Ediciones de la Flor (CEDOC)

Tras su cierre, Ediciones De la Flor abre su depósito a los fans de Mafalda

La histórica editorial ofrece hoy títulos antiguos y descatalogados con turno previo, en una despedida que recupera seis décadas de cultura argentina.

Una puerta que durante décadas estuvo reservada a distribuidores y libreros se abrió para los lectores. Ediciones de la Flor, la histórica editorial vinculada para siempre con Mafalda, comenzó a recibir público en su depósito para vender ejemplares antiguos y títulos descatalogados. La convocatoria es auténtica: una foto muestra el aviso de la editorial.

“Abrimos nuestro depósito a los lectores”, informa el cartel. La exhibición y venta funciona los lunes, miércoles y viernes, de 10 a 17, únicamente con reserva previa al 4304-5529 o a cobranzas@edicionesdelaflor.com.ar. El depósito está ubicado en Anchoris 27, en Buenos Aires, sede histórica de la empresa. La editorial no fijó en el anuncio fecha final para las visitas ni detalló precios o descuentos.

La noticia provocó una ola de nostalgia entre lectores y coleccionistas. El sello promete mostrar incluso algunos de sus primeros libros, publicados desde su creación, además de obras discontinuadas en oferta. Para quienes busquen un título determinado conviene consultarlo al pedir turno: el aviso no garantiza que haya ejemplares de Mafalda disponibles ni especifica qué parte del catálogo permanece en stock.

La precisión importa porque De la Flor dejó de publicar la obra de Quino el 1° de julio de 2025. Los herederos del dibujante trasladaron los derechos de edición en la Argentina a Sudamericana, sello de Penguin Random House. La decisión terminó una relación de 55 años: la editorial había comenzado a editar las tiras de Mafalda en 1970 y convirtió a la niña contestataria en el mayor éxito comercial de su historia.

El cierre tampoco ocurrió de un día para el otro. La empresa anunció durante la Feria del Libro de Buenos Aires que 2026 sería su último año de actividad. Su directora, Ana María “Kuki” Miler, explicó entonces que mantendría la operación hasta fin de año para completar trámites, recuperar ejemplares entregados en consignación y ordenar el final. Por eso, la venta del depósito forma parte de la despedida y no de una reapertura comercial permanente.

La pérdida de autores centrales, el avance de los grandes grupos, los cambios tecnológicos y la situación económica fueron mencionados entre las razones del final. Ahora, antes de bajar definitivamente la persiana, el sello permite recorrer en sus propios estantes los restos de una aventura editorial de sesenta años. Para los lectores de Mafalda será, aun sin certeza de encontrar sus libros, una visita a la casa que la acompañó durante más de medio siglo.

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