El estreno argentino de Alice's Adventures in Wonderland en el Ballet Estable del Teatro Colón no representa simplemente la incorporación de un nuevo título a su temporada. Es la llegada de una de las producciones más revolucionarias del ballet del siglo XXI, una obra que desafía los límites de la danza clásica y transforma el escenario en un universo donde conviven la excelencia técnica, el teatro, la fantasía, los efectos visuales y una sofisticada maquinaria escénica. Bajo la dirección artística de Julio Bocca, el máximo coliseo argentino vuelve a apostar por una propuesta de escala internacional que promete convertirse en uno de los acontecimientos culturales más importantes del año.
Inspirada en “Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas”, de Lewis Carroll, la creación del prestigioso coreógrafo Christopher Wheeldon -considerado por buena parte de la crítica como el gran renovador del ballet contemporáneo y hasta "el Petipa del siglo XXI"- fue estrenada el 28 de febrero de 2011 en la Royal Opera House de Londres y desde entonces conquistó los principales escenarios del mundo. Su desembarco en Buenos Aires constituye un verdadero acontecimiento artístico, no solo por tratarse de su primera presentación en el país, sino también por la complejidad de un montaje que exige un despliegue técnico pocas veces visto sobre un escenario de ballet.
La versión que llegará al Teatro Colón corresponde a la producción del Ballet Real Danés y el Ballet Real Sueco, con dirección musical de David Briskin al frente de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. El montaje estará supervisado por los maestros repositores Jason Fowler, Dustin Layton y Jillian Vanstone, mientras que el libro y la dramaturgia pertenecen a Nicholas Wright. La partitura original de Joby Talbot, rica en matices cinematográficos y teatrales, acompaña una coreografía que rompe con las estructuras tradicionales para construir un relato fluido, dinámico y profundamente narrativo.
Lo que convierte a esta Alicia en una experiencia excepcional es su ambición visual. La escenografía y el vestuario concebidos por Bob Crowley despliegan un universo cambiante que parece desafiar permanentemente la lógica. Las proyecciones de Jon Driscoll y Gemma Carrington expanden el escenario hacia dimensiones fantásticas, mientras un elaborado trabajo de títeres, ilusiones escénicas y efectos especiales permite que los personajes más emblemáticos del imaginario de Carroll cobren vida con una naturalidad sorprendente. La crítica internacional ha coincidido durante más de una década en destacar precisamente esa combinación entre virtuosismo coreográfico y espectacularidad teatral, una síntesis que acerca el ballet a nuevos públicos sin resignar excelencia artística.
La apuesta también refleja la impronta que Julio Bocca busca imprimirle al Ballet Estable desde su llegada a la dirección. Ampliar el repertorio, incorporar obras contemporáneas de referencia mundial y dialogar con nuevas formas de contar historias a través de la danza. En ese contexto, Alice's Adventures in Wonderland aparece como una declaración de principios, siendo un ballet capaz de respetar la tradición académica mientras la proyecta hacia un lenguaje escénico contemporáneo, donde conviven la precisión técnica de los bailarines con recursos propios del teatro, la ópera y el cine.
Las funciones se ofrecerán del 16 al 26 de julio, con presentaciones de martes a sábado a las 20 y los domingos 19 y 26 a las 17. Las entradas ya se encuentran disponibles tanto en la boletería del Teatro Colón como a través de la página oficial del Teatro Colón.
Más que un estreno, será la oportunidad de asistir a una producción que redefinió el ballet contemporáneo y que, por primera vez, permitirá al público argentino atravesar el espejo para ingresar en ese mundo imposible donde la imaginación desafía toda lógica y la danza encuentra nuevas maneras de sorprender.














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