Sunday 19 de July, 2026

CULTURA | Hoy 06:43

Mariana Eva Pérez: La Princesa Montonera regresa con una novela erótica

“Constanza y Matute”, el nuevo libro de la autora es el relato de un intenso encuentro entre dos hijos de desaparecidos. Además, las instituciones de derechos humanos y por qué no pueden revisar sus errores.

En las redes todos la conocen como @princesamonto, un seudónimo que nació hace casi dos décadas en su blog “Diario de una princesa montonera”, en el que se animaba a desacralizar con humor el discurso imperante sobre los derechos humanos. Hija de desparecidos, Mariana Eva Pérez (tal su nombre completo y verdadero), fue criada por sus abuelas, activas participantes de Abuelas de Plaza de Mayo, América Rojo de Pérez y Rosa Roisinblit (vicepresidenta de la institución), a quienes acompañó en la búsqueda de su hermano, nacido durante el cautiverio de Patricia, su madre. El blog se transformó luego en libro y el libro en un clásico de la literatura sobre la dictadura.

Además, Mariana estudió Ciencia Política y se doctoró en Literatura Románica en Alemania. Allí vivió muchos años investigando las producciones teatrales alrededor de los sucesos producidos durante el último gobierno militar. El resultado de su trabajo está plasmado en “Fantasmas en escena. Teatro y desaparición” y en sus obras teatrales, entre las que se encuentra su conocida performance, “Antivisita. Formas de entrar y salir de la ESMA”.

 

Mariana Eva Pérez

 

Su última producción, la novela “Constanza y Matute” (Emecé), vuelve a poner en cuestión los relatos convencionales sobre las víctimas de la dictadura, al contar una historia romántica entre dos hijos de desaparecidos, de alto voltaje erótico. Un relato por momentos feroz en el que la ironía no alcanza para esconder el daño irreparable que la violencia de estado dejó en los chicos, las víctimas menos atendidas en los intentos de reparación de la posdictadura.

Sobre su historia, su nuevo libro y su visión de las instituciones dedicadas a la defensa de los derechos humanos, giraron las preguntas de la entrevista que mantuvimos con ella.

Noticias: Una de las primeras cosas que sorprenden en su novela “Constaza y Matute” son las escenas de sexo muy realistas, como lugar de encuentro de los personajes.

Mariana Eva Pérez: Trabajé un montón en esas escenas. Me parecía que si eso fallaba se me caía todo el libro. No podía haber pacatería en ellas y tampoco un romanticismo convencional.

 

Constanza y Matute

 

Noticias: Los personajes además son complejos. Matute es por momentos muy desagradable. Tanto que es difícil entender por qué Constanza se engancha con él. ¿Por qué tomó la decisión de que tuviera una discapacidad?

Pérez: Hay un montón de cosas que no puedo explicar. Fueron imágenes que aparecieron con mucha intensidad. No sé decir por qué Matute es discapacitado. Te puedo decir que apareció desde el principio la idea de que fuera desagradable. Está dentro del juego de opuestos. por momentos ridículo, que hago entre ellos. Constanza es súper activa y empática. Él tenía que ser todo lo contrario. Y el hace con su brazo que está mal los chistes incorrectos que yo puedo hacer con los desaparecidos. Él usa el tema del brazo para mortificarla, se hace la víctima.

 

Diario de una princesa montonera

 

Noticias: Este humor ya había aparecido en “Diario de una princesa montonera”. Desde esa ironía usted cuestionaba instituciones intocables.

Pérez: Cosas que ahí eran ideas, en esta novela se convirtieron en procedimientos literarios. La cuestión era explorar un género menor, supuestamente no el más adecuado para contar una gran tragedia nacional, como lo hice en el “Diario”. Acá me metí a mezclar cosas: folletín, “rom-com” (comedia romántica), porno. Creo que me gustaría ser capaz de escribir una novela seria de la dictadura y no me sale. Me sale esto.

Noticias: ¿Siempre estuvo ligada a la militancia de los derechos humanos a través de sus abuelas?

Pérez: Sí. Cuando desaparecen mis viejos, las Madres ya se reunían y había un grupo que se juntaba aparte buscando a las hijas embarazadas, a los nietitos. Mi abuela materna, Rosa, se suma y mis otros abuelos, los paternos, son los que se hacen cargo de mi crianza. Cuando me voy a vivir con mi novio; mi abuela paterna, Argentina, se queda sola y no sé qué cosa le hace “click” y se acerca a Abuelas también hasta que falleció, en 2005.

 

Abuelas de Plaza de Mayo

 

Noticias: ¿Cómo era la vida con sus dos abuelas?

Pérez: Aunque vivía con mis abuelos paternos, Rosa estaba muy presente. Venía a verme tres veces por semana. Terminaba de trabajar en Abuelas (era la tesorera), caía a mi casa con su cuadernito y se ponía a hacer las cuentas del día de la fecha. Siempre estaba a las puteadas porque decía que era muy mala para las matemáticas. Recién cuando terminaba, cerraba el cuadernito Gloria y se quedaba tranquila.

Noticias: Usted también trabajó en Abuelas. ¿En qué momento decidió irse?
Pérez: A mí me echaron. Yo era responsable del área de investigación, muy jovencita y no me daba cuenta de que no había ese espacio. Aceptabas la visión política del momento o te tenías que ir. Me echaron a principios del 2006, sin el consentimiento de mi abuela, a espaldas de ella. Para mi abuela también fue terrible. Supuestamente fue por el conflicto familiar que yo tenía con mi hermano (N de la R: Mariana y su hermano están distanciados a causa de un juicio económico). Yo creo que las razones fueron otras, más políticas.

 

Rosa Roinsinblit

Noticias: ¿Después de eso siguió militando en la agrupación Hijos?

Pérez: No. Me quedé boyando. Me dediqué más a escribir, a formarme en teatro. Estaba de duelo porque acababa de fallecer mi abuela América que había sido como mi mamá. Fue un año terrible y tomé la decisión de no volver a trabajar en estos temas. Me di cuenta de que las instituciones no eran un buen lugar para mí, que tenía que seguir estudiando. En la academia encontré la libertad para decir todo lo que yo quería.

Noticias: ¿Cuál es hoy su relación con Abuelas?
Pérez: Mi hermano (Guillermo Pérez Roisinblit) es Vocal de Abuelas y con él tengo una situación que empezó hace 20 años. Tiene que ver con un reclamo económico que me hizo y no se resolvió. Sigue en la justicia. Yo no tengo posibilidad de recomponer nada institucionalmente mientras una persona que desde que la encontré se dedica en forma sistemática a tratar de arruinarme la vida, siga ahí.

 

Niña

 

Noticias: Uno de los temas del libro es el daño que los militares infrigieron a muchísimos niños, no solamente al apropiárselos. También a los que quedaban a cargo de sus familias, traumatizados por la desaparición de sus padres y las escenas de violencia que habían tenído que presenciar. ¿Qué pasó con ese daño en usted?

Pérez: En el libro quise mostrar aunque sea dos de las infinitas formas que puede asumir este daño persistente. Desde vivir con el mandato de honrar por siempre a la generación de sus padres, que es lo que hace Constanza; a la situación de Matute, que supuestamente es de un rechazo total y absoluto. No todos pueden contar estas historias y creo que es más normal no hacerlo. Tendría que llamar más la atención la gente como yo que testimonia con facilidad. El daño por momentos está latente y hay momentos en que se despierta. Pero siempre está. Yo acabo de cumplir 49 años y no parece dispuesto a soltarme. Lo único a lo que aspiro es a una gestión. Sin adjetivos, una gestión.

Noticias: Otros dos personajes del libro, amigos de Constanza, son funcionarios públicos, implicados en cuestiones económicas de los juicios que se cobraron al Estado.
Pérez: Me interesaba mostrar un poco este mundo en el que se entremezclaron las organizaciones de derechos humanos y el estado, con sus contradicciones. Diego y Marcia traen también un poco del mundo de los juicios, un ciclo al que no le queda mucho porque los imputados son viejos y se mueren. Yo me quedé afuera del juicio “Mansión Seré IV” porque se murió mi imputado que estuvo 20 años prófugo. Me interesaba mostrar esas cosas pendientes de las que, por algún motivo que no termino de entender bien, mucho no se habla. Como el efecto de blindaje que hubo en algún momento en torno a Madres y Abuelas, que antes habían estado muy cuestionadas. Ellas hicieron cosas dificilísimas. Pero me parece que algo se torció. De querer reparar una ignominia histórica cuando las trataban de “locas” a, de pronto, volverlas incuestionables. Me parece que ni entonces ni ahora tiene sentido. Da la sensaciónn de que son las mismas figuras que están esperando que vuelva el mismo kirchnerismo, para ocupar los mismos lugares, sin hacer ninguna ninguna revisión de qué se hizo bien y qué se hizo mal.

Noticias: Tal vez hoy, cuando se habla de “memoria completa” desde posiciones como la del actual gobierno, es complejo revisar lo que se hizo.
Pérez: Forma parte de todas las conversaciones políticas complejas que nos debemos. No por nada el gobierno de Milei agita con la discusión en torno a los desaparecidos, el número, las víctimas de la guerrilla. Tiene que ver con este efecto espectral de la desaparición. Han dejado fantasmas en la vida política argentina y el fantasma reclama, pide, no te deja en paz. Literalmente la Argentina produjo fantasmas, seres que no están ni vivos ni muertos. Con eso no se puede vivir.

Noticias: ¿Por qué el personaje de Constanza es parte de una entidad ficcional que podemos asimilar al Equipo Argentino de Antrolólogía Forense?

Pérez: Es una institución que siempre conservó un perfil más profesionalizado y su forma de financiación siempre ha sido otra. Pero desde el principio había decidido que Constanza fuera antropóloga forense. Obviamente hace mucho que dejé mi muestra de sangre en el Equipo, por si alguna vez se recupera algún resto de mis padres. Como no he podido recuperar nada, por lo menos me quedó la fantasía. Mis viejos estaban prisioneros por la Fuerza Aérea y uno de los condenados declaró que mi mamá habría sido víctima de los vuelos. No es que me resigno, pero en los cementerios que estaban en la subzona 16, que era la que tenía la Fuerza Aérea, eso ya se investigó y se analizó y ahí no hay nada para mí.

 

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Adriana Lorusso

Adriana Lorusso

Editora de Cultura y columnista de Radio Perfil.

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