadores de medicina y ciencia.
Basta imaginar el alcance que hubieran logrado los irónicos versos de Juvenal en la Antigua Roma si éste hubiese tenido un perfil en Twitter. l

* Director Taller Comunicación Audiovisual,
Fac. Med. (UBA), Asesor Académico Taller Audiovisual Fac. Med. (UNC), Editor de Salud en TN.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *