Nazareno Casero (Néstor Grassi)

Nazareno Casero: “Todos vimos relaciones complejas”

El actor atraviesa momentos de cambios y se enfrenta al desafío del unipersonal “Bebé reno”, mientras protagoniza “Fuego Prohibido”. Vínculos y autogestión.

Con tranquilidad y sin ninguna exigencia previa, llega puntual al bar de Villa Crespo donde se concretará la entrevista. Mira directo a los ojos, habla pausado y medita cada respuesta. Siendo un niño, Nazareno Casero comenzó su carrera actoral en los noventa, en “Cha Cha Cha”, el legendario programa humorístico creado y protagonizado por su padre, Alfredo Casero. A partir de entonces, creció e hizo cine, televisión, teatro y radio.

Ganó varios premios por su interpretación en la película “Crónica de una fuga” (2006) de Israel Adrián Caetano. Luego, continuó con roles en la miniserie “Historia de un clan” (2015) de Luis Ortega, donde interpretó a Maguila Puccio, y en 2021 encarnó a Maradona joven en el envío “Sueño Bendito”. Ahora acaba de presentar  “Fuego Prohibido”, la nueva ficción original de SHORTA, en la que protagoniza un triángulo sexual con Fabio Di Tomasso y Natalia Figueras.

Este año cumple 40 y estrenó en la sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza, “Bebé reno” del escritor y actor escocés Richard Gadd. Inspirado en sus vivencias, es un unipersonal nacido en la escena vanguardista de Edimburgo, que saltó a Netflix como la mundialmente famosa serie dramática, “Baby Reindeer”, todo un fenómeno global. 

Noticias: ¿Qué le interesó del proyecto?

Nazareno Casero: Me atrapó que hay un trabajo muy sólido y una base real que lo sostiene. Hoy se diluye la noción de verdad entre imágenes y relatos, pero acá hay un hecho verídico que obliga a preguntarse cómo pudo pasar. El intérprete atraviesa una experiencia límite y la transforma en una búsqueda casi a ciegas, como alguien que avanza en la niebla con una luz precaria. Lo que vemos es ese recorrido convertido en una especie de espejo de lo vivido.

Noticias: Lo que llega al público, ¿es una adaptación de lo ocurrido?

Casero: Exacto, es la historia ya procesada. Hay una indagación fuerte en la psicología del protagonista, en sus decisiones y en por qué entra en ese tipo de vínculo. También aparece la idea de exorcizar algo propio sin recurrir a terapia sino enfrentándolo con su propia cabeza. Después, eso se convierte en escritura y en escena. Ahí surge algo potente, el arte como forma de salvarse o al menos de entender.

Noticias: ¿Qué le resultó más desafiante como actor?

Casero: La exposición. Es un formato donde estás muy solo, aunque haya otros personajes que aparecen de distintas maneras. Tenés que narrar pasado y presente, encarnar voces, sostener la atención. Es un desafío enorme porque los aciertos y errores recaen directamente sobre uno.

Noticias: Ese carácter experimental, ¿influye en la puesta?

Casero: Totalmente. Es un material que nació en un ámbito de vanguardia y trasladarlo a un circuito comercial implica repensar cómo contarlo. Hay una tensión entre lo íntimo y lo comercial. El unipersonal ya fue un éxito, pero no deja de ser muy particular que ahora busca otra forma de llegar al público.

Noticias: Gira en torno a un vínculo extremo. ¿Le resulta cercano?

Casero: No en ese nivel, pero todos vimos relaciones complejas o difíciles de cortar. Acá hay un desbalance claro, pero también un ida y vuelta. No es una relación formal, pero hay algo que la sostiene. El protagonista también explora sus propios límites, hasta dónde llega él y hasta dónde el otro.

Noticias: ¿Por qué cree que la historia conecta tanto?

Casero: Porque toca una fibra universal. Es muy personal, pero despierta algo reconocible. Puede interpelar o simplemente generar curiosidad. Además, al invertir el esquema tradicional del acoso, permite analizar sin la carga inmediata de una situación más habitual. Eso abre preguntas sobre el ego, la necesidad de sentirse elegido y el narcisismo que puede haber detrás.

Noticias: ¿Se aborda esa ambigüedad?

Casero: Sí, porque dedica tiempo a su psicología. Hay una tolerancia, una demora en cortar el vínculo que también se explora. Se intenta entender qué lo atrapa y por qué no se va antes. Eso la vuelve más compleja y atractiva.

Noticias: En paralelo aparece el tema de la corrección en el lenguaje. ¿Cómo lo vive?

Casero: Intento moverme sin mala intención y atento a los cambios, pero también creo que hay un límite. Cuando todo se vuelve extremo, aparece una presión que puede ser injusta. Hay casos genuinos y otros donde se busca un rédito. Me responsabilizo por lo que digo, no por cómo lo interpreta cada uno. Y cuando hay exageración, pierdo interés en la discusión.

Noticias: ¿Siente que las redes potencian ese clima?

Casero: Sí, porque igualan. Cualquiera puede decirle algo a cualquiera. Eso tiene cosas buenas y malas. Lo que me molesta es cuando se bloquea el intercambio, sobre todo desde lugares de poder. Las redes deberían ser un espacio abierto. Regularlas en exceso o exigir identidad total me parece un riesgo.

Noticias: ¿Le afecta la exposición pública de su entorno familiar?

Casero: Puede influir, pero no de forma directa. Somos personas distintas. Si alguien tiene algo que decir, debería dirigirse a quien corresponde. Mientras no haya hechos graves, cada uno tiene derecho a su opinión. Lo que sí se ve es cierta contradicción en los discursos, se critica algo y se incurre en lo mismo desde el otro lado.

Noticias: ¿Cómo maneja la confrontación?

Casero: Con límites. Se puede discutir fuerte sin cruzar una línea. Cuando se cruza, se pierde lo civilizado. Me divierte el intercambio intenso, pero hay un punto donde deja de ser productivo. En nuestra cultura hay una tolerancia mayor al choque verbal, eso también define la forma de debatir.

Noticias: ¿El entrenamiento físico influye en esa percepción de la agresividad?

Casero: El boxeo, por ejemplo, te enseña a canalizarla. Es una violencia consensuada, con reglas. Eso la vuelve más consciente. Hay un aprendizaje en ese límite, en saber hasta dónde llegar y cuándo parar. Es una forma de entender el cuerpo y la reacción frente al otro.

Noticias: ¿En qué momento personal se encuentra?

Casero: En uno de cambios. Vengo de una separación reciente y de un período de trabajo intenso. También estoy desarrollando proyectos propios, viajando, generando contenido. Hay una búsqueda constante, tanto en lo profesional como en lo personal. Y esta obra encaja ahí, en ese intento de entender, de transformar experiencias en algo que pueda compartirse.

Noticias: Mencionaba iniciativas propias. ¿Qué lugar ocupan en su presente?

Casero: Un lugar central. Durante mucho tiempo uno espera que lo convoquen, que los proyectos lleguen desde afuera. Ahora hay una necesidad de generar contenido propio, de contar historias desde un lugar más personal. Eso implica producir, editar, pensar formatos, equivocarse también. Pero te da una libertad que no siempre aparece en trabajos más tradicionales.

Noticias: ¿Cómo dialoga esa búsqueda con el material de la pieza?

Casero: Mucho, porque hay un punto en común que es la exposición. El protagonista se expone contando su historia y uno, de alguna manera, también se expone cuando decide mostrar lo propio. No es lo mismo que interpretar un personaje completamente ajeno. Acá hay una cercanía emocional que exige otro tipo de compromiso.

Noticias: ¿El público reacciona frente a ese tipo de propuestas?

Casero: Creo que sí. El espectador hoy está más activo, más acostumbrado a consumir distintos formatos. Eso hace que también sea más exigente. Pero al mismo tiempo hay una apertura a experiencias distintas, a propuestas que no encajan del todo en lo convencional. Esta obra juega en ese terreno.

Noticias: ¿Hay un riesgo en esa apuesta?

Casero: Siempre. Cuando salís de lo conocido hay un margen de incertidumbre. Pero también es donde aparece lo interesante. Si todo estuviera garantizado, perdería sentido. El riesgo es parte del motor.

Noticias: Volviendo al eje del vínculo que plantea la historia, ¿qué lectura hace sobre los límites?

Casero: Que no siempre son claros. A veces se negocian, se estiran, se confunden. Y eso es lo que vuelve tan inquietante la historia. No hay una línea tajante desde el inicio, sino un proceso donde las cosas se van desdibujando. Ahí aparece la incomodidad, porque obliga a revisar conductas propias.

Noticias: ¿Esa incomodidad es buscada?

Casero: Sí, porque moviliza. El teatro tiene esa capacidad de ponerte frente a algo que quizás no querés ver. No necesariamente para dar respuestas, sino para abrir preguntas. Y en este caso las preguntas son muchas.

Noticias: ¿Qué espera que se lleve el espectador?

Casero: Que salga pensando. Que algo le resuene, aunque no pueda nombrarlo del todo. Puede ser empatía, rechazo, identificación o simple curiosidad. Pero que no sea indiferente.

Noticias: En un contexto donde todo se consume rápido, ¿cómo se sostiene esa huella?

Casero: Con verdad. Puede sonar abstracto, pero cuando hay algo genuino, queda. Más allá del formato o del ritmo, lo que conecta es esa sensación de que lo que estás viendo tiene una raíz auténtica. Y eso es lo que intentamos sostener en cada función.

Noticias: ¿Hay algo que haya descubierto en el proceso?

Casero: Que uno nunca termina de entender del todo lo que interpreta. Siempre hay capas nuevas. Y eso mantiene vivo el trabajo. Cada función es distinta, cada reacción del público también. Esa variabilidad es lo que hace que valga la pena.

Noticias: ¿Qué le deja personalmente este recorrido?

Casero: Una sensación de desafío constante. De estar en un lugar donde no todo está resuelto. Y eso, lejos de ser un problema, es lo que impulsa a seguir.

 

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