Santiago Caputo y su hermano Francisco. (Cedoc)

Santiago y Francisco Caputo, hermanos de plata: adelanto de la tapa de NOTICIAS

Manejan fondos millonarios de la Fundación Faro. Persecución del karinismo.

Antes de morir, Claudio Caputo dejó cinco cartas de despedida. Una para cada uno de sus hijos: Francisco, Santiago, Ezequiel y Malena, y también una quinta para Sebastián Amerio, a quien le tenía un especial cariño por ser amigo de la familia desde muy chico. En cada uno de esos escritos dejaba elogios y algunos consejos para sus herederos. Francisco, por ser el mayor, obtuvo un texto con más responsabilidades que el resto y la sensación de que a partir de ese momento se convertiría en el nuevo patriarca de la familia. Santiago siempre fue el más rebelde, por lo que su carta, cuentan los testigos, tendría más recomendaciones que para el resto de sus hermanos. Amerio en su breve y sentido texto recibió un mensaje que lo intenta cumplir todos los días: "Cuidá a Santiago", le dijo Claudio al amigo del asesor estrella de Milei.

Hoy el mundo de Santiago Caputo se configura de esa manera: Francisco funciona como un pater familias, a quien respeta y consulta, y Amerio es el escudero que le cuida las espaldas.

Este tridente está, desde hace tiempo, en la mira del karinismo, en especial de los primos Martín y "Lule" Menem, quienes, a través de Juan Bautista Mahiques, y con la venia de la hermana del Presidente, ya avanzaron sobre Amerio, al desplazarlo del Ministerio de Justicia, y ahora van por Francisco, quien tuvo un rol preponderante en la puesta en marcha de la Fundación Faro, el think tank mileísta que recauda millones de dólares del sector privado para difundir las ideas del Gobierno.

En sus orígenes, a principios de 2024, la Fundación Faro comenzó organizando cenas para reunir fondos y la coordinación de aquellos eventos estaba a cargo de Francisco, quien además oficiaba de recaudador, según los testimonios que por aquellos días desparramaban en voz baja los empresarios. Ellos sostenían que era Francisco Caputo quien los llamaba para invitarlos y decirles cuánto salía el cubierto: unos 25 mil dólares. No había factura. Santiago, en tanto, oficia de padrino político de la fundación.

Francisco es un año y seis meses mayor que Santiago, tiene 42, pasó por el mismo Colegio Manuel Belgrano y construyó su vida adulta lejos de la militancia, dedicado al coaching ontológico. En su Instagram se presentaba como entrenador de "Súper Humanos" y ordenaba su discurso alrededor de palabras como "potencial humano", "consciencia", "transformación" y "entrenamientos". En una entrevista de 2019 con su colega Martín Daulerio sostuvo que no hay nada que se pueda comprar con dinero que no se pueda comprar con confianza, y explicó que la falta de plata suele responder a la falta de confianza en uno mismo. Ese mismo hombre terminó a cargo de llamar a los empresarios para cobrarles el cubierto de las cenas de Faro.

Francisco asumió el control de las oficinas de la escribanía familiar de la calle Córdoba. Esas oficinas fueron la primera sede de la fundación que se usó para recaudar dinero para la campaña de Milei. Algunos pocos la recuerdan. Se llamaba Instituto para el Crecimiento y la manejaba el fallido jefe de Gabinete Nicolás Posse. Fue la antecesora de la Fundación Faro.

Al principio de la gestión de Milei, Francisco visitaba a su hermano en las oficinas de la Casa Rosada con cierta frecuencia. Luego, esas visitas se fueron espaciando e incluso pasaron a reunirse afuera.

Ninguno de los dos figura como funcionario de planta oficial del Gobierno. En el sector privado, comparten un mismo empleador en los papeles: Lucas Costa, un empresario pyme amigo de la familia desde su infancia y vecino del country Martindale. Costa tiene dos sociedades, Zefico SA, que emplea a Santiago, y Camalu SA, que emplea a Francisco, y que serían las encargadas de administrar los bienes de los Caputo. En cuestiones de poder y de plata, Santiago y Francisco son la misma cosa.

¡Clin, caja! Francisco comparte con su hermano la aversión a la exposición pública, y casi no hay documentación que lo ate a la fundación. Quien lo dejó al descubierto fue Alberto Benegas Lynch hijo, que al celebrar en X el lanzamiento de la fundación agradeció la eficaz coordinación de "Fran Caputo". Cuando Santiago vio el tuit, resopló y balbuceó un "no puede ser". Uno de los intocables del liberalismo argentino le había puesto el cascabel al gato.

Esa estructura que Francisco ayudó a montar es ahora el blanco de un organismo bajo control del karinismo. La Inspección General de Justicia (IGJ), que regula a las personas jurídicas, emplazó a la Fundación Faro Argentina para que informe quiénes son los donantes que le habrían aportado alrededor de $ 5000 millones durante 2024, según publicó el diario La Nación.

Este pedido es la primera señal de tensión entre las dos facciones del oficialismo en torno a la Fundación Faro, que ya se convirtió en la mayor maquinaria de financiamiento político privado del espacio libertario, que a su vez lleva gastados —a través de la fundación— más de 1.200 millones de pesos en publicidad política en redes desde sus orígenes hasta el cierre de esta edición. La información surge de la plataforma de anuncios de Meta, la empresa propietaria de Facebook, Instagram y Whatsapp. La web utilizada para viralizar contenido se llama Ratio Oficial y, según las métricas de Meta, es la segunda que más invirtió en toda la historia de Facebook Argentina, apenas por detrás del gobierno de Córdoba.

La nota completa en la presente edición de NOTICIAS.

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