La entrevista de Manuel Adorni con José del Río en LN+ no cerró ningún escándalo. Lo que hizo fue abrir uno nuevo, más grave que el anterior, porque esta vez las contradicciones vinieron de la propia boca del jefe de Gabinete. Y lo que siguió en las horas posteriores fue un crescendo de voces que, desde los más variados espacios políticos, coincidieron en un diagnóstico: Adorni no puede seguir.
El primero en marcar el tono fue el bloque que responde a Juan Schiaretti. La senadora Alejandra Vigo y los diputados Ignacio García Aresca, Juan Schiaretti, Carlos Gutiérrez, Alejandra Torres, Juan Brügge y Carolina Basualdo firmaron un comunicado sin eufemismos: "Manuel Adorni no puede seguir siendo Jefe de Gabinete de Ministros. El Gobierno nacional no puede seguir sosteniendo la mentira ni un día más. Adorni le mintió al pueblo argentino y mintió ante el Congreso de la Nación." El texto concluye con un "Basta de encubrir y avalar mentiras" que suena a epitafio político.

Pero el reclamo no vino solo desde la oposición peronista. La vicepresidenta Victoria Villarruel definió como "una vergüenza" el accionar de Adorni y sus explicaciones, y fue más lejos aún: le recordó públicamente que el artículo 101 de la Constitución obliga al jefe de Gabinete a presentarse ante el Congreso al menos una vez por mes, obligación que Adorni no cumple desde noviembre de 2025. Villarruel convocó a una reunión de Labor Parlamentaria para exigir su presencia en junio, en abierta contradicción con el anuncio del propio Adorni, quien dijo que iría al Senado recién en julio.

Desde el PRO, el presidente del bloque en el Senado, Martín Goerling Lara, sostuvo que "Adorni nunca vino a rendir cuentas" y reclamó que la presentación se concrete durante junio. La senadora Patricia Bullrich, quien había pedido que Adorni presentara "de inmediato" la declaración jurada, recibió la novedad con una calificación que tampoco fue benevolente: llamó a lo ocurrido "una omisión ética", frase que en el código político equivale a decir que el funcionario mintió sin llegar a pronunciar esa palabra.

En la Cámara de Diputados, distintos bloques opositores solicitaron al presidente del cuerpo, Martín Menem, la convocatoria a una sesión especial para el 23 de junio a las 14, con el objetivo de debatir proyectos de interpelación y moción de censura contra el ministro coordinador. La nota fue firmada por Germán Martínez, de Unión por la Patria; Esteban Paulón y Pablo Juliano, de Provincias Unidas; Carlos Gutiérrez; Marcela Pagano; y los diputados del Frente de Izquierda Nicolás del Caño y Romina del Plá.

Pagano merece mención aparte: fue ella quien presentó la denuncia original que desencadenó la causa por enriquecimiento ilícito que hoy tramita ante el juez Ariel Lijo. Cuando Adorni se paró ante los diputados en abril y dijo "no voy a renunciar", lo hizo en el recinto con Milei, Karina y todo el gabinete en la platea. En el Senado no tendrá esa cobertura: quien preside es Villarruel, que ya dejó en claro que no cree en su versión.

El fuego amigo no es solo institucional. Nicolás Márquez, biógrafo oficial del presidente y hombre de extrema confianza de Milei, calificó a Adorni de "mitómano público" y señaló que los ministros deberían exigir su renuncia por una cuestión de dignidad institucional. "No le está haciendo bien al Gobierno su permanencia, independientemente de que sea culpable o no de lo que se le adjudica", agregó Márquez en declaraciones posteriores. Que el hombre que escribió la biografía oficial del Presidente pida la cabeza del jefe de Gabinete es un dato que no admite lecturas benévolas.
El mapa del reclamo es, a esta altura, casi más fácil de delimitar por sus ausencias que por sus presencias: básicamente, solo Milei, Karina y el núcleo más cerrado del karinismo sostienen a Adorni sin fisuras. Todo lo demás —oposición peronista, bloque cordobés, PRO, UCR crítica, izquierda, la vicepresidenta, el propio biógrafo del Presidente— pide, con distintos grados de urgencia y distintas palabras, lo mismo: que el jefe de Gabinete dé un paso al costado.
Adorni, por ahora, no lo da. Y Milei lo sostiene. Pero el coro ya es demasiado grande para fingir que no se escucha.
por R.N.















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