Friday 30 de January, 2026

CULTURA | Hoy 13:03

Eduardo Sacheri contó su derrota ante la IA

En redes sociales, el autor de "El secreto de sus ojos" posteó una breve anécdota sobre cómo el avance de la Inteligencia Artificial incide en la escritura.

"Acabo de escribir, en un correo electrónico, suscinto en lugar de sucinto. Y gmail se dio cuenta antes que yo. Abandono el campo de juego sin esperar a que el árbitro me muestre la tarjeta roja. Que tengan buen día", fue el mensaje que Eduardo Sacheri escribió en su cuenta personal de la red social X. De forma sintética y contundente, el  escritor y guionista cinematográfico puso en foco la incidencia de la Inteligencia Artificial en el trabajo de la escritura. 

El caso expuesto por el autor de "El secreto de sus ojos" es un ladrillo más en el debate literario como tecnológico sobre la incidencia de la IA. Desde escenarios académicos y editoriales hasta las páginas de las grandes novelas, la IA se ha convertido en un protagonista involuntario del discurso sobre creatividad y autoría. Algunos investigadores señalan que la herramienta está redefiniendo roles y procesos en la creación de textos, sugiriendo que la escritura asistida puede transformar la agencia creativa humana en una especie de simbiosis con las máquinas. 

Eduardo Sacheri

 Un estudio publicado por el Minderoo Centre for Technology and Democracy indica que más de la mitad de los novelistas del Reino Unido teme que la IA pueda terminar reemplazando su trabajo, subrayando un clima de incertidumbre laboral y creativa. Según este informe, muchos escritores vieron cómo sus obras fueron usadas sin permiso para entrenar modelos generativos y temen una caída en sus ingresos y en la valoración de la escritura humana frente a la producción automatizada. 

Desde la práctica editorial, voces como la de Claudia Piñeiro sostienen que, por ahora, la IA no puede producir obras literarias verdaderamente originales o destacadas. La escritora de "Elena sabe", una de las autoras más leídas en su país, ha señalado que estas herramientas tienden a estandarizar y simplificar el lenguaje, produciendo textos que pueden ser técnicamente correctos pero carentes de la profundidad y matices de la escritura humana. 

Claudia Piñeiro

En contraste con las posturas más escépticas, algunos sectores ven en la IA una herramienta útil para potenciar la productividad y la creatividad, especialmente en tareas auxiliares. Datos del sector editorial muestran que alrededor de 30 % de los autores utilizan IA para aspectos como corrección de gramática, generación de ideas para tramas o análisis de tono, sin reemplazar completamente el proceso creativo humano. Esta adopción pragmática convierte a la IA en un asistente de escritura similar a un entrenador o editor digital, liberando a los autores de tareas mecánicas para centrarse en aspectos más personales de sus obras. 

La polémica también ha traspasado los límites de la crítica cultural para llegar a litigios y declaraciones públicas de figuras prominentes de la literatura. Autores como George R.R. Martin han emprendido acciones legales contra compañías que entrenan modelos de IA con obras protegidas por derechos de autor, al tiempo que han afirmado que “ninguna máquina podrá escribir ‘Vientos de invierno’”, defendiendo la singularidad de la creación literaria humana frente a las imitaciones algorítmicas. 

En medio de estas tensiones, la discusión sobre IA y escritura no se limita a temores o críticas, sino que plantea preguntas profundas sobre la naturaleza de la creatividad, la propiedad intelectual y las expectativas del lector contemporáneo. La proliferación de novelas experimentales como 1 the Road, generada por IA para explorar los límites del género, o Death of an Author, escrita mayoritariamente por algoritmos, ejemplifica cómo estas tecnologías no solo desafían a los autores humanos sino que también invitan a repensar qué entendemos por literatura en la era digital. 

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Gustavo Winkler

Gustavo Winkler

Periodista

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