Ficción Sanadora o "healing fiction" (Cedoc)
Ficción sanadora: Principales autores y por qué es un éxito que no para de crecer
Nació en Japón y Corea y se transformó en un fenómeno mundial. Hoy es uno de los géneros más rentables de la industria editorial.
Le llaman “healing fiction” o “ficción reparadora” y es el gran fenómeno editorial de los últimos años. Nació en Japón y Corea y luego, conquistó al mundo. Sus historias tienen como telón de fondo el clima emocional y espiritual que aportan las filosofías orientales y sus temas pueden rastrearse en cientos de películas y animés que proponen el valor de la sencillez, la importancia de la resiliencia y la posibilidad de sanar nuestras heridas al conectar con nuestra interioridad.
“Las mesas de novedades se llenaron de cafés y librerías”, cuenta el gerente de una conocida cadena de Argentina para referirse a la obsesión de la “healing fiction” con las cafeterías, las bibliotecas y las lavanderías. En estos lugares es donde se desarrollan habitualmente las historias, espacios simples y cotidianos, y en especial, alejados de los grandes centros del poder y el dinero.
Una cifra lo dice todo: 5 millones de ejemplares vendidos de la saga más exitosa del género. Se trata de “Antes de que se enfríe el café” que ya lleva seis títulos publicados y le dio a su autor, el japonés Toshikazu Kawaguchi, fama universal. El hombre nació en Osaka y tiene 55 años. Es dramaturgo, guionista y director de cine. Y ahora, uno de los escritores más famosos el planeta. Solamente en Argentina, el primer libro de la saga lleva más de dos años en los primeros puestos del ranking de bestsellers. Fue editado por el sello Plaza & Janés y cuesta alrededor de $ 42.000. La novela fue adaptada a partir de una obra de teatro y luego tuvo una versión cinematográfica. Este es su primer párrafo: “Corría la extraña leyenda urbana de que en cierta cafetería de cierta ciudad, si te sentabas en un asiento en concreto, podías viajar al tiempo que desearas durante el rato que estuvieras allí”.
Otros autores famosos del género son Hwang Bo-Reum (“Bienvenidos a la librería Hyunam-Dong”, editado por Planeta), Kim Ho-Yeon (“La asombrosa tienda de la señora Yeom”, del sello Duomo) y Satoshi Yagisawa (“Mis días en la librería Morisaki”, de Letras de Plata) entre muchísimos más títulos y escritores.
Y no solo hay orientales detrás del fenómeno. A medida que el género crecía muchos autores occidentales se inspiraron en esas novelas pioneras de Japón o Corea para crear historias parecidas en contextos más familiares de Europa y América. Es innegable la influencia que la “healing fiction” ejerce hoy sobre la literatura popular de todo el mundo, en un tiempo donde los gestos de contención son más necesarios que nunca y la ilusión, un artículo de primera necesidad.
El origen del género
“Desde la pandemia esta literatura empezó a crecer de un modo exponencial -explica Mercedes Güiraldes, Directora Literaria de Editorial Planeta de Argentina-. En ese momento, miles de lectores se volcaron a esas ficciones reparadoras, tal vez para compensar el desasosiego que generó el Covid a nivel mundial”.
Güiraldes menciona también otro género de denominación similar, “cozy misteries”, que narra historias con misterios policiales sencillos como tema, a la manera de Agatha Christie. “Creo que fue todo parte de un mismo fenómeno que se prolonga hasta hoy, en el que los lectores buscan algún modo de evasión o de respuesta frente una época dominada por el estrés, el aislamiento y la incertidumbre. A esta altura ya dejó de ser una moda para pasar a ser una corriente estable en el gusto del público lector”, explica la editora.
“Quien lee estas novelas siente que le sirven para atravesar mejor algo que le pasa, lo iluminan y le enseñan algo nuevo. Podría aventurarme en un análisis personal y decir que en el fondo siempre transmiten calma interior frente al caos exterior”, define Glenda Vieites, Directora Literaria de Penguin Random House.
“Son historias que tratan temas existenciales como la muerte, el dolor, la soledad, los vínculos, la vocación. No apelan a grandes fórmulas. No son textos grandilocuentes. Despiertan la emoción, el sentimiento, la reflexión. Uno se queda pensando en la belleza de las cosas simples de la vida y en la importancia de la búsqueda del camino propio”, explica Georgina Dritsos, a cargo de la comunicación de Ediciones Urano de Argentina.
Tendencias similares, en otros campos, refuerzan la idea principal detrás de la “healing ficción”. Por ejemplo, el cuestionamiento actual al exceso de pantallas y a la hiper-tecnología en general, contraponiéndole el gusto por las actividades y productos típicos de tiempos analógicos, desde las comidas tradicionales a los discos de vinilo y la revalorización de la lectura.
Esta literatura también está en relación con modas como el “hygge” nórdico, una propuesta de estilo que prefiere los contextos hogareños y las bebidas reconfortantes como elementos esenciales de una vida tranquila y feliz.
En cuanto a la resiliencia típica del género, basta recordar el “kintsugi” japonés, la técnica que repara las piezas de cerámica sin borrar las marcas de lo que se rompió. Todo un símbolo del dolor que se convierte en aprendizaje y de las heridas que nos enseñan a elegir una existencia mejor.
Calidad o popularidad
¿Tiene valor esta literatura o es sólo un fenómeno comercial? “Hay una 'healing fiction' de consumo masivo, pensada para llegar a un público amplio y que suele venderse muy bien -explica Mercedes Güiraldes-. Pero también hay otras novelas que se podrían inscribir en esta tendencia porque comparten una sensibilidad similar a la hora de narrar, pero claramente pertenecen al dominio de la literatura. En Argentina pienso en Virginia Higa, Adriana Riva, Alejandra Kamiya. La película 'Días perfectos' de Wim Wenders dialoga con estas historias”.
Glenda Vieites también apunta a autores actuales que comparten esa forma de considerar las narraciones, por ejemplo, “Robin Sharma, que siempre se valió de las fábulas para transmitir inspiración. O Albert Espinosa que desde su experiencia personal con la enfermedad creó historias muy conmovedoras. O Lorena Pronsky, que con su estilo poético y su conocimiento de la psicología logró transmitir historias inspiradoras a miles de lectores, sobre todo mujeres, en 'Rota' y sus novelas 'Loca' y 'Otra'”.
Quienes eligen estas historias no buscan emociones fuertes ni tramas sofisiticadas. Quieren sumergirse en relatos que les den esperanzas, que les digan que se puede encontrar ayuda y que es posible reinventarse. Los cafés mágicos, las lavanderías encantadoras, las librerías donde encontrar tramas fascinantes y las mascotas adorables son propuestas reconocibles para el lector, que le traen la promesa de una fábula inspiradora. La visión oriental de la vida convocada por los autores consagrados de estas novelas les promete también un acercamiento más certero a los valores que Occidente pierde cada día.
La proliferación de títulos y las crecientes cifras de venta a animan a las editoriales a diversificar las alternativas a partir de los lineamientos principales del género. La literatura que nos hace sentir bien ya tiene un lugar destacado en nuestras librerías y, según parece, va a quedarse para siempre.
También te puede interesar
-
Asesinatos que marcaron una época: la nueva investigación de Ricardo Canaletti
-
Mariana Eva Pérez: La Princesa Montonera regresa con una novela erótica
-
El artista Helmut Ditsch, en guerra por su cuadro en la Casa Rosada: "Que se lo queden"
-
Cómo es el Alberdi que Milei tiene en la cabeza
-
Un luchador por los derechos de los bailarines
-
El espectáculo que revolucionó la danza contemporánea desembarca por primera vez en el país
-
60 años: Cómo fue el golpe que derrocó a Arturo Illia
-
Cómo se construyó el mito fascista de José Primo de Rivera
-
Teatro para leer: Los mejores dramaturgos en el papel