Pablo Echarri (Marcelo Dubini)
Pablo Echarri: “Volví a enamorarme del oficio”
Volcado de lleno al teatro, el actor analiza la crisis audiovisual del país y reafirma sus convicciones políticas.
Para el actor el teatro es una forma de volver a casa. En ese sentido Pablo Echarri ha emprendido un operativo retorno en estos últimos años con propuestas como “Art”, “Druk” y “Maldita felicidad”.
Echarri se reencuentra con NOTICIAS en el Teatro Metropolitan entusiasmado por su presente laboral, inclaudicable en sus convicciones políticas y esperanzado en el futuro.
Noticias: ¿Este regreso al teatro de los últimos años es producto de una elección o también tuvo que ver con la falta de alternativas en lo audiovisual?
Pablo Echarri: Me reencontré con el teatro después de “Art”; ahí empecé a tener una relación nueva con la actuación, volví a enamorarme del oficio. Había perdido cierto entusiasmo, tal vez reemplazado por algunas cuestiones más políticas y sociales, con mi trabajo dentro de Sagai y mi laburo en producción, todo eso requirió mucho esfuerzo y tiempo. Con “Art” volví a encontrarme con la esencia de por qué elegí ser actor, se me despertó un gran placer con el solo hecho de venir hasta la calle Corrientes y vivir la experiencia de hacer funciones acompañado por un grupo de gente en la que uno confía a la hora de jugar el partido, con un texto que te cobije.
Noticias: ¿Te costó el reencuentro con el escenario?
Echarri: Claramente el cuerpo es inteligente en ese sentido, empecé a encontrar inmediatamente espacios o gustos que parecían perdidos. Porque, retomando tu pregunta anterior, hay otra parte del oficio en la que no están las ofertas laborales, no existen, se derrumbaron por un cambio de paradigma tecnológico, acompañado de una crisis muy profunda en la Argentina, y se armó una tormenta perfecta en materia audiovisual. Entonces, creo que la decisión de abrazar el teatro es un poco y un poco, depende de lo fundamental que pueda llegar a ser el tema de tratar de cubrir las necesidades básicas y cuánto peso tenga hacer las cosas porque te gustan. Hay situaciones difíciles en ese balance, algunas veces es más importante el tema del trabajo y el dinero y otras es realmente central poder sentirte representado artísticamente para seguir jugando arriba del escenario. Me preocupa mucho la falta de oferta laboral por fuera de eso, la que tiene que ver con la producción de películas, como ha existido siempre a lo largo de los últimos 30 años en Argentina, y también la desaparición de producción en la televisión de aire. En otros países eso no se derrumbó, pero acá sí y tenemos que recuperarlo.
Noticias: Hace poco te vi en un programa televisivo, donde decías que el menemismo te había agarrado con fama y dinero en el bolsillo, pero que lamentabas no haber tenido cierto compromiso político en ese momento. ¿Esa conciencia política surgió con Néstor y Cristina?
Echarri: Definitivamente, fue gracias a la llegada del kirchnerismo. Después del período neoliberal, del “Que se vayan todos” y del fin de ciclo de la Alianza, se había instalado una enorme desconfianza y hubo una gran capacidad política para volver a enamorar a un sector que estaba huérfano.
Noticias: Este 2026 es muy especial porque se cumplen 20 años del estreno de “Montecristo” y también de “Crónica de una fuga”. Vi el recorte de un diario donde Rodrigo de la Serna y vos fueron a Casa Rosada debido al estreno de la película y fueron recibidos por Néstor. ¿Fue la primera vez que lo viste?, ¿qué impresión te causó?
Echarri: Sí, fue la primera vez y me causó una excelente impresión. Imaginate que, como te decía, había un gran descreimiento y llegaba una persona aportando ideas que eran las que muchos de nosotros queríamos que se llevaran adelante. Un ideario que tenía que ver con la producción nacional, con el ajuste de derechos a favor de todas las minorías postergadas. Nosotros éramos una de ellas, porque los actores en materia de propiedad intelectual teníamos una situación muy precarizada. Y me sucedió algo que no me pasó solo a mí sino a una porción grande de la sociedad. Creo que no se debió solamente a las variables económicas, que definitivamente eran más favorables para el pueblo, sino también a ese nuevo enamoramiento. La pérdida de Néstor fue algo muy grande para los que de alguna manera habíamos despertado en la política de su mano.
Noticias: ¿Tus convicciones y tu actividad gremial te han llevado a considerar una carrera en la política, como la que en su momento tuvo Luis Brandoni, por ejemplo?
Echarri: No lo sé, pero no niego la posibilidad. Tengo 56 años, he hecho muchas cosas a lo largo del camino y no solamente he actuado, produzco y le puse el cuerpo a generar una institución como Sagai, de protección y de reconocimiento de derechos a los actores. Desarrollé mi personalidad en muchos aspectos, tal vez alguno pueda llegar a tener que ver con política partidaria, ocupando un espacio determinado, pero no lo veo ahora. No tengo una expectativa y un proyecto específico, pero sí cuento con una intuición bastante afilada y sabré cómo actuar en el momento que corresponda.
Noticias: Apelando a esa intuición que tenés, cuando fuiste al programa de Pergolini, surgió el tema del gorilismo. El año próximo hay elecciones presidenciales nuevamente, ¿creés que ese gorilismo tan presente en un sector de la sociedad puede complicar la vuelta del peronismo al poder?
Echarri: Decimos gorilismo para contraponerlo de alguna manera a otro tipo de adjetivo o de denominación que generalmente le cae mal al otro. Yo también recibo mis motes que son la representación de la oposición a un modelo popular encarnado en el peronismo, principalmente por Perón en su etapa más virtuosa junto con Eva y continuado por el modelo del kirchnerismo, que llevó adelante esos preceptos y avanzó económica y políticamente con un sentido claro de país. Creo que continuará existiendo esa oposición de ideas, lo interesante es que pueda hablarse abiertamente, que cada uno muestre sus cartas y se haga cargo de su pensamiento. Siempre se habla del peronismo, porque es un partido político que expresa sus posturas, sus militantes se definen, dicen quiénes son, de dónde vienen, qué es lo que quieren, qué tipo de país desean, cuáles son los preceptos que buscan. Y el gorila, digamos, el conservadurismo, se opone a esa visión. Hubo momentos en los que ese gorilismo fue más grande, en los que parte de la sociedad fue cooptada por ideas y promesas que venían más del conservadurismo; en otros tiempos, las ideas que prevalecieron provenían más del peronismo o del “kukismo”, como le dicen los cerebros más chatos de esta sociedad. Pero puedo decirte que luego de este gobierno de ultraderecha, con un presidente que efectivamente viene a destruir el Estado, no solo como estructura sino también hablando del estado de bienestar, para mí hay una gran posibilidad de que el peronismo a la hora de las urnas no solo cuente con los que nos definimos siempre como peronistas. Creo que al final del camino no solo estaremos los propios, sino que terminaremos contando con algunos adeptos que anteriormente votaron a la derecha.
Noticias: Esa noche te le animaste a Pergolini
Echarri: Yo expresé lo que pensaba debido a ciertas circunstancias particulares. Supuestamente no íbamos a hablar de política y hubo un video contra Cristina más pesado del que terminó saliendo editado al aire. Entonces, tuve la posibilidad de poder expresarme como militante. Dejarle claro al espectador que yo soy “Kuka”, pero que ponerle una tobillera a una persona que nunca va a salir de su casa porque siempre se ha ajustado derecho, es un fetiche del que se regodeaba el video original y quien se adhiera a eso seguramente será bastante gorila, es así.
Noticias: Antes de empezar esta entrevista, surgió el tema de Maradona. Ahora se van a cumplir 40 años del Mundial 86 y vos decías que lo extrañás mucho a Diego, ¿en qué cosas lo echás de menos?
Echarri: Lo extraño como observador de la realidad y como representante de esa parte del pueblo a veces ninguneada, de un sector social del que provino y a lo largo de su vida nunca dejó de representar, ni siquiera en los momentos donde el lujo y las oportunidades se le ofrecían a toneladas. Él pudo tener un trayecto más cómodo si se quiere, pero aún en esas circunstancias seguía defendiendo a los trabajadores en general y a los jubilados en particular, siempre estuvo del lado de los que menos tenían. También se extraña la franqueza a la hora de hablar, sumada a su enorme capacidad para dejar instaladas frases que son visiones de una realidad sintetizadas de manera inolvidable. La verdad que lo extraño mucho, me encantaría que hubiese estado ahora por acá… pero qué le vamos a hacer, los buenos mueren.
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