Martín Kohan y "Argentinos, ¡a las cosas!". (Planeta)
Martin Kohan: “Estamos aplastados por un nivel de discusión bajísimo"
El último libro del escritor lee nuestra historia a partir de objetos y personajes que la determinaron. Antiperonismo y destino nacional.
La esencia del ser argentino puede rastrearse en ciertos símbolos o escenas clave de nuestra historia. Y cada uno de ellos encierra una paradoja. Lo que pudo haber sido y no fue. Lo que se pretende homenaje glorioso y es en realidad retrato del fracaso. Lo que parece ubicarse de un lado de alguna de las grietas que nos constituyeron y en verdad, le hace el juego al bando contrario.
El último libro del escritor Martín Kohan, “Argentinos, ¡a las cosas!” (Seix Barral) elige un conjunto de hechos y objetos de nuestro pasado para reflexionar sobre esas contradicciones y rastrear los mensajes escondidos detrás de las interpretaciones más corrientes de ciertos sucesos. “La premisa fue que todo tuviera la apoyatura concreta de un lugar o de una cosa o de una figura”, explica el escritor a propósito de sus elecciones. La hélice del barco que trajo los restos de San Martín y hoy es un monumento. La mano de Maradona en el gol más glorioso del crack. Los rastros de Rosas en Palermo, entrelazados con el homenaje a uno de sus mayores enemigos. La lectura de objetos clásicos de los argentinos: un auto, un tocadiscos, un puente, una bandera.
Un conjunto de ensayos entre el relato, la crónica y la reflexión filosófica que representa un capítulo diferente en la obra de un escritor central de la literatura argentina.
Aquí, el diálogo que Martín Kohan mantuvo con NOTICIAS.
Noticias: La nostalgia es uno de los temas de “Argentinos, ¡a las cosas!”. Un sentimiento que aparecía también en un libro anterior, “Me acuerdo”. ¿Esa nostalgia tiene que ver con la edad o con los cambios que estamos viviendo hoy en el mundo?
Martín Kohan: Todos deploramos lo que escuchábamos decir a nuestros padres. Las idealizaciones del pasado como signo de la edad. Pero creo que el gesto en el libro es rastrear hasta qué punto ese pasado perdura. No es simplemente el mundo perdido, es no darlo por perdido. Es tratar de ver hasta dónde hay huellas de eso hoy. Tiene que ver con la perduración. Aunque, objetivamente, tenemos elementos para establecer que este presente es horroroso.
Noticias: En el libro usted recorre distintos tipos de pasado. El histórico, en figuras como San Martín o Rosas. O un pasado más cercano, como el del Renault 12 o el gol de Maradona con la mano. Y todos los textos tienen un modo similar de acercarse a los objetos y a las escenas que recorre.
Kohan: La premisa fue que todo tuviera la apoyatura concreta de un lugar o de una cosa o de una figura. Hace unos años se hizo una muestra en Malba que se llamó “Del cielo a casa”. La muestra era sobre diseño industrial. Y me invitaron a dar el discurso de apertura. Yo no sé nada de diseño industrial. Incluso algunas cosas que estaban en la muestra, no me había dado cuenta de que estaban diseñadas. Eso me entrenó en esta cuestión de “leer” las cosas. Uno tiene las herramientas para leer textos, discursos, palabras, figuras, figuraciones, puestas en escena. Son prácticas de lectura. Me formé leyendo textos literarios, por eso después puedo leer textos no literarios.
Noticias: Uno de los momentos que aparece en el libro es el gol con la mano de Maradona, en el famoso partido contra los ingleses. Un jugador muy talentoso cuyo gol más inolvidable lo hace con trampa. Esto es una gran paradoja.
Kohan: Los objetos tienen algo de paradójico. En la hélice del barco que trajo los restos de San Martín está la idea de encumbrar y de hundirse. De lo que se elige y lo que cae. Hay cosas que irradian significación o uno es más sensible a la irradiación de significación de una determinada cosa. La pregunta no es qué pasó, sino qué significa eso que se supone que pasó. Preguntar qué significa y no qué es. Lo que me interesa es el juego entre ficción y no ficción. José de San Martín es un personaje real. Pero un “Padre de la Patria” no es una realidad. Es una operación de significación sobre una realidad histórica. ¿Qué es lo que hace que una determinada realidad se cargue con determinada significación? Si un “Padre de la Patria” configura un imaginario de identidad, ¿qué imaginario de identidad podría haberse constituido si el héroe elegido hubiese sido Mariano Moreno? O Alberdi, ahora que tristemente lo traen al presente. Tristemente porque Alberdi no se merece que lo traigan a colación para las salvajadas que están haciendo. El juego entre la realidad y su significación es lo que nos convoca.
Noticias: Otra idea que aparece en el libro es la de una Argentina que se imaginaba poderosa y triunfante.
Kohan: Este tema siempre me interesó, pero al escribir en este contexto y con la vociferación de Milei de fondo, tuvo un peso mayor. Ninguna nación debe haberse fundado sin ambiciones. No debe haber ningún país, ni el más triste y penoso, cuyo himno no diga cosas buenas. Yo no soy proclive a pensar en particularidades argentinas o que somos demasiado especiales en nada, pero creo que sí hay una singularidad en el imaginario de la identidad argentina de un destino de grandeza. La idea del país bendito. La idea de que Argentina iba a ser en Sudamérica lo que Estados Unidos es en Norteamérica. Nuestro presente es ese futuro imaginado. Entonces, ya no se trata de leer las huellas del pasado en el presente, es también leer el presente como huella de un futuro desencontrado, en la medida en que ese futuro se pensó como destino y no como un proyecto posible. Un proyecto posible podía frustrarse. Si era un destino, ¿cómo explicar esa frustración? Argentina nunca fue una potencia mundial. Varios historiadores serios se ocuparon de señalarlo cuando Milei se refirió al período en que Argentina fue una potencia mundial. Algo tuvo que pasar para desencontrarnos con ese destino inexorable. Entonces, aparecen estas escenas donde la grandeza y la caída están juntas. Así como en el gol de Maradona con la mano, la gloria y la trampa están juntas. En el caso de la pelea de Luis Ángel Firpo que aparece en el libro, la hazaña y la derrota están juntas. O en el otro capítulo que también trata sobre Maradona en el Mundial del '90, se habla de un penal que no fue penal. Y es importantísimo que no haya sido penal porque responde al imaginario de despojamiento, porque si no no hay manera de que ese destino esté tan desencontrado.
Noticias: ¿Quiénes son los culpables del despojamiento? Para Milei son los Kirchner.
Kohan: Milei es difícil de seguir. O no, porque es el discurso del delirio que al interior tiene una lógica inmanente. Pero, en relación a su discurso, ¿habrá gente que realmente crea que vivimos el comunismo en la Argentina?
Noticias: Tal vez, los antikirchneristas.
Kohan: Hay un grado de fanatismo antiperonista que es cualquier cosa. La frase hecha: “cualquier cosa menos esto”, se volvió realidad. Llama la atención el modo en que se estableció que el fanatismo correspondía a los peronistas y la sensatez al antiperonismo. Y la verdad es que en el antiperonismo no hay menos fanatismo y enceguecimiento. Los que detectaron que esto era cualquier cosa, prefirieron cualquier cosa antes que el peronismo. Yo me acuerdo haber empezado a pensar esto cuando era estudiante a partir de la revista “Contorno”. ¿Cómo ser no peronista? La posibilidad de ser no peronista y no, antiperonista. La única variable al votar a Milei era que no hubiera peronismo. Cualquier cosa que lo evite. Y “cualquier cosa” se volvió literal.
Noticias: Para la gente que trabaja en relación a la cultura parece el peor gobierno posible. ¿Lo ve así?
Kohan: Aunque no seamos peronistas, teníamos el estímulo intelectual, político, de diferir, de discrepar y eventualmente de discutir con Horacio González o con Ricardo Forster. Ahora estamos aplastados por un nivel de discusión bajísimo. El desacuerdo con el kirchnerismo nos planteaba un desafío de debate mucho más estimulante. Incluso, para mi sorpresa, también el macrismo. ¿Hoy con quién sería la discusión? El achatamiento es brutal en ese sentido. Vuelvo a pensar en la generación de “Contorno”, los Viñas, Halperin Donghi. Ninguno era peronista. Y a la vez tenían muy claro que eso que da en llamarse “gorilismo” era también algo a evitar. Ese juego entre dos flancos no implica estar en el medio o suponer que resistirse a esa dicotomía implica medianía, tibieza. Cuando vos ponés en cuestión una dicotomía, no te estás ubicando en el medio de la dicotomía. El medio de la dicotomía ratifica la dicotomía. Estás poniendo en cuestión la dicotomía misma.
Noticias: Estamos frente a un mundo diferente, con valores distintos de los que atesoramos quienes vivimos la dictadura: la democracia, el respeto por el otro, la no imposición de ideas.
Kohan: El caso es que en la Argentina una amplia proporción de los que enarbolaban el respeto por el otro, se pasaron al lado de Milei sin ningún problema. Con lo cual esa pátina de republicanismo y respeto por el otro era antiperonismo. Nada más.
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