Costumbres / 28 de Julio de 2015

El boom de la nutrición en Instagram

Profesionales y aficionadas “postean” sus recetas y son seguidas por multitudes. El objetivo: comer sano.

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EL ÉXITO. Es la cuenta de Rocío Engstfeld y se llama “eatcleanok”. Recetas ricas, fáciles, sanas y sobre todo, anticolesterol.

Cuando Rocío Engstfeld tenía 15 años tuvo que cambiar su modo de alimentación. Le habían detectado un nivel de colesterol alto y su nutricionista le indicó una dieta para bajarlo. A partir de la ayuda de su médica, pero también de lecturas especializadas y un creciente interés, se zambulló en una transformación mucho más profunda, que dura hasta la actualidad: en lugar de hacer una simple dieta, cambió sus hábitos y su forma de vida. Hoy, varios años después, estudia Nutrición y se convirtió en el hit de la comida sana y rica en la red social Instagram, bajo la cuenta @eatcleanok, con la increíble suma de 95.000 seguidores, entre los que se cuentan Candelaria Tinelli y la China Suárez.
Sano pero rico. Podría decirse que, en Argentina, Rocío fue la punta de lanza para una tendencia que no tardó en explotar. Si bien en general la nuestra es una sociedad muy acostumbrada a las dietas, los ejercicios y las prácticas para verse bien, este movimiento trajo un nuevo factor muy seductor: la posibilidad de que comer sano y bien sea además rico. Habituados a las clásicas dietas de la tostada con queso y la galletita de arroz, encontrar recetas como muffins de chocolate, budín souffle de frambuesas y limón o tacos de pollo, entre muchas otras, resulta un milagro gourmet.
Y así, en sintonía con @eatcleanok fueron naciendo otras cuentas. Todas, con un eje en común: postear platos saludables pero ricos y atractivos, con fotos que tienten desde un primer instante e inciten a los espectadores a seguir sus pasos y hasta comentar sus propios resultados. Porque la clave de una cuenta de Instagram, en verdad, es su movimiento. La cantidad de “likes” y comentarios da real muestra de la aprobación y éxito de una foto. “A mí me etiquetan mucho cuando hacen mis recetas. Es superinteresante, porque a menos que eso pase, no tenés real noción de cuánta gente la vio y si realmente le interesó”, comenta Florencia Dafne Raele, médica especialista en estética con un posgrado en Nutrición, que desde principio de año comparte recetas y tips en la cuenta @beauty.freak.room y vio aumentar desde entonces su caudal de consultas. Con una agenda llena de turnos, igual se las ingenia para subir cada día una receta tentadora para sus más de 21.200 seguidores.
Rapidez y compañía. El factor de inmediatez es otro rasgo que atrae a estas cuentas. Lejos de las recetas elaboradas que toman horas o hasta pueden demandar esperar al día siguiente, lo que esta corriente propone son platos fáciles, que incluso aquellos que jamás cocinaron pueden dominar sin problema. La madre e hija que componen el emprendimiento de productos orgánicos “Pedile a Carol”, por ejemplo, aseguran que las propuestas que suben en
@pedileacarol, hechas íntegramente por ellas con los productos que cosechan, no toman más de 20 minutos. “Esa es la gracia. Que la gente vea una foto tentadora pero no se quede solo ahí, sino que en unos pocos minutos pueda replicarla y comer bien, sano y fácil”, apunta Soledad Pinedo, cofundadora.
Para ella y su madre (la homónima Carol), Instagram resultó el mejor modo de transmitir la esencia de su proyecto. Todas las mañanas, ambas cocinan diferentes platos a partir de lo que cosechan para la venta (todos productos 100% orgánicos), y en sus casi 16.000 seguidores encontraron gran respuesta y devolución. “Nos etiquetan cuando replican las recetas y nos hacen muchas preguntas sobre ingredientes y preparaciones. Es gracioso, porque además de pedirle, también le pueden preguntar a Carol todo lo que quieren”, describe Soledad.
La cuenta de Rocío fue la pionera, pero además porta un estandarte que hoy muchos levantan: el término “clean”. Traducido literalmente como “limpio”, comer “clean” se refiere a ingerir alimentos naturales, no procesados ni industrializados, conscientes de su origen y cuidado. “Es comer de modo simple, fácil y sano. Ir a comprar vos mismo los ingredientes y cocinar en tu casa, sabiendo qué le estás poniendo”, explaya Rocío. En esa línea parece estar moviéndose la nutrición del futuro, que aunque toma conceptos clave de la disciplina tradicional, destierra las dietas y propone lograr cambios de hábito posibles de sostenerse a lo largo de toda la vida. “Creo que hay que dejar de contar tanto las calorías y fijarse más en los nutrientes. En vez de ir leyendo tantas etiquetas, cuidar que lo que se coma sea variado, sano y natural. Eso es lo que va a hacer la verdadera diferencia”, sostiene Engstfeld. A juzgar por su éxito, su razonamiento está en el camino correcto.

 

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