Farmear aura (CEDOC)

"Farmear aura", la nueva moda de los jóvenes en la calle

De los memes de TikTok a las plazas: cómo funcionan las competencias de gestos, poses y carisma que convierten la reputación en un juego colectivo.

“Farmear aura” suena, a primera escucha, como una mezcla extraña de videojuego y misticismo. Pero entre adolescentes y jóvenes significa algo bastante más concreto: acumular prestigio, carisma o esa cualidad difícil de definir que hace que alguien parezca seguro, admirado o simplemente “cool”. “Farmear”, tomado del mundo gamer, es repetir acciones para conseguir recursos o puntos. Aplicado al “aura”, convierte la reputación social en una especie de marcador imaginario.

El sistema es imaginario y, sobre todo, humorístico. Meter un tiro imposible o responder con calma en una situación incómoda puede valer “+1000 de aura”. Tropezarse justo cuando todos miran, intentar hacerse el interesante y fracasar o quedar expuesto en una situación vergonzosa puede significar “-5000”. No hay una tabla ni una autoridad que lleve la cuenta: los puntos existen como meme y dependen de la reacción de los demás.

La expresión se extiende viralmente en redes desde 2024 y durante 2025 encontró una imagen perfecta para explicarse. Rayyan Arkan Dikha, un chico indonesio de 11 años, se volvió viral por bailar con una serenidad extraordinaria en la proa de una embarcación durante el Pacu Jalur, una tradicional carrera de botes de la provincia de Riau. Con anteojos oscuros y una expresión imperturbable mientras decenas de remeros avanzaban detrás suyo, fue bautizado por Internet como el “aura farming kid”. Su baile fue imitado por deportistas, clubes y celebridades.

Pero “tener aura” y “farmearla” no son exactamente lo mismo. La gracia original consiste en que el carisma parezca natural: alguien tiene aura cuando parece no esforzarse por conseguirla. Por eso la expresión también puede ser una burla. Si una persona posa demasiado, busca una toma calculada o fuerza una actitud para parecer interesante, puede ser acusada de estar “farmeando aura”. El esfuerzo por parecer espontáneo es parte del chiste.

En 2026 apareció una vuelta más: el meme salió de la pantalla. En distintos países de América Latina comenzaron a organizarse “batallas de aura” en plazas y parques. Dos o más participantes entran al centro de una ronda y, durante unos segundos, despliegan poses, caminatas, gestos, bailes, movimientos de manos, referencias a memes o imitaciones de personajes. No se golpean ni necesitan una habilidad específica. Gana quien logra provocar la reacción más fuerte del público, que suele elegir al vencedor con gritos y aplausos. Los celulares rodean cada duelo y registran las performances, que después vuelven a circular en las redes sociales.

Argentina ya tiene sus torneos. En esas plazas, el sábado 15 de agosto decenas de jóvenes se reunieron en el Puente de los Suspiros, en el Parque Urquiza de Paraná. Dos días después, la Plaza Mitre de Mar del Plata congregó a cientos de chicos para una competencia similar. También apareció una convocatoria para el domingo 23 en la Plaza San Martín de Río Gallegos.

La escena puede resultar incomprensible vista desde afuera: adolescentes muy serios haciendo gestos deliberadamente exagerados mientras una ronda celebra cada movimiento. Pero ahí está precisamente la clave. Las batallas mezclan competencia, actuación y absurdo, y convierten un código que nació en comentarios de TikTok en un juego colectivo. Es, en definitiva, la lógica de las redes hecha plaza: la reputación convertida en puntaje y el meme transformado en encuentro cara a cara.

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